Un panorama que preocupa

Todas las proyecciones de consultoras que están ideológicamente en línea con el gobierno de Macri están estimando una inflación para el 2016, en función de las tendencias que se dispararon a partir de las segunda quincena de noviembre, que está en el entorno de un 40 por ciento, por eso lo que plantea Prat Gay al hablar de un 25 o un 26 por ciento, es de un grado de cinismo preocupante. Porque lo que está intentando instalar el ministro con esta idea, en la no tengo ninguna duda, tampoco él cree que esto se pueda cumplir.
En la propia consultora de Rogelio Frigerio, el ministro del gabinete de Macri, están  proyectando una inflación del 40 por ciento, con lo cual me parece que esa pauta que ubica a Prat Gay en el 25 por ciento tiene que ver con una aspiración  muy clara de ponerle una cota a la negociación salarial que se va  a abrir en los próximos meses y habla a todas luces de una pérdida de poder adquisitivo del salario muy significativo.
Esto que impacta sobre los trabajadores, sobre las familias, porque muchísimos van a quedar excluidos del acceso a muchos bienes y servicios porque van a dejar de poder pagar por ellos, tiene un alto impacto en materia agregada para el conjunto de la economía. Cuando cae la capacidad de compra de la familia, se ve afectado el comercio, la industria, por la menor demanda y al final de cuentas, esto termina afectando el empleo esto es lo más preocupante de todo.
Se cuentan entre dieciocho y veinte mil nuevos desocupados solamente por mano del estado nacional, como fue el caso de La Plata o Lanús. Esto devela lo que tiene en mente el equipo económico de Macri, que es un modelo económico que no tiene posibilidad de funcionar más que con un desempleo alto y salarios bajos. Ellos están pensando en contener la evolución de los precios a partir del esquema de metas de inflación que ha planteado Federico Sturzenegger desde el Banco Central.
Contener a los precios utilizando al salario como variable de ajuste, algo que conlleva necesariamente una elevación importante en materia de desocupación porque en países como la Argentina, donde la densidad sindical es muy alta, donde hoy tenemos tasas de desocupación muy bajas, las más bajas desde la década del ochenta, por debajo del seis por ciento, donde los trabajadores y el movimiento obrero organizado están re empoderados por obra de la creación de empleos que nos ha dado una posición de fortaleza, la recuperación de las negociaciones por paritarias, la recuperación del consejo del salario mínimo, vital y móvil, esto hace que los trabajadores tengan una fuerza de negociación muy importante.
Y la única manera de contener esa potencia es a través del desempleo, que es un gran disciplinador del movimiento obrero y la única herramienta que creo tiene el gobierno de Macri en mente para poder disciplinar a los salarios y alcanzar esa pauta que está planteando Prat Gay cuando habla del 25 o 26 por ciento porque realmente sería ilusorio pensar que un trabajador en la Argentina pudiera aceptar un recorte tan importante en los salarios reales sin que esto estalle en términos de conflictividad social.
Entre las medidas que se van a anunciar todavía faltan otras que van en el mismo sentido como es la quita de subsidios a la tarifa de los servicios públicos, donde no solamente estamos hablando del impacto en los bolsillos de los usuarios finales, además hay que sumar lo que sucedió con las tasas de interés, la liberalización implica una elevación en el costo financiero de los sectores productores y todo esto termina impactando en los precios que los consumidores pagamos en las góndolas.
Esta situación repercute a su vez en las jubilaciones, que si bien tienen una actualización por ley no se puede olvidar que el algoritmo que determina el monto o la variación de esos haberes está atado a la evolución de los salarios y a la recaudación. Con el conjunto de medidas que viene adoptando, el gobierno ha decidido resignar recaudación, eliminado los derechos de exportación para la gran mayoría de los productos, sumado a los impuestos internos que privilegian la situación de los autos de alta gama.
Hay una sensación silenciosa digamos, porque este es un gobierno que recién asume y hay vastos sectores de la sociedad que no quieren pensar en lo peor, se está observando que es lo que pasa pero la verdad es que el sendero que el gobierno está trazando en materia económica no es para alentador, en los meses que sigue vamos a ir viendo un impacto sobre el empleo y otras variables sensibles que no son positivos. Los argentinos en los últimos años nos hemos acostumbrado a un cierto grado de tranquilidad en materia económica, porque en marzo comenzaban las paritarias y al final de esa negociación todos sabían que los salarios iban a recuperar su capacidad adquisitiva. Incluso la preocupación por la pérdida del empleo ya no estaba presente en la cabeza de los argentinos después de muchas décadas. Hoy es un fantasma que se vuelve a instalar.
Fernanda Vallejos