Sube el tipo de cambio, bajan las exportaciones

A partir de los primeros datos oficiales que se conocen con respecto a la evolución de la balanza comercial se observa una fuerte caída en las cantidades exportadas. Algunas cámaras sectoriales ya publicaron datos sobre las exportaciones del mes de febrero confirmando para el último trimestre una tendencia recesiva y con un panorama preocupante en término de pérdida de empleos. La devaluación y la quita de retenciones implementadas por el equipo económico de la Alianza Cambiemos solo se tradujeron en un descomunal traslado de recursos desde los trabajadores hacia un puñado de grupos económicos, sin generar la dinámica que se preveía sobre los saldos del comercio exterior.

Las cifras que publicó el Indec para los meses diciembre y enero dan cuenta de un déficit de la balanza comercial de unos 1.270 millones de dólares. Estos nuevos números representan una aceleración de la tendencia deficitaria de la balanza comercial con respecto a los meses previos.

Según la Asociación de Fabricantes de Cemento (AFCP) las exportaciones de cemento se redujeron en el primer bimestre del 2016 un 64,2% interanual.

Partiendo de datos de la Asociación de fábricas de Automotores (Adefa), en el trimestre diciembre, enero, febrero las exportaciones de automotores alcanzaron las 29.027 unidades, menos de la mitad de lo que se exportó durante los mismos meses de los años previos (60.890 unidades).

Por su parte, según la base estadística del SENASA, las exportaciones de Bovinos y derivados, en toneladas, cayeron un 34% de enero a enero del 2015/2016. Las exportaciones de pescado se redujeron un 29%, las de mariscos un 6%, y las de pollo y derivados un 38%.

En cuanto a la exportación de cereales y oleaginosas, y tras el acuerdo efectuado entre el nuevo gobierno y agroexportadoras, se produjo un incremento en las exportaciones de granos. Sin embargo, la liquidación realizada se ubicó por debajo de lo pactado originalmente con el gobierno, y con un ritmo decreciente en las últimas semanas.

Considerando el mercado laboral, las perspectivas para la industria nacional son poco alentadoras, en especial en aquellos sectores que son intensivos en mano de obra, y cuya producción se encuentra estrechamente relacionada con la demanda de países que se encuentran en recesión económica.

Brasil por ejemplo, receptor durante el primer bimestre del 2016 del 82,6% de las exportaciones argentinas de automotores, se encuentra atravesando una difícil situación económica. Con una reducción del PBI del 3,8% en el 2015, y con proyecciones de caída para lo que resta del 2016, la actualidad brasilera repercute sobre el nivel de actividad la industria automotriz argentina.

En este sentido Volkswagen ya viene aplicando, en dos fábricas cordobesas en donde se producen caja de velocidades que se exportan a Brasil, suspensiones sobre 170 operarios que cobran el 75% de sus sueldos, y se estima además que se establecerán simultáneamente 13 días de paralización total hasta mayo. A esto se le suma por ejemplo, la suspensión que venía Fiat sobre su complejo industrial cordobés sobre 200 operarios.

A pesar de los estímulos vía precio que generó el nuevo gobierno a partir de la megadevaluación de diciembre, y la depreciación posterior, que llevó al dólar cerca de los 16 pesos, las exportaciones argentinas continúan cayendo, e incluso aceleraron su tendencia recesiva en el último trimestre.

En resumen, la devaluación no dinamizó las exportaciones, y se redujo considerablemente el salario real de los trabajadores argentinos, achicando el mercado interno, al tiempo en que los mercados externos se estrechan cada vez más como resultado de los procesos recesivos de los principales socios comerciales argentinos.

En cuanto al mercado interno, el achicamiento se debe en gran medida al traslado de la devaluación a los precios domésticos y la consecuente  erosión en el poder adquisitivo de los consumidores. En efecto, por las subas de precios, en febrero las ventas minoristas un 4,5% con respecto a febrero del 2015, acumulando una caída del 3,4% en el primer bimestre de año (según datos de CAME).

Lo que pasó en el ámbito externo era de esperarse. Tanto las exportaciones como las importaciones poseen una baja elasticidad precio (baja respuesta a movimientos en el tipo de cambio). En cambio, tienen una significativa elasticidad ingreso (alta respuesta a variaciones en los ingresos de los socios comerciales).