Represas en Santa Cruz: Carta Abierta al Presidente de la Nación


Fuente: Banco Mundial. Sección Cambio Climático.

¿Qué curva representa a cada país? Alemania, es la nación más contaminante. Francia, la potencia nucleoeléctrica mundial (más del 80% de la generación es de origen nuclear), la nación desarrollada menos contaminante del globo. La Argentina en el medio. Nótese del gráfico dos cuestiones: en Francia, la drástica caída en la emisión de CO2 se produjo con el lanzamiento del plan nuclear francés. En la Argentina el incremento en los ochenta se produjo como consecuencia de la mayor participación del gas natural y el petróleo en la matriz, en paralelo al congelamiento del Plan Nuclear. Así hasta los planes de ajuste del alfonsinismo que redujeron el consumo energético y, por ende, la emisión de CO2. En los noventa hubo bajas y subas. Por último, el incremento sostenido desde 2003, lo que refleja la expansión del consumo, del mercado interno y del aparato industrial y productivo. Si queremos reducir las emisiones sin afectar las anteriores variables, el camino a seguir es Francia. No obstante, con una salvedad: y es que la Argentina, a diferencia de estas naciones Europeas, cuenta con la extraordinaria ventaja de disponer de ingentes recursos hidroeléctricos sin explotar. Y hemos visto que esta fuente renovable, además de ser limpia, es barata. Por tanto y si quisiéramos, nuestra meta podría estar en un lugar entre Francia y Suiza. ¿Y por qué Suiza? Obsérvese qué sucede con las emisiones de CO2 en un país cuya matriz es hidráulica y nuclear en un 52%:


Fuente: Banco Mundial. Sección Cambio Climático.

Suiza es la curva violeta, la del fondo. Acá no hay modelos matemáticos a 2050 y 2100 sobre los que se basan las consecuencias del calentamiento global por incremento de gas de efecto invernadero. Acá está la evidencia empírica con datos de la realidad, de qué estrategia o modelo energético es el más contaminante y cómo impactan las distintas tecnologías en sus emisiones de CO2.


Fuente: Elaboración propia en base a BP Statistical Review of World Energy – June 2015

La Argentina tiene recursos petroleros, gasíferos y carboníferos en cantidades ingentes. La termoelectricidad es una fuente muy barata de energía. Pero el control de nuestras emisiones de CO2 no pueden limitar el normal desenvolvimiento de nuestra industria ni frenar la mejora permanente de la calidad de vida de nuestra población, por más estrategias de Eficiencia Energética que pongamos en marcha. En este sentido y que constituye una ventaja que ignorarla sería una torpeza histórica sin parangón, contamos con un sector nuclear doméstico sumamente desarrollado y con un potencial hidroeléctrico espectacular aún desaprovechado. ¡Claro que podríamos reducir nuestras emisiones sin que por ello se tenga que recurrir a tecnologías más caras, netamente importadas y que disparan los precios de la electricidad a la estratósfera!

Si el fisco y la “pobreza cero” verdaderamente le preocupan, señor Presidente, tome nota finalmente de este último gráfico:


Fuente: Elaboración propia en base a Eurostat. Banda de consumo 500 MWh < 2 000 MWh.

En Dinamarca, Alemania, Italia y España -países cuya política energética está basada en la incorporación masiva de molinos eólicos y paneles solares-, los precios más altos de la energía eléctrica (en ese orden) y su evolución desde 2010 a mediados de 2015. Debajo de todo, la potencia nuclear francesa. Este incremento de los precios de la electricidad, como ya fuera dicho, consecuencia de una política energética supeditada a una posición ambiental fundamentalista basada en las energías eólica y solar en perjuicio de la nuclear e hidroeléctrica está haciendo estragos en el sector industrial y domiciliario de la Unión Europea. Cierre de fábricas, pobreza energética por doquier e incluso, la paradoja de emisiones de CO2 en aumento. No querrá usted esto si es que pretende ir a un escenario de “pobreza cero”, ¿o sí? Y tenga en cuenta además que por la particularidad de la industria que necesita la Argentina para abandonar definitivamente el subdesarrollo y el proyecto de granero del mundo, precisamos que nuestra energía sea mucho más barata, segura y de suministro confiable que Europa, EE.UU. y potencias asiáticas. A propósito, permítanos citar a la Dra. Stella Tsani, una de las más prestigiosas especialistas en energía de la UE: “Precios más bajos de la energía benefician a los consumidores de energía, hogares e industrias por igual, desde que la energía constituye un insumo clave para producción. Esto a su vez libera recursos para otros usos (consumo, inversión, etc.) y mejora la competitividad… Los países en desarrollo tienden a tener una mayor proporción de sus economías en industrias manufactureras que son más energético-intensivas que las industrias de servicios, estas últimas dominantes en las economías desarrolladas. Por lo tanto, los niveles de precios pueden diferir en su impacto según a qué tipo de países nos estemos refiriendo”.

Señor Presidente, de su definición en cuanto a las represas en Santa Cruz, a la central Río Turbio y al Plan Nuclear; de su definición de cómo será la incorporación futura de energías renovables (masiva y rápida; o progresiva y contemplando el desarrollo y protección del sistema eléctrico y la industria nacional) que la energía siga siendo como fue entre 2003 y 2015, una herramienta de desarrollo social, inclusión social, federalismo genuino y modernización económica (proceso de industrialización con eje en los sectores pesado y de alto valor agregado) o bien de ajuste, atraso y sometimiento.

Ante esta disyuntiva o encrucijada, no deje de tener en cuenta, señor Presidente, las dos definiciones de energía que debajo le proveemos y que por supuesto no le acercarán ninguno de sus asesores energéticos, ni los miembros del grupo de ex secretarios de Energía, ni el señor Juan José Aranguren (propietario de 13 millones de pesos en acciones Clase A de Shell) ni el señor Andrés Chambouleyron, Subsecretario de Coordinación de Política Tarifaria del Ministerio de Energía, diez veces testigo de parte de empresas extranjeras en demandas contra la República Argentina en el CIADI. Recuerde por favor, señor Presidente, que de una energía barata, segura y subsidiada pende el futuro del país y sus 42 millones de almas, futuro que no es ni puede ser otro que aquel ligado a la consolidación de una Nación moderna, social y económicamente desarrollada, inserta en el mundo en función de sus intereses y no como apéndice de nadie:

“La prestación de servicios de energía adecuada y confiable a un precio asequible, de una manera segura y ambientalmente benigna, y de conformidad con las necesidades del desarrollo económico y social, es un elemento esencial del desarrollo sustentable. La energía es vital para erradicar la pobreza, mejorar el bienestar humano y elevar el nivel de vida” (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo -PNUD- y el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas -ONU/DAES-); y…

“El acceso a servicios modernos de energía, limpios y asequibles, es central a la emancipación socioeconómica. Por servicios energéticos entendemos la utilidad que damos a la energía, o a la aplicación útil de la energía en tareas deseadas por el consumidor como pueden ser el transporte, una habitación cálida o la luz (iluminación); y por modernos nos referimos a un relativamente alto grado de facilidad en la obtención de tales servicios… Los servicios de energía (por ejemplo, iluminación, calefacción y una cocina a gas o electricidad, energía para las telecomunicaciones y el entretenimiento), aunque están por descontado en los países industrializados, siguen siendo inalcanzables para una gran parte de la población mundial. La falta de acceso a la energía representa una importante barrera al desarrollo humano y el logro de los objetivos establecidos por la comunidad internacional, tales como los Objetivos de Desarrollo del Milenio” (Dr. Patrick Nussbaumer, Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial -UNIDO, por sus siglas en inglés-).

Y mientras se decide qué camino tomar con la energía, tenga presente por favor dos cuestiones urgentes. Primera, que las idas y vueltas en relación a las represas está dando una pésima imagen al mundo, cuyos potenciales inversores -inversores que apuestan a la economía real, no a la especulación- se interrogarán con razón: si esto hace el Presidente argentino con la República Popular China, ¿qué hará con nosotros? ¿Qué seguridad jurídica tendrán futuros acuerdos si violan lo pactado con la potencia asiática y mundial? Segunda, que en febrero el consumo de cemento, madre de industrias y verdadero indicador de desarrollo y actividad económica prosigue su desplome. La caída interanual fue del 9,4% en relación a febrero del 2015 y 6,6% respecto a enero del corriente.