Reducción del poder adquisitivo por aumento de tarifas eléctricas

Esta semana el Presidente Mauricio Macri dio un nuevo paso en la implementación del plan de ajuste que la Alianza Cambiemos tenía preparado para el pueblo argentino. El Ministerio de Energía, conducido por el ex-Shell, Juan José Aranguren, dispuso este jueves un fuerte incremento en los precios de la energía eléctrica.

Los aumentos dispuestos se refieren a los dos principales rubros de la factura de luz. En primer lugar se incrementó el precio de la energía mayorista. Este ítem corresponde a la retribución destinada a los generadores de energía eléctrica y contaba hasta hoy con un fuerte subsidio del Estado Nacional en el marco de una decidida política  de sustento del salario real.

Las diferencias provinciales en las tarifas minoristas no estaban dadas por dicho importe, cuyo subsidio fue efectivamente federal y benefició a todo el territorio nacional. Estas surgían de las modificaciones en el otro componente relevante de la factura, el valor agregado de distribución (VAD), consensuados entre las distribuidoras y los gobiernos provinciales. El VAD retribuye a la distribuidora el servicio de llevar la energía a cada usuario minorista y es es el segundo rubro incrementado. Este caso los aumentos se limitan –por el momento- a las distribuidoras EDENOR y EDESUR e impactan por ende en la Ciudad de Buenos Aires y en el Gran Buenos Aires.

La suba dispuesta en la energía mayorista está entre el 180 y 280 por ciento para los usuarios minoristas, lo cual se traducirá en un incremento en su factura de entre 100 y 150 por ciento. Los usuarios de AMBA soportarán además el segundo incremento mencionado, cuyo monto exacto dependerá del cuadro tarifario definitivo, pero representará casi con seguridad un aumento adicional de por lo menos 150 por ciento.

A pesar de que el Ministro de Hacienda, Prat Gay, anticipó la medida humorísticamente, asimilando el incremento al valor de “dos pizzas”, el tarifazo en la factura de luz asesta un duro golpe a los salarios.

Los guarismos mencionados implicarán una pérdida promedio del poder adquisitivo de 6 por ciento en AMBA y de 3 por ciento en el resto del país. Estos valores se desprenden de considerar la proporción del gasto en energía eléctrica de los hogares. A pesar de tratarse de una estimación conservadora -ya que los incrementos pueden llegar a ser aún mayores en la práctica- son sumamente significativos. Más aún teniendo en cuenta que las resoluciones firmadas anticipan nuevas subas durante el segundo trimestre.

Pero además el garrotazo no se distribuye de manera uniforme. La situación se agrava sustancialmente para las familias de menores ingresos. Al contar con menor acceso a la red de gas –debiendo utilizar por ello calentadores y cocinas eléctricas- y poseer electrodomésticos de mayor antigüedad –y por lo tanto mayor consumo- utilizan más energía eléctrica, tanto en en relación a sus ingresos como en términos absolutos.

Ante todo ello conspirará contra su inclusión en el plan de Tarifa Social, que prevé descuentos para los usuarios de menor consumo (que por los motivos indicados, no necesariamente son los de menores ingresos). Pero además implica una pérdida mucho mayor del poder adquisitivo: de un día para otro, los hogares más pobres de AMBA perderán entre 9 y 13 por ciento de su poder adquisitivo, rondando el 5 y 7 la pérdida del 30 por ciento más pobre en el resto del país.

Reducción del poder adquisitivo
Decil de gasto per cápita
10°
PAIS 6.9% 5.3% 4.7% 3.9% 3.4% 3.4% 2.9% 2.7% 2.1% 1.4%
AMBA 12.9% 10.1% 8.9% 7.5% 6.6% 6.6% 5.7% 5.3% 4.1% 2.8%

Fuente: elaboración propia en base a EGH 2012/13

Lamentablemente las consecuencias no acaban allí, porque el incremento también afecta a comercios, servicios e industrias que –tras la desarticulación de los controles de precios- no dudarán en trasladar estos costos, impulsado aún más la aceleración inflacionaria post mega-devaluación.

El paso cuadra perfectamente con el ajuste neoliberal que está llevando con vertiginoso ritmo la Alianza Cambiemos. Se trata de una nueva transferencia de recursos –de cerca de 4000 mil millones de dólares según indicó Aranguren- de los que menos tienen para compensar el bache creado por la eliminación de impuestos a las exportaciones que pagaban los veinte grupos empresarios más grandes del país.

Transcurrido sólo un mes y medio de gestión va quedando claro quién se quedará con las “dos pizzas” en el modelo macrista – y no serán los trabajadores.