RECAUDACIÓN Y DÉFICIT FISCAL


A pesar de una retórica altamente reactiva al exceso de gasto público por sobre los ingresos, tanto en el año pasado, como en lo que va 2017 no se ha verificado una reducción del déficit por parte de la administración central. Muy en contrario, a partir de una caída en la recaudación real, producto de la recesión económica del último año y medio, los ingresos se retrajeron y el déficit fiscal empeoró. No obstante, el actual gobierno sigue considerando una necesidad estratégica la reducción del déficit como único canal para propiciar un sendero de crecimiento sustentable y mejorar las condiciones para que los grandes capitales apuesten a invertir en nuestra economía. Por esto, se prevé un ajuste fiscal para la segunda mitad del año. Diferentes señales por parte de los administradores gubernamentales indican que se piensa avanzar sobre los subsidios económicos a los servicios públicos y se espera desarrollar una serie de reformas estructurales. Con compromisos de gastos inelásticos y el cese del ingreso extraordinario por la tasa de penalidad del blanqueo de capitales, se revela la dificultad de alcanzar el déficit fiscal objetivo para este año, fijado en el 4,2%. En el presente informe, desarrollamos un análisis crítico de las perspectivas de ajuste fiscal para los próximos meses, a partir de la cuantificación del “costo social” de una eventual reducción del gasto público. En primer lugar, examinamos el desempeño de la recaudación de la administración central en el último año, explicando las causas de los cambios observados. Posteriormente, realizamos una lectura integral de los ingresos y gastos del estado argentino, a partir de los números consolidados por el Ministerio de Hacienda, señalando las mutaciones de la matriz fiscal en este último año y medio. Por último, proyectamos el déficit fiscal para lo que resta del año, a partir de la exposición de diferentes escenarios. Con todo, a partir de diferentes medidas, explicitamos el “costo social” subyacente al cumplimiento de las metas fiscales que se autoimpuso el Gobierno Nacional para el corriente año:

  • Manteniendo diferentes escenarios sobre el comportamiento de parámetros de ingresos y gastos, se pueden establecer hipótesis sobre el “esfuerzo económico y social” de cumplir con la meta fiscal de 2017.
  • Así, se estima que, aun estableciendo el escenario más conservador, lograr un déficit primario del 4,2% ($409.500 millones) redundaría en una necesidad de ajuste por $143.900 millones en lo que resta del año.
  • Esto representa 5,7 puntos del PBI, que a su vez equivalen a casi 8 veces del presupuesto en vivienda, el 109% del presupuesto del Ministerio de Desarrollo Social.
  • En un escenario intermedio, se consolida un desvío del orden de los $238.000 millones respecto de la meta oficial, equivalente a 6,6% del PBI. Por su parte, en el caso más agresivo se podría registrar un bache fiscal de $246.000 millones (6,8% del PBI), equivalente al 30% del presupuesto para jubilaciones.
  • En cuanto al resultado financiero, el que surge después de computar los intereses que paga el sector público por financiarse con deuda, los escenarios gravitan en déficits que van desde el 7,8% al 8,9%, de acuerdo al escenario macroeconómico proyectado.
  • Por lo anterior, y aún en la hipótesis del escenario más favorable, el recorte del gasto público representaría más del 90% de las pensiones no contributivas pagadas por el Estado.

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