“Normalización de la economía”

La batería de medidas económicas tomadas por el gobierno de Macri en su escaso tiempo de gestión fueron presentadas a la sociedad como medios para alcanzar la “normalización de la economía”. Desde esa visión, la desregulación del mercado de cambios, baja de retenciones, devaluación del peso, suba de tasas de interés, búsqueda de créditos externos y despidos de empleados públicos no responderían a una determinada posición ideológica del nuevo equipo de gobierno. Por el contrario, serían simplemente la consecuencia de una transición hacia el normal funcionamiento del mercado de cambios, la política impositiva, financiera y de empleo público.

Presentar socialmente como normales a las medidas económicas de la actual gestión cumple una doble función. Por un lado, las libera de responsabilidad sobre las consecuencias sociales que generan. Por ejemplo, la suba del dólar junto a la baja de retenciones enriquece a las comercializadoras de granos, mientras empobrece a gran parte de la población dado que acelera los incrementos en los precios de los alimentos. Sin embargo, nadie se hace responsable de esos resultados que son presentados como el funcionamiento normal del mercado de granos.

Por otro lado, si la economía es considerada hoy como normal, se plantea implícitamente que funcionaba anormalmente durante la gestión anterior. Así, la política de desendeudamiento que permitió ganar autonomía en el diseño de la política económica durante las gestiones de Néstor y Cristina Kirchner, constituyó una anormalidad. En cambio, el intento de regresar al endeudamiento internacional de la actual gestión transformando deuda intra-sector público en deuda con bancos extranjeros, sería el retorno a una normal relación con los mercados financieros.

Bajo el disfraz de normalidad, la actual gestión económica y sus acompañantes mediáticos ocultan a la sociedad la real orientación de la política económica que están implementando. La devaluación inicial del peso junto a la baja de retenciones fue la condición pactada con las cerealeras para la liquidación de exportaciones. Ese ingreso de divisas junto a la búsqueda de créditos internacionales son parte de las condiciones necesarias para crear expectativas de que el dólar se mantendrá estable pese a la desregulación del mercado de cambios.

La otra condición para lograr una relativa estabilidad cambiaria es que la aceleración de la inflación no se coma rápidamente la devaluación inicial, evitando caer en un espiral de subas en el dólar y los precios. Para ello, buscan poner un tope relativamente bajo a los aumentos salariales en las próximas paritarias siendo los despidos masivos de empleados públicos una forma de disciplinar a los trabajadores. Como señaló Prat-Gay: “cada gremio sabrá hasta dónde arriesgar empleos a cambio de salarios”.

Si logran un contexto de relativa estabilidad cambiaria, la libre compraventa de dólares junto a la suba de tasas de interés son las condiciones para el ingreso de capitales especulativos que puedan hacer la famosa bicicleta financiera: ingresar para ser colocado en un bono público o plazo fijo a tasas con un elevado rendimiento en dólares en la plaza local, para luego ser fugados al exterior. Un ingreso especulativo de divisas que puede generar cierto veranito económico hasta las elecciones de medio término, anestesiando a la sociedad mientras se forjan cadenas más firmes de dependencia mediante la firma de tratados de libre comercio y el endeudamiento público externo.

Andrés Asiain