“No me extrañaría que dentro de poco Vaca Muerta termine en otras manos, creo que es lo que se busca”

El lunes 30 de mayo, Caleta Olivia fue lugar de reunión de los intendentes de esa ciudad, de Cañadón Seco, Las Heras, Pico Truncado y Comodoro Rivadavia, junto con los secretarios generales de gremios petroleros de Chubut y Santa Cruz. Allí se decidió suspender el paro por el que, los Sindicatos de Petróleo y Gas Privado de Chubut y Santa Cruz y de Personal Jerárquico y Profesional de Petróleo y Gas Privado de Patagonia Austral, habían decidido paralizar la producción de YPF en Chubut y Santa Cruz desde la madrugada del sábado 28, debido a las bajas de equipos de perforación y una pronunciada caída en la producción, acatando la conciliación obligatoria. La dramática situación la viven no sólo los trabajadores del sector sino la región, en particular, y el país, en general. En la mesa de diálogo con los nuevos gestores de YPF, que se puso en marcha el martes 31, la premisa, según expresó el intendente Linares, de Comodoro Riavadia, es que “no vamos a permitir que ningún trabajador petrolero quede fuera de la actividad”. Elintendente explicó que “nosotros tenemos bien en claro la postura que está tomando la compañía y no estamos de acuerdo en nada. Viajamos más de una vez a Buenos Aires, pidiendo reconsiderar las inversiones que tenía previstas para la cuenca; siempre estamos presentes peleando por los derechos de los trabajadores y de la Cuenca del Golfo San Jorge”, en relación con el plan de ajuste que planteó YPF desde que se produjo el cambio de gobierno y de régimen político y económico en la Nación. Intendentes y referentes gremiales coinciden en que “no es solamente un tema petrolero; es el tema de toda una región que está en juego”.

El intendente de Rincón de los Sauces y también dirigente petrolero, Marcelo Rucci, afirmó indignado que “son unos caraduras, por supuesto que sobra personal si YPF obliga a bajar veinte equipos del campo y envía a los trabajadores a la casa a mortificarse psicológicamente sin saber cómo van a continuar”. Y agregó que “para que no les sobren trabajadores que comiencen a subir los equipos nuevamente porque el precio del barril de petróleo está al tope de los cincuenta dólares, el valor más alto en lo que va del 2016 y además el precio de gas en boca de pozo tuvo un incremento importante”. El dirigente aseguró que si YPF se pone a trabajar “le van a faltar compañeros en los yacimientos para hacerle frente a las operaciones” y que “el gremio no va a permitir que toquen los sueldos de los trabajadores”, para los que el gremio reclama un piso paritario de 32%, una cifra bastante modesta teniendo en cuenta que el piso de la inflación proyectada para 2016 no baja de 40%. Además, aseguró que “no son las empresas las que dicen que sobra personal”, sino que “es sólo YPF la que mantiene esta postura”.

Desde la salida de Miguel Galuccio, cuando YPF tenía prevista una inversión plurianual 2016-2020 de US$ 4.000 millones para Río Negro, la empresa -ahora conducida por Miguel Ángel Gutiérrez- avanzó en una política de ajuste, con una reducción del 30% sobre su plan global de inversión, en el marco de la cual planea privatizar los bloques que “no rinden” de acuerdo a los criterios de sus actuales gerentes. A fines del 2015 YPF se había adjudicado el mega bloque Chelforó, cerca del área frutícula del Alto Valle, con una extensión de 6300km2. La empresa se comprometió con una inversión de US$ 8 millones en esa zona completamente inexplorada. Ahora, esas inversiones se evaporaron y, en cambio, hay seis zonas con cartel de venta. En todos los casos la empresa había planificado millonarias inversiones en los próximos 10 años. Se trata de El Medanito, Barranca de los Loros y El Santiagueño, 100% de YPF, además Loma Negra y La Yesera (manejadas por Chevron) y Agua Salada (a cargo de Tecpetrol), donde YPF tiene participación. Medanito, con una producción diaria de 2000 barriles, es el segundo yacimiento en cuanto a volúmen de producción en la provincia. Según el secretario de energía de Río Negro, pese a tratarse de yacimientos maduros poseen una buena producción y posibilidades de un mayor desarrollo. Curiosamente, los empresarios que conducen la empresa de bandera sostienen que “en estas áreas hay momentos donde directamente perdemos plata”, al mismo tiempo que afirman que esas áreas podrían interesarles a petroleras de menor tamaño, con las que ya se contactaron a la espera de concretar la venta en las primeras semanas de julio. “Mi provincia no puede volver a perder empleos en aquellos pueblos y parajes que viven del petróleo. Ya hemos sufrido las consecuencias tras las privatizaciones de los 90, no podemos vender recursos estratégicos y retornar hacia el sendero del déficit energético”, sostiene la senadora Silvina García Larraburu (FpV) quien presentó un pedido de informes al Poder Ejecutivo Nacional, sobre el anuncio de YPF de venta de las áreas petroleras en Río Negro.

El secretario general del gremio chubutense, Jorge Ávila, sentenció que “nosotros creemos que a YPF la están vaciando, cada día hay un vaciamiento más de la empresa del Estado. No sé si la querrán privatizar, pero sí que la quieren asociar con otras diciendo que tiene un déficit. No me extrañaría mucho que dentro de poco Vaca Muerta termine en otras manos, creo que es lo que se busca”. Las apreciaciones del dirigente petrolero no parecen desacertadas a la luz de lo que Noam Chomsky señala: “Esta es la técnica estándar de la privatización: cortar el presupuesto para asegurarse que las cosas no funcionen. La gente se molesta, y se usa como excusa para pasarlo a manos del capital privado.”

En Vaca Muerta (Neuquén) la cifra anual de inversiones pasó de US$ 1250 millones a US$ 600 millones. Los especialistas denuncian que en el yacimiento no convencional también la actividad cayó un 50%, mientras la empresa deslizó que, además de los planes que ya tiene para enajenar varios pozos en Mendoza, Santa Cruz y Chubut, también se desprendería de otras áreas en Neuquén. Sobre las 135 áreas petroleras que YPF tiene en todo el país (90 campos productivos y 45 bloques exploratorios), el plan de la nueva gestión de YPF apuntaría, al menos en principio, a entregar 30 áreas a compañías privadas, según información de El Inversor Online, sitio web especializado en el sector hidrocarburífero y minero, so pretexto de que “falta espalda financiera”, una perspectiva llamativa tratándose de la única empresa que en los últimos tres años incrementó su producción.

La senadora Larraburu resaltó que cuando se sancionó la ley que renacionalizó YPF, se pensó en dar un beneficio concreto a las provincias petroleras con la participación accionaria que contribuyó al federalismo y convirtió a YPF en un motor del desarrollo regional. “Los hallazgos y descubrimientos petrolíferos han implicado el aumento de las inversiones en la región, lo cual posibilitó mayor desarrollo y la posibilidad de ampliar las exploraciones. Entonces, si sabemos que ese panorama ha abierto grandes perspectivas en más zonas de la provincia, ¿por qué buscan deshacerse del horizonte productivo?”, se preguntó.

La respuesta a la razonable inquietud de la senadora llegó de la mano del Ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay, que, durante su reciente visita a Madrid para “recuperar la confianza de los inversores”, sostuvo que “no tengo más que empezar por pedirles disculpas por los últimos años”, lamentándose por la renovada soberanía hidrocarburífera en la que la Argentina comenzó a avanzar tras la recuperación de YPF en 2012, que rescató a la empresa nacional de la desinversión de la española Repsol. Los números indican que, más bien, serían los españoles o, al menos, Repsol quien debería pedirle perdón a la Argentina, país al que, en teoría, representa el ministro Prat Gay. Es que desde 1999, en que se completó la privatización menemista, Repsol dedicó a la exploración apenas el 0,2% de sus ingresos mientras la disminución de las reservas de petróleo fue del 60% y del 97% en gas. La falta de inversión y una escasa producción (la producción de petróleo se desplomó un 74%, desde 174 millones de barriles en 1999 hasta 100 al término de 2011, misma suerte que corrió la producción de gas natural), llevó a que en 2011 Argentina tuviera que importar más gas y petróleo del que produjo, provocando una aceleración de la restricción externa que limitó las posibilidades de un crecimiento más intenso del país en esos años.

El deplorable derrotero por el que la privatización condujo a nuestra empresa insignia en materia hidrocarburífera comenzó a revertirse notablemente tras la nacionalización, con la dirección de Galuccio. En 2012, año de la renacionalización que fue acompañada por todos los bloques de la oposición a excepción del conducido por Mauricio Macri que renegó de la recuperación de la soberanía hidrocarburífera y votó negativamente, la empresa cuadruplicó los pozos de exploración respecto del promedio de los tres años anteriores, y aumentó la perforación de pozos de explotación de 290 anuales, entre 2009-11, a 384 en 2012, un 33% más. Ya para 2015, YPF alcanzó un 62,5% de participación de mercado argentino de naftas premium y 55,7% en el caso de las súper. Ese mismo año, en medio de anuncios de descubrimiento de nuevos pozos, la inversión se había triplicado hasta los U$S 6.000 millones, desde los U$S 2.000 millones en 2011.

Durante el primer cuatrimestre de 2016 YPF, en cambio, como consecuencia de la estrategia que le imprimió el gobierno de Mauricio Macri, volvió a sufrir un quiebre en la evolución de sus números, con una caída en sus ganancias operativas del 63,8%. La empresa, bajo la nueva conducción, emitió un comunicado donde se argumentó que los números se vieron afectados “por el fuerte impacto de la devaluación cercana al 67%”, en términos interanuales, y una caída en venta de combustibles del 25% en naftas y 26% en gasoil, corolario del incremento de más del 30% en el valor del combustible impulsado por el nuevo ministro de energía, el ex CEO y actual accionista de la multinacional Shell, Juan José Aranguren, sumado al deterioro de la capacidad adquisitiva de los argentinos tras la devaluación, el tarifazo y el conjunto de medidas inflacionarias implementadas por el equipo económico de Cambiemos. Lo que sigue es el brutal ajuste en las inversiones, anunciados por la empresa, y la reducción de personal, denunciada por los gremios del sector. Junto con el comienzo de la enajenación de parte del patrimonio de la empresa de bandera, la política petrolera de Cambiemos tiene, hasta para el más desprevenido, olor a privatización. “Repsol puede volver”, invitó el ministro Prat Gay a los españoles.

“El futuro de los pueblos y el futuro de las naciones estará extraordinariamente influido por la magnitud de las reservas que posean… Nuestro continente, en especial Sudamérica, es la zona del mundo donde todavía está la mayor reserva de materia prima y alimentos del mundo. (…) Pero precisamente en estas circunstancias radica nuestro mayor peligro, porque es indudable que la humanidad ha demostrado a lo largo de la historia de todos los tiempos que cuando se ha carecido de alimentos o de elementos indispensables para la vida, como serían las materias primas y otros, se ha dispuesto de ellos quitándolos por las buenas o por las malas, vale decir, con habilidosas combinaciones o mediante la fuerza. Lo que quiere decir, en buen romance, que nosotros estamos amenazados a que un día los países superpoblados y superindustrializados… que tienen un extraordinario poder, jueguen ese poder para despojarnos de los elementos que nosotros disponemos…” sostenía el Presidente Perón hace 63 años atrás. Vale la pena, tal vez, reflexionar, a la luz de aquellas apreciaciones, sobre la realidad que atraviesa no sólo a nuestro país, sino el conjunto de nuestra región, recordando especialmente el proceso que se vive en Brasil, tras el golpe institucional que sacó a Dilma Russeff de la presidencia del país, para la que había sido democráticamente elegida por su pueblo. Allí también, en medio de una fuerte embestida del poder real, se avanza en la reducción radical del peso del sector público, con Petrobras y la privatización del petróleo en la mira. ¿Casualidad? Queda por cuenta del lector, a la vista de los elementos expuestos, sacar sus propias conclusiones.

Por Fernanda Vallejos