“Más pobres que en 1998”

En una reciente nota del Financial Times se afirma que “Argentina es más pobre ahora que en 1998”. Apoyándose en estimaciones del economista argentino, Ariel Coremberg, afirma que el Producto Interno Bruto (PIB) de 2015 fue un 40 por ciento menor que el publicado por el Indec y que la pobreza alcanzó en realidad al 30 por ciento de la población. De acuerdo a Coremberg, las estadísticas oficiales inflan en un 12,5 por ciento las cantidades producidas, mientras que la valoran a un dólar artificialmente bajo. Si se corrigen las cifras, los argentinos “son más pobres que los chinos, búlgaros, azerbaiyanos, biolorrusos, turcos, mexicanos, malayos y gaboneses, sin mencionar a sus queridos vecinos de Brasil”.

La columna del periódico británico mezcla la polémica en torno a la medición de la pobreza y el PIB por habitante. Si bien ambas tienen vinculación, no son lo mismo, ya que en los niveles de pobreza medidos por ingreso influye no sólo los ingresos anuales generados por una economía (PIB), sino también cómo se reparten.

Al respecto, los datos de pobreza de Coremberg parecen desprenderse de los estimados por el observatorio de la UCA. Sin embargo, los mismos están inflados por basarse en una muestra de población sesgada hacia la pobreza (no contiene representativamente a hogares de ingresos medios-altos y altos), así como una sobre-estimación del costo de la canasta básica total. Este último, por estimar la inflación general a partir de la suba de los alimentos, que habían aumentado más que el promedio durante el kirchnerismo dada la política de sostenimiento de tarifas de servicios públicos recientemente finiquitada.

Si se corrige la muestra y los valores de las canastas, la pobreza en 2015 abarcaba a poco menos del 15 por ciento de la población, bastante por arriba que las cifras del Indec pero 10 puntos porcentuales por debajo de la pobreza estimada por ese organismo para 1998 (que en esos tiempos abarcaba sólo Gran Buenos Aires en su medición). Este año, las proyecciones de pobreza del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz, rondan el 18 por ciento de la población, es decir, más de un millón de argentinos “cambiaron” por ser pobres. No por nada, el jefe de Gabinete, Marcos Peña Braun, aclaró que la promesa de campaña de “pobreza cero” era “una meta inalcanzable”.

Retornando a la cuestión estadística, la medición oficial del PIB tiene serios cuestionamientos. Sin embargo, las cifras de producción de Coremberg son de difícil comprobación y tienen el antecedente de haber proyectado un crecimiento nulo en 2015, frente al 2,1 por ciento registrado recientemente por el Indec de Macri. Pero aún más polémico es que contabilice el PIB de 2015 con un dólar a 14 pesos, en lugar de uno a 9,8 como cotizaba oficialmente. La excusa para rebajar de un plumazo en un 40 por ciento el valor del PIB en dólares, es que el tipo de cambio “real” estaba dado por la cotización paralelo donde se ubicó el dólar cuando “fue liberado por Macri”. Bonita forma de enfrascarle al gobierno anterior el impacto de las medidas tomadas por el actual.

Si la excusa para ello fuera que el valor real del dólar estaba “sobrevaluado”, lo correcto es corregir la medición de todos los años manteniendo el poder de compra del dólar fijo. ¿O acaso el dólar oficial en 1998 estaba menos sobrevaluado que en 2015? Si se corrigen las distorsiones por sobre o subvaluaciones del dólar considerando la evolución de la inflación (provincial) de Argentina y Estados Unidos, se observa que el PIB por habitante de 2014 y 2015, aun considerando las cantidades producidas según Coremberg, superaba el de 1998 en más de un 50 por ciento.

Por Andrés Asiain