Marcos Peña y la “corrupción energética K”: fase superior de los ex Secretarios de Energía

“Todas las medidas que hemos tomado han sido para tratar de generar trabajo, para intentar poner en marcha una economía estancada que recibimos”, señaló el Jefe de Gabinete Marcos Peña días atrás en el programa Intratables. Pero la economía en 2015 había crecido 2,1% (según estimaciones del INDEC de Macri) y el empleo privado y público un 12,4% (según el entrecruzamiento de los números que Peña expuso durante su reciente paso por el Parlamento y las estadísticas de FIEL; para el CIPPEC el incremento del empleo público entre 2010 y 2014 fue de 19,65%). Se trata, en definitiva, de la falacia de la “pesada herencia”. Y ya que hablamos de herencia, preguntamos a Peña: ¿Cómo explicar que Néstor Kirchner habiendo heredado el nefasto cuarto de siglo infame neoliberal (1976-2003) no haya generado -ni al comienzo ni al final de su mandato- ni un solo “pobre” de más al heredado, ni un “despedido” de más al heredado, ni una PyME quebrada de más a la heredada, ni un argentino sin poder pagar las tarifas de luz ni de gas a lo heredado, ni un solo peso de nueva deuda de más a la heredada, etc., etc.? Combatir el desempleo con más desempleo, la pobreza con más pobreza y el endeudamiento con más deuda es una genialidad digna de ser reconocida al macrismo. A modo de síntesis de lo anterior, nuestra respuesta a la siguiente frase de Peña: “Nosotros recibimos una economía que en cualquier otro momento de la Argentina hubiera implicado un quiebre económico. Hubiera implicado un 2001, un 89…”. Si ustedes recibieron una Argentina al borde de repetir un 2001 o un ´89, ¿cómo se explica entonces que, para salir de este supuesto infierno, lo hagan aplicando exactamente las mismas medidas y recetas que condujeron al ´89 y al 2001? Sigamos, porque de la insostenible falacia de la “pesada herencia” social y económica K, el ministro pasó a analizar la insuperable zoncera de la “pesada herencia” energética y su parámetro peñístico: la corrupción. Los ex secretarios de Energía encabezados por Montamat y Lapeña un poroto.

“El ministro Aranguren está resolviendo el desastre de corrupción e ineficiencia que nos dejó Julio de Vido en la Argentina”, afirmó Peña en Intratables. Y luego agregó, en relación al funcionario y las políticas emanadas de la cámara de empresas petroleras y de firmas de generación y distribución eléctrica (Ministerio de Energía y Minería de la Nación) a su cargo: “Está resolviendo el desastre de corrupción e ineficiencia que dejó Julio De Vido”.

Debemos felicitar a Marcos Peña: su concepción energética es la fase superior de la engendrada por el grupo de los ex secretarios de Energía liderados por Daniel Montamat (ex testigo para El Paso Energy contra la Argentina ante el CIADI). Cabe recordar, a propósito de este grupo, que hablamos de los máximos responsables del saqueo petrolero y gasífero de los noventa, del congelamiento de Atucha II y la incompleta terminación de Yacyretá; responsables de las peores crisis eléctricas de nuestra historia (1989, 1999/2000 y 2002); responsables de una Argentina desconectada eléctricamente, sin gasoductos construidos para el mercado interno y con decenas de millones de hogares carentes de servicios públicos de gas por redes y electricidad. Pues bien, ¿por qué decimos que Peña es la fase superior energética de Montamat y compañía? Porque si para estos cerebros de una energía cara, escasa y devenida en privilegio excluyente y mercancía, el problema de las políticas energéticas K pasaba por el estatismo y la implementación de un sistema energético en calidad de herramienta de la lucha contra la pobreza, promotora de la industrialización, la expansión del mercado interno y un desarrollo genuinamente federal del país, para Peña el problema energético heredado de Néstor y Cristina Fernández pasa por una cuestión de “corrupción energética”. En pocas palabras, el guion de turno para blindar al Presidente más corrupto del Planeta Tierra, sus empresas offshore y su oscurísimo pasado de procesamientos y más oscuros sobreseimientos (Elisa Carrió sabe de qué hablamos).

En primer lugar, si existen hechos de corrupción que involucrarían a De Vido, la Justicia se encargará de probarlos o rechazarlos. El ex funcionario ya ha comparecido a Comodoro Py y tenemos entendido que deberá volver. Si Peña tiene pruebas al respecto, bien haría en presentarlas a los jueces competentes. Punto. Ahora, la pregunta del millón: ¿Desde cuándo la “corrupción” es indicador o parámetro para evaluar la evolución o involución de un sistema energético? Porque por ejemplo, podría uno alegar que el ministro Aranguren, ex CEO de Shell Argentina durante cerca de una década y actual accionista de Shell casa matriz, corrompe y viola la Ley 25.188 de Ética en el Ejercicio de la Función Pública. Consecuentemente, podría aventurar que la compra de gas a Shell vía importaciones desde Chile, como los incrementos en los precios de los combustibles y el saboteo a YPF (principal competidora de Shell) forman parte de su lógica preocupación por mejorar su rentabilidad accionaria (más dividendos). Sin embargo, estos supuestos hechos de corrupción y violación a la seguridad jurídica del pueblo argentino deben ser estudiados y sopesados por los jueces y fiscales competentes en la materia.

En segundo lugar y a la hora de evaluar la gestión de Aranguren (reiteramos, y no las sospechas de corrupción que pudiéramos albergar sobre él), primero Marcos Peña debería brindarnos su definición de energía, o bien, la definición de energía sobre la que cree actuaría el ex CEO de Shell. Por las dudas, ayudamos a ambos ministros: ¿La energía para qué, para quiénes?

En tercer lugar y de acuerdo a la definición de “energía” que más les cierre, los objetivos por ustedes perseguidos en materia energética. Y conforme el cumplimiento o no de dichos objetivos, el diagnóstico del sector y, por tanto, de la gestión del señor Aranguren.

En cuarto lugar y a modo de síntesis, ofrecemos a Peña doce indicadores energéticos que permitirán analizar el desempeño de Aranguren en estos cuatro meses de gestión. Aquí sí y como suele hacerse en el mundo estadístico (y cómo usted mismo hace al compararse una y otra vez con la “pesada herencia”), partimos de la base de la herencia recibida. Aclaración, deberá completar el proporcional para los 4 meses de gestión Aranguren en todos los casos:

1) Compatriotas incorporados al servicio de gas por redes (en 12 años = 2.300.000 hogares). Proporcional en 4 meses de macrismo es: ¿menor, igual o mayor?

2) Compatriotas incorporados a la electricidad como servicio público (en 12 años = 4.600.000 hogares). Proporcional en 4 meses de macrismo es: ¿menor, igual o mayor?

3) Kilómetros de gasoductos construidos para el mercado interno (en 12 años = 3.000 km). Proporcional en 4 meses de macrismo es: ¿menor, igual o mayor?

4) Kilómetros de tendido eléctrico de alta y extra alta tensión construidos para el mercado interno (en 12 años = 5.800 km). Proporcional en 4 meses de macrismo es: ¿menor, igual o mayor?

5) Medidores de luz incorporados a industrias y comercios (en 12 años = 320.000 nuevos medidores). Proporcional en 4 meses de macrismo es: ¿menor, igual o mayor?

6) Medidores de gas incorporados a industrias y comercios (en 12 años = 120.000 nuevos medidores). Proporcional en 4 meses de macrismo es: ¿menor, igual o mayor?

7) Consumo eléctrico per cápita (indicador más fiel de la salud energética de una población). (Promedio entre 2003 y 2011 = 2.541 kWh). Proporcional en 4 meses de macrismo es: ¿menor, igual o mayor?

8) Crecimiento de la generación eléctrica (en un contexto de crecimiento del empleo) (En 12 años = superior al 50% de la potencia instalada en 2003). Proporcional en 4 meses de macrismo es: ¿menor, igual o mayor?

9) Crecimiento de la demanda del sector comercial e industrial. (Promedio en 12 años = superior al 40%). Proporcional en 4 meses de macrismo es: ¿menor, igual o mayor?

10) Pobreza Energética (ciudadanía incapaz de pagar las tarifas eléctricas y calefaccionar adecuadamente sus hogares) (en 2015 = cero) Proporcional en 4 meses de macrismo es: ¿igual o mayor?

11) Planificación de nuevas centrales termoeléctricas, centrales nucleares y grandes represas hidroeléctricas. Proporcional en 4 meses de macrismo es: ¿menor, igual o mayor a la “pesada herencia”?

12) Inversiones públicas en obras de infraestructura energética (en 12 años = 24.455 millones de dólares). Proporcional en 4 meses de macrismo es: ¿menor, igual o mayor?

Es probable que ninguno de estos indicadores resulten de interés para Peña (menos que menos para Aranguren y sus 13 millones de pesos en acciones Clase A). De aquí nuestra insistencia a ambos ministros de preguntarse: ¿La energía en la Argentina para qué y para quiénes? Porque como ya hemos dicho, en función de su definición, los objetivos perseguidos. Y de acuerdo a si dichos objetivos se van cumpliendo o no, el diagnóstico del sector.

En este sentido, ¿le gustaría al señor ministro conocer la definición sobre la que se ha fundamentado el Plan Energético Nacional lanzado en 2004 por el Presidente Néstor Kirchner, profundizado por los dos gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner e implementado invariablemente por el Ministerio de Planificación Federal que Ud. tanto denosta? Sírvase pues de nuestra definición: “La prestación de servicios de energía adecuada y confiable a un precio asequible, de una manera segura y ambientalmente benigna, y de conformidad con las necesidades del desarrollo económico y social, es un elemento esencial del desarrollo sustentable. La energía es vital para erradicar la pobreza, mejorar el bienestar humano y elevar el nivel de vida”. Por cierto, esta definición, censurada de los medios de comunicación oficialistas y ausente de los manuales del buen lobbista energético, pertenece nada más ni nada menos que al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y al Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas -ONU/DAES.

Señor Peña, está claro que su indicador de “corrupción” a la hora de analizar los resultados de los últimos 12 años de política energética en la República Argentina le permiten a usted no hablar de las obras ni de los logros ni de los resultados concretados entre 2003 y 2015.

No hablar de la “herencia energética K” y nublarlo todo por medio del insólito indicador energético de la “corrupción” resulta no obstante entendible, pues es sabido que la cámara de empresas petroleras y de firmas de generación y distribución eléctrica privadas en poder del Ministerio de Energía y Minería de la Nación no tiene la menor intención de mejorar aquellos logros y resultados, ni la menor intención de optimizar los números y porcentajes de los referidos doce indicadores. Por el contrario, la supervivencia de sus intereses y privilegios resulta inversamente incompatible con la evolución de todos y cada uno de ellos.

Y es por todo esto, estimado ministro Marcos Peña, que le rogamos deje de subestimar nuestra inteligencia y por favor tenga a bien completar los 12 indicadores planteados arriba con los números arrojados por estos 4 meses de gestión Aranguren, verdaderos indicadores de lo que importa al pueblo argentino y a la seguridad energética de la Nación: tener cada vez más electricidad y más gas natural para mejorar nuestra calidad de vida, para vivir cada vez mejor, para que nuestro trabajo rinda más y nuestras empresas, fábricas, industrias y producción florezcan y se desenvuelvan con progresiva facilidad, competitividad y respaldo de parte de ustedes, nuestros gobernantes. Para eso está la energía, no para otra cosa.

Y ya que su ministro Aranguren, excepcional funcionario en su opinión, nos baña a todos los argentinos de seguridad energética al aplicar tarifazos incompatibles con la supervivencia de nuestros compatriotas que pueblan la Puna y la Patagonia, incompatibles con el funcionamiento de las universidades públicas y de centenares de miles de industrias, PyMES y comercios, nos tomamos el atrevimiento de recordarle también las siguientes definiciones: “La seguridad energética se define como la disponibilidad de un suministro regular de energía a un precio asequible, mientras que la crisis energética es causada generalmente por la escasez del suministro energético o los aumentos de precios que afectan significativamente la economía y conducen al deterioro socioeconómico, industrial y productivo nacional”.

Importar gas natural de Chile, un país que carece de un solo milímetro cúbico de gas a precio vil (128% por encima del proveniente de Bolivia) es el anverso de haber exportado gas a Chile a precio vil durante los noventa en una Argentina gasífera-dependiente y con más de 15 millones de compatriotas sin gas natural. Pero la pesada herencia K por suerte puso fin a aquel engendro. La corrupción de la estafa gasífera de los noventa en cabeza de Repsol-Repsol, como esta nueva versión de flujo cordillerano cambiado en cabeza de Shell-Shell será llevada por nosotros a Comodoro Py. De eso no se preocupe, que tenemos muy en claro que la peor corrupción es la que saquea los bolsillos y el bienestar del pueblo argentino. Justamente y paradójicamente la que menos Justicia ha recibido, y no desde ahora sino desde que Bartolomé Mitre creó la Corte Suprema en el siglo XIX.

Federico Bernal