Los únicos privilegiados serán los bancos

Introducción.

Transcurrida buena parte del primer año de gestión del nuevo gobierno, nuestro país está inmerso en una preocupante recesión con destrucción de puestos de trabajo y distribución regresiva del ingreso. Es que la pretendida lluvia de inversiones no llega con la fuerza prometida y con el paso de los meses la mayor porción de la población sólo sufre de los recortes de poder adquisitivo producto de aumentos de precios que sobrepasan a la suba de sus ingresos. El aumento brutal de tarifas, implementado con lógica de gerencia de empresa multinacional en lugar de aplicar una visión integral con criterio de administración pública, mantiene a la economía nacional en una virtual parálisis. En esta tormenta perfecta, el sector privado retrasa sus planes de inversión a la espera de que la actividad resurja y las familias carecen del ingreso disponible para consumir. Independientemente de todo este panorama sombrío, hay dos sectores que son verdaderos bálsamos de retornos y apropiación de rentas; se trata del complejo agroexportador concentrado y el sector financiero. Sobre este último se trata el presente informe.

Es que a partir de la liberalización del mercado cambiario y de otras regulaciones de supervisión sobre la actividad financiera, se configuraron las condiciones perfectas para que el sector pueda desplegar su poder de mercado. En tal sentido, como se dijo, las ganancias de los bancos se mantuvieron firmes pese a la retracción global de la economía. En este documento se intentará poner luz sobre este fenómeno, cuantificando el desempeño del sector financiero en general, y el bancario en  particular.  El  mismo  se estructura con  una caracterización  general  de la  política monetaria en el primer apartado. Continúa con el análisis de los resultados en materia inflacionaria y en cuanto a la dinámica crediticia. Más adelante, se examina la hipótesis principal del presente trabajo, relativa al incremento en las ganancias de los bancos en relación al año pasado y su consolidación a pesar de la depresión que sumerge a la generalidad de las restantes actividades económicas. Por último, se concluye integrando todos los tópicos estudiados.

Camino a las metas de inflación: metas de recesión

El esquema monetario actual es uno de transición hacia un régimen formal de “metas de inflación”. Lo que se ha perseguido desde el primer día de asunción de las autoridades del BCRA es el objetivo de aminorar el incremento promedio de precios. Lejos de conseguirlo, la inflación interanual se duplicó en relación al año anterior. Este fenómeno se produjo, en buena medida producto de la política de “sinceramiento” en diferentes áreas de toma de decisiones de la administración central. A continuación, un breve apunte de las principales características del programa monetario actual:

  • Fijación de la tasa de interés de Letras del BCRA a 35 días como el instrumento central para emitir señales acordes a la consecución del equilibrio entre la oferta y la demanda de dinero.
  • Alta velocidad del proceso de toma de deuda y articulación de una estructura financiera, con el propósito de estabilizar el nivel de reservas.
  • Baja intervención  en  el  mercado  cambiario,  con  la  consecuente  apreciación  del  peso posterior a la estabilización a la salida de la devaluación del 50%.

Como el actual gabinete económico está ideológicamente convencido de que la inflación es un fenómeno estrictamente monetario, y que el BCRA debe ser el único organismo que se encargue de garantizar la estabilización de precios, entonces se  verifica  una disociación absoluta  entre su accionar y las metas de actividad económica. Es por esto que la instrumentación de la suba en la tasa de interés para absorber el dinero excedente en la calle, fue el mecanismo elegido a la hora inducir una recesión artificiosa en una economía que venía manteniendo la ebullición propia de un proceso de puja entre el empresariado y los trabajadores. Este énfasis excesivo en la cuestión de la estabilidad de precios, aleja a la autoridad monetaria del objetivo último,  en base a su carta orgánica, que es “el del desarrollo económico con equidad social”. Así, el rol esencial de intermediación financiera, motivación fundamental de la banca pública y privada, se ve minimizado. En la actualidad, dada la menor rigurosidad de la regulación y la inexistencia de señales que orienten a la industria financiera a una tónica de banca de desarrollo, el resultado redunda en un mayor desvío de fondos hacia instrumentos especulativos de reducido plazo y alta volatilidad. Dicho lo anterior, en materia de políticas concretas para fomentar el crédito, el BCRA instrumentó un índice llamado Unidad de Vivienda (UVI), cuya finalidad es establecer una referencia representativa de la evolución en el valor de los inmuebles. La misma, de actualización diaria y ajuste en función al precio de inmuebles representativos, tiene el propósito de constituirse en una herramienta para facilitar la indexación de créditos hipotecarios que superen el problema de licuación de las cuotas en entornos inflacionarios. No obstante, transcurrido medio año desde su puesta en marcha, y aún sin datos oficiales, se sabe que su incidencia ha sido prácticamente nula en tanto herramienta para motorizar un mercado paralizado por la pérdida de poder adquisitivo de las familias. Con todo, el paradigma de inserción del BCRA ha mutado desde el foco puesto hasta el año pasado en el impulso a la actividad productiva (mediante tasas accesibles, orientación de divisas a industrias estratégicas y reducción sostenida de la inflación) hacia la liberalización y autorregulación. Al erigirse como un garante del capital concentrado, el camino elegido por el BCRA ha tenido notable impacto sobre el desenvolvimiento del mercado. Las repercusiones de este proceso se inquieren en el próximo apartado.

El recetario monetarista, sin cobertura.

Delineado a grandes rasgos el nuevo perfil del organismo monetario rector, pasemos a indagar sus resultados parciales en el inicio de su gestión. En primer lugar, algunas reflexiones sobre el rotundo fracaso de la contracción monetaria como única estrategia para desacelerar el avance de precios. Sobradas muestras teóricas y empíricas de que la teoría cuantitativa del dinero y sus corolarios de reducción del dinero en circulación no conducen a otro escenario que el de enfriamiento de la economía, por la reducción en la demanda agregada, junto con su consiguiente merma en las inversiones y demás rigideces por el lado de la oferta de bienes y servicios. En concreto hasta el momento, lo que se ha observado es una intención clara por parte del BCRA de mejorar las opciones de ahorro en moneda local, en especial en el segmento minorista. El objetivo inicial de la nueva gestión era mejorar las condiciones de preservación del ingreso excedente de las familias, que venía presentando una inercia creciente en los meses previos, y lograr canalizarlo de manera virtuosa

 

hacia el ahorro en pesos. Además, esto contribuiría a quitar presión sobre la demanda de bienes, y por ende a desincentivar la carrera de precios. Si bien la medida funcionó en los primeros meses, permitiendo a los ahorristas de determinadas entidades bancarias alcanzar una incipiente tasa de interés real positiva (o en peor de los casos una tasa real nula), la posterior consolidación de la problemática inflacionaria, redundó en la licuación de la remuneración a las familias que apuestan a los instrumentos de ahorro de acceso masivo y conocimiento más difundido, como es el plazo fijo. Con todo, el resultado final fue el de una notoria “huida” de fondos de los depósitos en pesos e instrumentos derivados, junto a su  consecuente repercusión negativa sobre el  stock  total  de recursos prestables a los emprendedores y firmas. A continuación, ilustramos este fenómeno, en función a la información de la tasa de interés promedio que otorgaron las entidades bancarias en cada período, en comparación a la inflación del organismo de estadísticas públicas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

tasa interes real

 

Como se puede notar, en base a la línea azul, en la actualidad el incentivo para los inversores locales a mantenerse en instrumentos financieros en pesos para conservar su poder adquisitivo es severamente bajo, ya que la tasa de interés negativa se encuentra en el orden de los 22 puntos porcentuales. Esto, matemáticamente, se debe a que el promedio de tasa que ofrecen los bancos para depósitos a plazo fijo de 30 a 44 días no alcanza el 25%, mientras que la inflación interanual supera el 47%. Desde un punto de vista de la política económica, las causales del contexto expuesto se deben principalmente a los siguientes factores:

  • La liberalización de la tasa de interés que ofrecen los bancos por depósitos, ya que se eliminó la normativa que exigía que la misma vaya acompasando el porcentaje al que los bancos conseguían colocar sus fondos.
  • Una disparada de los números inflacionarios muy por encima de la previsión de los agentes financieros de mayor capacidad de acción y del mismo gobierno.
  • Una política monetaria vacilante por parte del BCRA, ya que los recortes en su objetivo de tasa de interés se produjeron aún antes de observar señales claras de desinflación, lo cual motivó a los grandes jugadores del mercado a salirse de posiciones en pesos.

Así, se manifiesta el quiebre del mecanismo de recomposición del refugio para el ahorro interno en moneda local, el cual, como se puede ver en el gráfico, comenzó a fines del 2014 y se había profundizado a lo largo del año pasado. Por tanto, se puede afirmar que el manejo de la tasa de interés subyacente a la Lebac en tanto señal para influir en las expectativas de la población, con un consecuente impacto para descomprimir la inflación, no tuvo efecto. Para cerrar este apartado, ilustramos el resultado de la evolución de las variables monetarias, donde se verifica la conocida correlación inversa entre la inflación y la base monetaria (masa de dinero en circulación). Como se puede notar, los números marcan el fracaso de la decisión del BCRA de secar la plaza a partir de lo que Sturzenegger llama “sesgo contractivo de la política monetaria”, que no es otra cosa que la decisión de aspirar los pesos en circulación, como único método para bajar la inflación. Esta elección de política radica en su profunda creencia monetarista de que la espiralización del avance de precios es simplemente provocada por la emisión irresponsable de los gobiernos, con el propósito espurio de financiar el gasto público dispendioso.

inflacion y dinero circulacion

Esta marcada relación inversa o, cuanto menos, ausencia de relación positiva, es sintomática de la vastedad de factores que inciden en la dinámica inflacionaria. En particular, para economías como la nuestra, se destaca la existencia de factores relativos al desequilibrio propio de la estructura productiva (materializada en inflación cambiaria), además de  la incidencia no minimizable de procesos recurrentes de puja distributiva y de puja de apropiación de excedente, dada la estructura de competencia  concentrada  en  ciertos  sectores.  Volviendo a  lo  anterior,  esta  coyuntura  de inflación descontrolada repercute ampliamente sobre el desempeño del mercado crediticio. En la siguiente sección se examina brevemente el estado de situación.

La fiebre del dólar en una economía escuálida.

El perfil actual del mercado de crédito se encuentra traspasado por la recesión económica existente, la cual atenta contra toda posibilidad de prosperidad de los segmentos productivos PyME que requieren imperiosamente del crédito para hacer crecer su actividad. En contrario, lo que se flexibilizó en los primeros meses de gestión macrista fue el acceso al crédito en dólares, cuyo uso está mayormente difundido entre los grandes concentradores de cosecha del complejo agroexportador. Estas empresas, suelen prefinanciar la adquisición de insumos dolarizados, transferir utilidades a sus casas matrices o simplemente complementar su operatoria, aprovechando las posibilidades de valorización financiera latentes a partir de la desregulación imperante en el régimen vigente. Como se trata de uno de los pocos sectores cuyos ingresos se nominan en dólares, suelen ser sujetos de crédito en moneda extranjera. Este fenómeno se analiza a partir de los siguientes gráficos. Se expone la evolución de los aumentos en depósitos y préstamos, tanto en moneda local como en dólares, junto a su participación relativa sobre la masa de recursos totales.

depositos y prestamos

 

Como se puede ver en ambos casos, se verifica desde el final de la gestión kirchnerista un descenso sostenido en el stock de depósitos y préstamos en pesos, para el sistema bancario consolidado. En contrario, se nota el alza exponencial de sus correlatos en dólares. En números, producto del sistemático deterioro en la tasa de interés real (tal cual se analizó anteriormente), el globo de depósitos en pesos pasó de crecer al 41% en noviembre de 2015 a crecer en torno al 27% en el último mes de julio. Esta abrupta reducción sería aún más potente si se contara el efecto espurio sobre los aumentos interanuales que ocasiona la nominalidad del proceso inflacionario para dicho intervalo de tiempo. En cambio, el porcentaje de crecimiento en los depósitos en dólares trepó del 42% a más del 146%, en igual período. El anterior fenómeno redundó en un atípico escenario de crecimiento en la participación de los depósitos en divisa. Como muestran las áreas de fondo en los gráficos, para este caso se pasó de un promedio inferior al 10% a posicionarse por sobre el 15% del total. El mismo comportamiento se visualiza para el caso de los préstamos, como queda claro en el gráfico de la derecha.

Más en detalle, interesa atender a la evolución de los préstamos de acuerdo al segmento del cual provienen, a los fines de estratificar el perfil al que apunta la banca, en su rol primordial de intermediación y fondeo al sector productivo. A continuación, se ilustra el desempeño de los préstamos de entidades financieras, clasificados en tres especies, de acuerdo a la metodología de exposición del Ministerio de Economía, a saber: “consumo” (préstamos personales y tarjetas), de “garantía real” (prendarios e hipotecarios) y “comerciales” (documentos, adelantos en cuenta corriente y otros).

evolucion prestamos

 

El gráfico muestra en sus barras apiladas la evolución en miles de millones de pesos d e los tres grupos de préstamos examinados, donde se destaca la preeminencia histórica de las líneas comerciales y de consumo por sobre las de garantías (típicamente préstamos hipotecarios) . Por su parte, las líneas de igual color trasuntan la evolución de cada uno de estos segmentos, en términos de sus porcentajes de variación interanual. El detalle que salta a la vista de manera palmaria es la de fuerte depresión en la velocidad de crecimiento de los tres segmentos, después de un año 2015 de constantes avances. Con especial preocupación se destaca el derrumbe en los números de los préstamos de índole comercial, que pasaron de incrementarse a un ritmo del 36% en noviembre del año pasado a una velocidad apenas superior al 13% en la actualidad. Más en detalle en este rubro, se prende una alarma sobre la situación de los descuentos de documentos (típicamente utilizados en la actividad productiva cuando una PyME necesita acortar su circuito de pagos), que pasaron de subir por arriba del 40% a fines del año pasado a menos del 18% en julio del 2016.

Para finalizar este artículo, se indagará en la hipótesis principal: todo el esfuerzo económico que, como se vio, se expresa en el deterioro de los indicadores monetarios concernientes a los sectores productivos, se procesó en favor de la mejora de la hoja de balance de las entidades financieras.

Los únicos privilegiados serán los bancos.

 

En este último ítem, se enfoca el análisis en las entidades bancarias, testeando sus resultados en el marco del nuevo modelo económico, a partir del análisis simple de sus indicadores de rentabilidad y en contraste al retraimiento generalizado de la gran mayoría de los sectores económicos. Es que lejos de resentirse por la difícil coyuntura de nuestro país, el sector financiero sigue mejorando sus resultados, al calor de un Estado que se erige como garante de la maximización de sus utilidades, en vez de regular su operatoria y evitar que se profundice la redistribución regresiva del ingreso. En concreto, los datos de la reciente publicación oficial del BCRA, con números al primer semestre, marcan un incremento en el margen del sistema financiero del mes de junio en más de $600 millones en relación al mes de mayo, o de más de $7.000 millones en comparación a igual mes del año pasado, lo cual consolida un avance para nada despreciable del orden del 63,2%. Dicho de otro modo, el sistema financiero logró obtener 20 puntos porcentuales de mejora en sus resultados por encima de la inflación. En particular es interesante resaltar lo ocurrido en el subsistema del conjunto de los bancos, en relación a su hoja de balance de este primer semestre. El siguiente gráfico busca dar cuenta del diferencial de beneficios que obtuvieron en esta primera mitad del año, en relación a 2015.

En este punto es importante destacar que el análisis de esta sección fue realizado en moneda constante, a los fines de sustraer el “efecto inflación” de la evolución de las series. En breves términos, la metodología utilizada fue la del ajuste de las series del balance global del sistema financiero, informadas por el BCRA, en función al índice de precios de la consultora de Bein, estableciendo el mes de enero de 2015 como base.

margen financiero

 

Este último gráfico expone el discurrir comparativo 2015 vs 2016 del conjunto de la banca que opera en nuestro país. Las ganancias en este rubro se miden habitualmente a partir del concepto de “margen financiero”, con su desglose en sus distintos componentes. Como se ve, en todos los meses a excepción de marzo, las ganancias de los bancos fueron superiores a las del año pasado. La diferencia máxima se presentó en el mes de mayo, donde la banca ganó $2.000 más que en igual mes de 2015. Sobresale a su vez el hecho de que todas las diferencias de “ingresos por intereses” (las barras color rojo), son positivas en relación al año pasado. Esto tiene que ver con lo comentado en el apartado anterior, en cuanto a que el actual esquema monetario le deja servido un negocio seguro a la banca, que aprovecha el regalo manejando a discreción el diferencial de tasas entre lo que reciben y lo que colocan. Liberalización de tasas mínimas y máximas sumado a una Lebac en niveles más que atractivos en términos históricos es la combinación perfecta para que grandes jugadores de la ingeniería financiera arbitren una ganancia libre de riesgo. El próximo gráfico profundiza el escrutinio del desempeño del sistema bancario previamente comentado, exponiendo los montos totales.

ganancias totales

 

En este caso, además de la evolución mes a mes, se expone el promedio de ganancias para el primer semestre del corriente año, en relación al pasado. Como se observa a partir de la línea verde, en el año 2015 la ganancia media de los bancos en el primer semestre fue de 7,1 mil millones, mientras que en el primer semestre de 2016 este concepto trepó por encima de los 8 mil millones.

Todas estas aproximaciones sobre la información pública presentada no buscan más que tratar de agregar peso empírico a una realidad incontrastable: los bancos en nuestro país son uno de los únicos sectores que mejoraron su posición en relación al año anterior, aún en un entorno fuertemente recesivo.

Nuevamente, es sustancial recordar que este enfoque de utilidad comparativa fue configurado en moneda constante, deflactando los valores corrientes por el índice de precios de la consultora de Bein, para eliminar las distorsiones producto del contexto inflacionario.

Breves conclusiones finales.

Este material buscó poner el foco sobre algunas de las contradicciones más evidentes del macrismo. En particular aquellas que provienen de la convicción que da sustento a su ideología y a la matriz de pensamiento desde la cual conciben a la economía. Se trata básicamente de una visión de corte neoliberal, que en materia de manejo de la política monetaria adscribe a la teoría que enlaza unívocamente el manejo disciplinado de la oferta dineraria en vistas a lo que, consideran, el mercado demanda. Esta doctrina monetarista, de múltiples falencias en el plano de lo teórico también carece de capacidad explicativa de los fenómenos complejos y las interrelaciones político- sociales que se expresan al interior de una economía, determinando como resultados tensiones de precios, rigideces, transferencias de recursos, crecimiento o atraso, etc.

En este sucinto  documento,  el  análisis comenzó con la enunciación de las  características del programa monetario actual y sus complicaciones más patentes, desde un punto de vista analítico, después de casi un año desde su puesta en marcha.

Ya en términos cuantitativos, se indagó en las dificultades derivadas del bajo incentivo de tasa de interés a los agentes minoristas, lo cual desvía fondos del sistema formal en pesos a instrumentos especulativos o simplemente deprecia los – menguados- ahorros de las familias. Los peces gordos del sistema financiero son los únicos actores que pueden saltar este cerco, a través del uso de un herramental de instrumentos sofisticados, inaccesibles para un inversor doméstico y no especializado.

Posteriormente se conjugó el devenir de la política de tasas con los resultados inflacionarios. En ese sentido, se enfatizó en la largamente mencionada disociación entre los resultados inflacionarios y la tesis monetarista de un exceso de pesos en circulación.

Más adelante, nos adentramos en aspectos relativos a la política crediticia del gobierno de Cambiemos. Los números hasta el mes de julio muestran un alarmante descenso de los depósitos y préstamos en pesos, fenómeno influenciado por la acuciante estanflación que jaquea nuestra economía. En particular, se remarcó la preocupante situación de los préstamos comerciales (adelantos en cuenta corriente y descuento de documentos), que se desploman desde diciembre del año pasado, al ritmo de una industria local que languidece.

Por último, se examinó la tesis principal del informe: la economía real se desvanece y la realidad social recrudece día a día. Sin embargo, el sistema bancario cuenta con el blindaje de una autoridad monetaria que opera como garante de sus negocios. En particular, a partir de la información del sistema financiero, recientemente informadas por parte del BCRA, se observa una mejora sistemática en sus ganancias. Para explicitarlo, se aplicó un ajuste sobre la serie mensual de los márgenes financieros consolidados, con el propósito de filtrar el efecto inflacionario. Aún en ese caso, los balances del conjunto de bancos mostraron un desempeño superlativo en estos meses, y una rentabilidad sustancialmente superior a la de igual período de 2015. Así, la conclusión que trasluce de los números del primer semestre de su gestión es que, en el modelo económico de Mauricio Macri, los únicos privilegiados serán los bancos.

Sergio Chouza