Lo bueno y lo malo de 2016, y lo que viene en 2017

Creo que en general la ortodoxia convencional local se puede clasificar en dos grandes grupos: los que saben qué debe hacerse para atender objetivos de los sectores concentrados, a los cuales representan, y los optimistas que creen convencidamente que las mejoras en las ganancias de las empresas, y la desregulación de los mercados, va a generar un ciclo virtuoso en base a la inversión privada. Son almas, éstas últimas, almas que precisan afecto, sin dudas, porque sueñan con un desenlace que jamás se verificó en ninguna novela económica latinoamericana.

Explicar qué pasó es más fácil que decir qué va a pasar, porque el futuro de ver difícil es, como decía Yoda.

En Artepolitica hice un repaso más largo. Clickear. Aquí voy con algunas viñetas porque el tiempo es tirano, aunque nunca tanto como en Jujuy donde Milagro Sala está por cumplir un año detenida sin pruebas ni condena, siendo esto un hecho destacable entre lo más negativo de este año 2016, porque agrede los principios del cuidado de los derechos humanos y el Estado de derecho. Es un expediente al revés: primero la prisión, segundo la condena, después el juicio y finalmente, quizá, con mucha suerte alguna –posiblemente ambigua o inventada– prueba.

Lo bueno:

* Entre lo bueno caben mencionar los avances en salir de la restricción externa. No ignoro que es polémico lo que menciono. Esto se realizó mal pero se hizo, y cabe señalarlo. Esto resulta de un costado de la herencia que creaba un desafío. Y se atendió, mal y apurado y sin plan pero se atendió. Es verdad que se hizo ajustando la economía y endeudándola, pero el estrés creado por la restricción externa en 2015 (cuando se pospuso el pago de importaciones, y la remisión de utilidades, y se agrandaba la brecha entre el dólar oficial y el ilegal) hoy no es tal. Así es que el campo vuelve ser un actor dinámico para el crecimiento. Todo esto está opacado por lo malo (de la para nada exitosa salida del cepo), vinculado a esto mismo, pero banquen, que ahora estamos en lo bueno.

* Otra cosa que se hizo acorde con las expectativas de la sociedad es permitir a los beneficiarios de AUH tener monotributo para facturar. Esto formaliza una parte (menor) de la economía y está bien. Aunque se hizo con otro nombre, y explicado al revés, pero está bien. La comunicación dicho sea de paso es lo mejor de este gobierno, lejos.

* Aumentar algunas jubilaciones bajas, por el motivo que fuere, está bien. Lamentablemente el marco es de permitir el ingreso del dinero del lavado con orígenes incluso ilegales, o de la familia presidencial, pero esos aumentos a jubilados están bien. Quizá está mal que se aumenten más las jubilaciones de montos grandes que las de chicos, pero recortando, sí, a las chicas que subieron, es una medida atendible.

* La ley para diferir el IVA de las Pymes por 3 meses, entre otros beneficios es correcta.

Lo malo: ¿lo bueno si breve dos veces bueno? En este caso, no. Para nada. 

Voy a resumir lo malo, dejando afuera un montón de cosas. Voy a lo central.

* Hincapié en sectores y jugadores de la economía que están mejor cuanto peor le va al conjunto del país. ¿Suena extraño? Explicación corta: Hay sectores que prefieren exportar antes que vender al mercado interno, como los productores de commodities de bajo valor agregado, como los productores de carne vacuna, como los agentes multinacionales vinculados al sector energético. Esto es alimentos y energía. Además de la base local responsable de esto, el mundo desarrollado (donde atienden las casas matrices de las multis cuyos ex Ceos ahora son funcionarios del gobierno) está más cómodo si la energía y los alimentos están más disponibles para ellos que para sus países de origen. Por eso la base política de la caída económica se enmarca en un mundo incierto. En este escenario actuó “la exitosa salida del cepo” (exitosa para estos jugadores pero no para todos), en el endeudamiento nuevo (en más del 9% del PBI) que favorece a bancos extranjeros (y que también se disocian del ciclo de crecimiento de la Argentina, tal como ocurrió en los 90s, y tal como explica Eduardo Basualdo en varios libros, como por ejemplo en Concentración y Centralización del Capital, cfr.)

* La idea de favorecer la oferta es una idea ortodoxa, supone que el aumento de las ganancias empresarias favorece la inversión. ¿Vos viste el ingreso de inversiones extranjeras o el aumento de la inversión local? Yo tampoco. Ni el Estado dio el ejemplo: los gastos de capital de la APN cayeron un 35% anual. Increíble: según ese dato la inversión dirigida por el gobierno de Macri cayó 1/3. Una parte de la ortodoxia sostiene teorías de desempleo natural de manera tal que para bajar la inflación hay que afectar ese “exceso” de empleo (cosa que termina logrando un efecto sobre el disciplinamiento sindical que en algún momento –si no pierde legitimidad de acción antes el gobierno– logra bajar la inflación, pero lastimando el bienestar social).

* Distintos indicadores que crecen en negatividad: la pobreza (32,2%), el desempleo (9,3%), la desigualdad, la industria (caída acumulada) de 5,4%, el salario real, la construcción (caída mayor a 13%), la cantidad de Pymes, la cantidad de investigadores del Conicet, las producciones de las economías regionales, el aumento de importaciones de bienes de consumo, la economía informal en general se desploma. Es verdad que lo niveles actuales expresan similitudes con los años que van entre 2008 y 2011 según cada caso, con lo cual la foto todavía muestra una sociedad que resiste, de ahí la herencia, lo bueno de la herencia mantiene en parte a flote la sociedad. La tendencia es mala.

* No es verdad que la salida del cepo estuvo bien hecha, era necesario primero resolver el tema buitre, conseguir deuda, recién ahí devaluar y luego de eso, ver hasta dónde y cómo se aflojaba el cepo. El orden por otro lado, no fue equivocado, fue interesado, como ya se dijo en puntos anteriores. Y todo este desaguisado se busca esconderlo detrás de causas judiciales imposibles en legalidad y derecho como lo es la de dólar futuro que persigue a la ex presidenta y a los funcionarios de su gobierno.

Lo que viene en 2017.

* A este paso nada bueno. Salvo que la elección de 2017 dispare algunas medidas heterodoxas que mejoren la actividad. Por ahora no hay ningún indicio, en el mejor de los casos algún número podrá ser positivo gracias a la comparación con el pésimo 2016.

* Solo si se asocia nuevo consumo a nueva actividad podrá haber brotes verdes (ejemplo Procrear para construcción). La deuda para agilizar el consumo sólo crea una bola de nieve insustentable. Es decir, si este gobierno busca resolver con “populismo” (fomentar el consumo sin ningún sustento) el problema del consumo, le va a ir peor que al kirchnerismo (que lo hizo con varios fundamentos fuertes y otros que no tanto) porque el macrismo hace populismo de una manera “caricaturesca”.

* Es posible que veamos algunos meses de ilusión de mejora en la orilla de las elecciones, pero también es posible que esa ilusión tenga una bajada a la realidad, un golpe de realidad, ¿un colapso? peor que en este 2016.

En definitiva, el gobierno precisa un plan, discutirlo con el campo, la industria, los trabajadores y la academia. Un pacto de acción fiscal, distribución del ingreso y estrategia con el sector externo. Sin él, sólo seguirá el camino de favorecer sectores vinculados con el mundo y alejándose de las necesidad del pueblo argentino, cosa que posiblemente termine como siempre en la Argentina, en crisis y zozobra para el pueblo.