Licitación de deuda

Igual que pasó a principios de la década de los 70 con los “petrodólares”, existe en el mundo desarrollado un fuerte excedente de liquidez que no condice con una economía en estado vegetativo como es la del promedio europeo y la de Japón, y el lento crecimiento de los EEUU, eso explica por sí solo porque fue importante la oferta de divisas en la licitación que realizara en los mercados  financieros de EEUU  y en Londres el gobierno de Maurizio Macri, los días 18 y 19 de abril de 2016, máxime cuando las tasas de corte superan en 12 –doce- veces la de la FED (Reserva Federal) de los EEUU y en 8 –ocho- veces la tasa Libor.

En efecto, según declara el Ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, mediante la intervención de  los mismos siete bancos con que opera el gobierno (Deutsche Bank, JP Morgan, HSBC, Santander – Río, Francés-BBVA -, Citigroup y UBS) se obtuvo la suma de U$s 16.500 millones por títulos públicos colocados en esos mercados, de los cuales U$s 2.750 millones se hizo  a 3 –tres-  años de plazo y a una tasa del  6,25% anual;  a 5 –cinco- años se pagó 6,875%  anual y se tomaron U$s 4.500 millones; fueron U$s 6.500 millones a 10 –diez- años al 7,5% anual;   y para el plazo de 30 –treinta-  años,  se pagó 8% y se tomaron U$s 2.750 millones.

Prat Gay anunció que parte de ese dinero se destinará a pagar los 12.500 millones de dólares en títulos que no entraron a los canjes de deuda del 2005 y 2010, y el resto, unos U$s 4.000 millones se utilizará para disminuir el déficit fiscal, y lanzar un plan de obras públicas.

Una vez aceptadas las ofertas, y aprobadas las tasas de corte, el Gobierno pagará a los holdouts (fondos buitres)  de Estados Unidos y Europa las sumas pactadas a través de diversos acuerdos De todos modos, Argentina dejará abierta la posibilidad a los otros fondos  para que puedan ingresar a futuro a la propuesta realizada por el país, o bien seguirá sometida a los avatares que dicte la justicia estadounidense o donde se dirima, en relación al universo de menos del 1% de inversores en default del 2001, que podría continuar litigando.  Sin contar el riesgo cierto de los fondos que si entraron en el canje de deuda de los años  2005 y 2010, y litiguen ante el dispar trato (ellos cobran con una quita del 65% del capital y a plazo, y los beneficiados por Macri al contado efectivo y la suma que ellos quieren).

Al respecto dos consideraciones, la primera como dijera el ex Ministro Roberto Lavagna: “Para resolver 90 mil millones de dólares, se emitieron 35 mil. Ahora, para resolver menos de 5 mil millones, se emiten 12.500 millones de dólares”.

La segunda, sabemos la barbaridad que significa un deuda cuyo capital total ascendía a U$s 1.330 millones  en diciembre de 2012 en la sentencia del juez Thomas Griesa a favor de los fondos NM Elliot, Aurelius y otros doce acreedores más, se convirtió en un poco más de tres años en U$s 4.635 millones, pagadero en efectivo, con lo que nos endeudamos para pagarle lo que quieren y  al contado a los fondos buitres que no entraron en los dos canjes.

Para asegurar la colocación de los nuevos títulos de deuda, el gobierno se supera a sí mismo y permite que los argentinos que quieran comprar más de dos millones de dólares en una sola operación podrán hacerlo, aunque solamente si destinan esas divisas a la compra de títulos públicos.

Con lo cual cierran el circuito, para los argentinos de a pie, inflación, tarifazos, altas y leoninas tasas de interés en créditos inaccesibles, paritarias inciertas, flexibilización laboral  y el fantasma de la desocupación  y la marginalidad.  Para los bancos y sus principales clientes, la posibilidad de superar la compra de U$s 2.000.000 por operación.

Van a pagarle graciosa  y generosamente a los fondos buitres, una parte del nuevo endeudamiento, y con los U$s 4.000 millones restantes, lo convertirán en pesos al tipo de cambio oficial, el Estado con esa plata paga deuda interna (su déficit, provocado por la eliminación y reducción de las retenciones que es un sesenta  por ciento de esa suma en un año) y harán alguna obra pública, y esos dólares ingresados y convertidos en pesos, serán fugados al exterior en el giro de utilidades de las empresas extranjeras que operan en nuestro país y que son la más grandes, las que más ganan y que más facturan, y en la sobrefacturación de importaciones, que a su vez se destinarán cada vez más a los más ricos que son los que tiene capacidad de consumir (y a quienes les eliminaron el impuesto a los autos importados, mañana será al whisky, perfumes, etc.).

Igual que Martínez de Hoz, van a utilizar la deuda para hipotecar al país, sujetarlo al monitoreo del FMI y el capital internacional,  endeudando al pueblo argentino que es el que la paga y al entero beneficio de los  sectores de mayores  ingresos, todo en ese eufemismo llamado mercado, como afirmara Jorge Schvarzer en su libro “Martínez de Hoz, la lógica política de la política económica” el siniestro plan es el “más sólido, duradero y coherente intento de reestructuración global de la Nación que se haya conocido en las últimas décadas, en consonancia con los criterios y expectativas de los grupos dominantes,  la Argentina en 1976 no ofrecía razones para la aplicación de la nueva estrategia. La economía nacional venía de un proceso relativamente largo de crecimiento, que se había mantenido desde la crisis de 1962-3 hasta el comienzo de la recesión de 1975; y esta última parecía, a todas luces, coyuntural. El antiguo ciclo de crecimiento y estancamiento de la economía argentina parecía definitivamente superado” pero lo hicieron para destruir la alianza de hecho entre trabajadores y empresarios ligados al mercado interno, necesitaban romper esa alianza social y fortalecer la dependencia al extranjero, aquella vez lo hicieron a sangre y fuego, esta vuelta ante la estupidez de una parte importante de nuestra población, como dijera Desiderio Erasmo “La necedad es la peor de las locuras”.

Horacio Rovelli