LGM- Análisis y estudio heterodoxo de la economía argentina


 

La salida de la recesión cada vez está más lejos. Según el indicador Líder elaborado por la Universidad Di Tella, la probabilidad de salir de la recesión es de tan solo 40% en Octubre. A su vez el indicador cayó un 12,2% en dicho mes respecto al año anterior, valor que lo ubican próximo a la crisis económica de 2009.

El propio INDEC había reportado en septiembre fuertes reducciones en la producción industrial (-7,3%), construcción (-13%), exportaciones (-2,4%) e importaciones (-15,2%).

En octubre parece haberse intensificado la recesión, ya que el consumo continuo retrayéndose fuerte por décimo mes consecutivo. Según CAME, las ventas minoristas cayeron 8,2%  en el mes. Asimismo la confianza del consumidor siguió desplomándose  en octubre (-19,2%) según la Universidad Di Tella.

La actividad de la construcción, sector que más empleo destruyó en el año (52.000 entre Agosto 2016 y Agosto 2015), mantiene su total parálisis. En octubre retrocedió un 17,7% los despachos de cemento portland según AFCP, acumulado el más bajo nivel desde 2012.

Es probable que la recesión argentina se acentúe más de lo anunciado por el gobierno, terminando el año con una caída superior al 2,5% del PBI. Los brotes verdes podrían llegar, en cuentagotas, y bien entrado el 2017, cuando los salarios reales comiencen a crecer por el efecto paritaria. No obstante, el consumo crece no sólo cuando se incrementa el poder de compra de los trabajadores, sino cuando éstos experimentan estabilidad laboral, justamente lo que se perdió a partir del primer trimestre del 2016.

El efecto Trump sobre la economía argentina: tasas de interés más altas y agravamiento fiscal.

El efecto Trump podría complicar aún más la tan ansiada, y postergada recuperación económica. La fuerte incertidumbre reinante sobre las posibles consecuencias de las políticas económicas que implementará el nuevo presidente norteamericano está elevando las tasas de interés internacional y con ello el riesgo país argentino.

El gobierno, que necesita del financiamiento externo, deberá pagar tasas de interés mas elevadas lo que repercutirá en mayor erogación fiscal en la cuenta de intereses de la deuda. Esto producirá un mayor déficit fiscal del proyectado en 2017, deteriorando la “credibilidad externa” del gobierno.

En segundo lugar, las inversiones extranjeras con destino a los países emergentes comenzarán a menguar. En los primeros 10 meses del año, ingresaron U$S 40.080 millones de dólares en términos netos, pero solo  U$S 1981 millones en concepto de Inversión extranjera directa según el BCRA. Ello significa que solo 10 dólares de cada U$S 200 que ingresaron al país provinieron de inversión extranjera directa. El 95% de los ingresos de capitales provinieron de endeudamiento del sector público y privado.

Ello significa que si antes del triunfo de Trump, en un contexto de bajas tasas de interés internacional y caída del riesgo país argentino, los dólares que ingresaban por Inversiones externas eran muy escaso, en el actual contexto de elevada incertidumbre prevalecerá la cautela o más aun la fuga de capitales especulativos que habían entrado al país. La inversión extranjera, tan ansiada por el gobierno, seguirá escapándose del riesgo argentino y de la caída del mercado interno. Nadie invierte en un país que se achica