Las ofrendas del MiniDavos: Macri entregó derechos laborales a las multis y Soberanía Antártica a Inglaterra

EDITORIAL DE FERNANDA VALLEJOS (click para escuchar) |  MUCHO MÁS QUE DOS – 16.09.2016

La semana que está concluyendo fue escenario de la reunión de empresarios multinacionales y CEOs bajo el paraguas de lo que se denominó “Foro de Inversión y Negocios” o, como se popularizó en medios y redes sociales “mini Davos” o “Davosito”.

Después de la gala en el teatro Colón, privativo para la mayoría de los argentinos por la pérdida de poder adquisitivo provocada por las políticas del gobierno que obligó a las mayorías a resignar el consumo cultural, el Foro se desarrolló en el CCK, espacio cultural público y gratuito en su concepción original, que ha sido reconvertido a centro de convenciones y agasajos empresariales privados.

En su apertura, el presidente Macri sostuvo que “los argentinos hace 30 años decidimos vivir en democracia”, una curiosa interpretación que niega el hecho histórico de que la interrupción democrática fue impuesta en contra de la voluntad del pueblo, a tal punto que costó la vida de 30.000 argentinos que el presidente desconoció hace poco en una entrevista concedida a un medio internacional. Y, vale la pena aclarar, se trató de un periodo histórico que tuvo al grupo económico presidencial y al conjunto de corporaciones multinacionales participantes del cónclave empresario como beneficiarios directos del plan económico de la dictadura cívico-militar. A tal punto que el grupo Macri, obtuvo la estatización de su deuda externa de 180 millones de dólares. Y, mientras contaba con 7 empresas en 1976, al momento de la recuperación democrática, las había multiplicado por más de 6 veces y media, contabilizando 46.

En la apertura de lo que se popularizó como “mini Davos” Macri sostuvo que “los argentinos hace 30 años decidimos vivir en democracia”, una interpretación negacionista: la interrupción democrática fue impuesta en contra de la voluntad del pueblo, y costó la vida de 30.000 argentinos, mientras el grupo Macri se beneficiaba del plan económico de la dictadura, con el que obtuvo la estatización de su deuda por U$S 180 millones, y multiplicaba por más de 6 veces y media las 7 empresas que tenía en 1976, contabilizando 46 en 1982.

Macri también dijo que recibió un país en recesión y con alta inflación, la cual aseguró ya están controlando. Es casi envidiable la capacidad del presidente de mentir públicamente, sin sonrojarse, deconociendo incluso los números del propio INDEC bajo la órbita de su gobierno, que confirmó un crecimiento del 2,4% de la economía en 2015, mientras que reconoció la recesión en la que cayó durante la gestión Cambiemos, con una caída de -1,3% durante el primer semestre del año. Respecto de la inflación, el Instituto Estadístico del GCBA (también conducido por Cambiemos) marca una inflación durante 2015 del 26,9% que se disparó durante los 9 meses de Macri, llegando, en agosto, al 43,6% anual.

Macri mintió que recibió un país en recesión y con alta inflación, desconociendo los números del INDEC bajo la órbita de su gobierno, que confirmó un crecimiento del 2,4% en 2015, y recesión durante su gestión, con una caída de -1,3% en el primer semestre de 2016. Respecto de la inflación, el IPC del GCBA marca una inflación del 26,9% en 2015 que se disparó con Macri, llegando, en agosto, al 43,6% anual.

Fielmente apegado a la vetusta teoría de las ventajas comparativas impuesta por Inglaterra para dominación de sus colonias en el siglo XIX, Macri invitó a los CEOs y empresios globales a hacer negocios en la Argentina en base a “nuestros recursos naturales y la calidad de nuestros recursos humanos”. Destacó los sectores “agroindustrial, minero y energético”. Este gobierno, afirmó Macri, dirigiéndose al auditorio de empresarios y CEOs, “está para ayudarlos”. No sorprende, aunque no deja de entristecer comprobar el servilismo de un gobierno nacional hincado a los pies del poder económico global.

Mientras se desarrollaba esta primera jornada del Foro, el día miércoles, en la Plaza de Mayo, los productores hortícolas regalaban verduras entre las larguísimas colas de argentinos que fueron despojados de su capacidad de compra en los últimos nueve meses. Un “verdurazo”, como se popularizó, originado en la protesta de los productores que también fueron perjudicados por una política que les duplicó los costos de producción frente a un mercado deprimido, como antes habían protagonizado protestas semejantes los productores lecheros o los frutícolas, todos marginados por Cambiemos que, cuando mira al campo, mira, en realidad, a los grandes grupos exportadores de commodities agrícolas.

Apegado a la vetusta teoría de las ventajas comparativas impuesta por Inglaterra para dominación de sus colonias en el siglo XIX, Macri invitó a hacer negocios en la Argentina en base a “nuestros recursos naturales y humanos”. Y aclaró, dirigiéndose al auditorio de empresarios y CEOs, que su gobierno “está para ayudarlos”. Paralelamente, en la Plaza de Mayo, los productores hortícolas, perjudicados por una política que les duplicó los costos de producción frente a un mercado deprimido, regalaban verduras entre larguísimas colas de argentinos que dejaron de poder comprarlas.

Curiosamente, el presidente, en su discurso en un Foro organizado para atraer inversiones, según la versión oficial, no cuantificó esas inversiones y habló de que contaban con compromisos de inversión por miles de millones de dólares, aunque no dijo si eran 2 o 150. Anteriormente, voceros oficiales habían anunciado 130 mil millones. Sin embargo, un informe de CEPA alertó sobre que los compromisos de inversión efectivamente cuantificados, no llegan al 14% de lo anunciado por el gobierno. De hecho, entre julio y septiembre se verificaron recortes. Por ejemplo, en las inversiones provenientes de Estados Unidos hubo una disminución de 470 millones de dólares, en las anunciadas conjuntamente entre Argentina-China, la caída fue de 900 millones, mientras que en el caso de Chile, las inversiones anunciadas sufrieron un recorte de 1025 millones.

En los hechos, desde que Macri asumió, lo que creció es la fuga de capitales que, en el mes de agosto último, aumentó 131% respecto de agosto del año anterior, totalizando 1506 millones de dólares. Y la deuda externa que sumó, en 8 meses, 38.159 millones.

Curiosamente, el presidente no cuantificó las inversiones que aseguró tener comprometidas. De los U$S 130 mil millones anunciados por el gobierno, las empresas sólo comprometieron el 14%. En cambio, creció la fuga de capitales que en agosto alcanzó U$S 1506 millones, un aumento de 131% interanual, y la deuda externa que sumó, en 8 meses, U$S 38.159 millones.

La supuesta confianza del mundo, fiándonos de los números duros, no es tal. Y, fuera ya de eufemismos, los delegados del poder económico global presentes en el país durante estos días, dejaron bien clarito cuáles son las condiciones que están esperando que el gobierno instaure para garantizarles sus negocios.

Entre los panelistas invitados, se destacó el español Juan Rosell, presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales, uno de los principales lobbistas de la reforma laboral de Rajoy, que expuso junto al ministro de Trabajo, Triaca. La reforma española, bajo el falso objetivo de promover el empleo, recortó derechos laborales, abaratando a los empresarios el costo de despedir de trabajadores, en sintonía con la editorial de la Nación de semanas atrás que reclamaba el fin de las indemnizaciones ¿recuerdan? También facilitó el reemplazo de esos despedidos con trabajadores más jóvenes con contratos precarios. Ustedes deben estar pensando en el proyecto de flexibilización de Macri, llamado de “empleo jóven”. Y bueno, las casualidades no existen y todo tiene que ver con todo. Entre tanto, ese mismo día, Triaca, el mismo que antes de la reunión del Consejo del Salario Mínimo decía que era necesario discutir el descuento de las horas no trabajadas por el ejercicio del derecho constitucional a huelga, declaraba que no estaban dadas las condiciones para la reapertura de paritarias, cuando éstas cerraron en un promedio de 30% mientras la inflación llegó en agosto al 43,6%. De hecho, la cuestión que el poder económico caracteriza como “conflictividad social” fue un denominador común de las exposiciones, para lo cual varios CEOs, como el de British Petroleum, principal accionista de Panamerican Energy, exigieron “flexibilidad laboral”. Valga señalar que el sector petrolero generó alrededor de 4.200 despidos en lo que va del año. En el mismo sentido se expresó David Herranz de ADECCO que se escandalizó por el excesivo poder que detentan los sindicatos, mientras que Luis Analla, de la compañía Kerui, criticó los altos salarios del país, en tanto Francis Mauger, CEO de Carrefour, exigió disminuir las cargas sociales. En conjunto, trazaron los lineamientos de la reforma laboral que esperan del gobierno de Cambiemos.

El Foro fue el escenario para que los delegados del poder económico global expusieran las condiciones que el gobierno debe satisfacer. Entre los invitados se destacó Juan Rosell, lobbista de la reforma laboral española, que recortó derechos laborales, abarató a los empresarios el costo de despedir de trabajadores y facilitó el reemplazo de esos despedidos por trabajadores jóvenes con contratos precarios. Varios CEOs, como el de British Petroleum, exigieron “flexibilidad laboral”. David Herranz (ADECCO) se escandalizó por el poder de los sindicatos, mientras Luis Analla (Kerui) criticó los altos salarios del país, y Francis Mauger (Carrefour) exigió disminuir las cargas sociales.

Pero también pasaron otras cosas “entre bambalinas”. Que posiblemente configuren el hecho más grave ocurrido en la semana. Además de la visita “sorpresa” de Macri a la embajada norteamericana, cristalizando los esfuerzos oficiales por resaltar la nueva alineación internacional dependiente de la Argentina, el gobierno avanzó en una agenda bilateral con Inglaterra que permitirá a los ingleses, a cambio de nada, la exploración y explotación de hidrocarburos del Mar Argentino, además de la libre pesca y embarque, en tanto Argentina dependerá de Londres para realizar cualquier actividad económica en el Atlántico Sur. De hecho, a partir de la capitulación que Malcorra cerró con el británico Alan Duncan, Argentina cooperará para que Inglaterra desarrolle libremente sus negocios. El reclamo argentino de soberanía sobre Malvinas quedó expresamente afuera, a la medida de las exigencias británicas. De lo que sí se habla en la declaración firmada es de “cooperación en materia antártica”, en los mismos términos que ya habían sido utilizados en las negociaciones con los EEUU para la instalación de una base norteamericana en Ushuaia. Las riquezas estratégicas de la región antártica están en el centro de los intereses del poder económico-financiero global y, como no podía ser de otra manera, el gobierno neo-colonial, está consumando su entrega a la par que consolidando las bases para la institucionalización de un proyeto de superexplotación de nuestras riquezas naturales y nuestro trabajo.

Lo más grave ocurrió tras bambalinas: el gobierno avanzó en una agenda bilateral con Inglaterra que permitirá a los ingleses, a cambio de nada, la exploración y explotación de hidrocarburos del Mar Argentino, además de la libre pesca y embarque. El reclamo de soberanía sobre Malvinas quedó expresamente afuera, como exigió Gran Bretaña. Sí se habló de “cooperación antártica”, en los mismos términos que ya se habían utilizado para negociar la instalación de una base norteamericana en Ushuaia.

El Foro, al fin de cuentas, inversiones no, pero dejó sus frutos. Para los poderes reales a los que Cambiemos responde.