Las medidas sociales del macrismo, un paliativo para sostener la hegemonía social.

Las medidas sociales del macrismo, un paliativo para sostener la hegemonía social.
La focalización, con políticas cortas, le gana lugar a la universalización de derechos.

La administración macrista ha tomado diversas medidas desde que asumió. Todas estas medidas tienen impacto en la macroeconomía, con diversos aspectos que se van conformando a medida que pasa el tiempo. La mayoría de ellas tiene un impacto en la redistribución del ingreso entre el capital y el trabajo a favor del primero, y, presumiblemente, un segundo impacto en la concentración al interior del primero, concentrando el capital en los sectores más fuertes del mercado, en un contexto de destrucción neta de PyMEs.

A grandes rasgos, estas medidas acompañan el cambio en los precios relativos de la economía, con un cambio en el peso de las transferencias del Estado. Es decir, además de las transferencias de los trabajadores al capital, que, como es costumbre en el neoliberalismo, son los que pagan los platos rotos por esas medidas de corte ortodoxo, lo que ocurre es una caída de los ingresos reales de todos los asalariados o con ingresos en pesos.

Así, son estos los asalariados y los sectores vulnerables quienes salen más perjudicados de un proceso de deterioro que no halla su piso. Es un efecto bola de nieve, no sólo se achica la economía, sino que además duele sobre los que menos tienen, con clara provocación por la medidas tomadas desde la conducción del Estado, o sea, por el gobierno. Y esto último genera menos mercado, y menos trabajo, marginando a bastos sectores de la sociedad.

En efecto, la quita de subsidios a los servicios fue calculada en una reducción del gasto de $120.000 millones aprox., debe a su vez comprenderse en una reducción de los ingresos dada por la baja en las retenciones al agro y a la minería. Los derechos de exportación (más conocidos como retenciones) explicaron un 7,7% de la recaudación en 2014, y un estimado de 7,95% de la recaudación para 2015. Se calcula una reducción de ingresos para el Estado por quita de retenciones en $40.000 millones. Tanto por el lado de los ingresos, donde se reducen los impuestos a grandes actores, como por el lado del gasto, donde se reducen las partidas para sostener el consumo, y la calidad de vida, el efecto es de concentración del ingreso a favor del capital y contra los sectores populares.

Entre esas medidas podemos resumir las siguientes, en dos grandes bloques:

A favor de la concentración funcional del ingreso

  • Eliminación de las restricciones cambiarias, apertura cambiaria y devaluación del 45% del peso. Cosa que benefició fuertemente a los especuladores contra el poder adquisitivo del peso, producto de por lo menos un 20% de inflación en 4 meses (pass through).
  • Eliminación del “encaje” o la inmovilización no remunerada de fondos equivalente al 30% y por un año de los capitales que ingresen desde el exterior que no fuesen para inversión productiva, deuda pública o financiamiento de importaciones.
  • Eliminación y reducción de retenciones para trigo, maíz, soja, etcétera. Eliminación de retenciones a ciertos bienes industriales. Eliminación de Roes (Registro de Operaciones de Exportación).
  • Reducción de impuestos internos a los bienes de lujo (por ejemplo, autos).
  • Apertura comercial, eliminación de las DJAI y vuelta a licencias no automáticas de escaso efecto comparado con el sistema anterior.
  • Créditos hipotecarios indiciados por inflación, con puente para traspasar créditos productivos para Pymes a tasas preferenciales a estos créditos que mejoran los activos de los bancos comerciales.
  • Nuevo esquema de coparticipación federal de ingresos con mejor ponderación para CABA, la jurisdicción más rica del país.
  • Traspaso de deuda interna del Estado en moneda doméstica, a deuda externa en dólares, con bancos privados extranjeros (sobre todo de EEUU). Colocación de nueva deuda a través de los principales bancos del mundo, vinculados a los Ceos ahora en el gobierno: Deutsche Bank Securities INC., HSBC Securities (USA) INC., J.P. Morgan Securities LLC y Santander Investment Securites INC., como coordinadores globales; y a BBVA Securiteis INC., Citigroup Global Markets y UBS Securities LLC, como colocadores conjuntos. Crédito puente de U$5.000 millones para estabilizar las reservas del BCRA, los bancos del préstamo (REPO) fueron: HSBC, Deutsche, JP Morgan, Santander, Citi y Francés.
  • Para estabilizar la economía el BCRA vende bonos, Lebacs, con una tasa de 38%/37% anual en pesos para 35 días. Este alto valor de la tasa genera un encarecimiento del dinero que enfría la economía, y reduce el ingreso, el PBI.
  • Negociación amigable con buitres y “me too”. Acuerdo apurado con buitres, muy beneficioso para Singer y los principales fondos beneficiarios del fallo “pari passu” de Griesa, y nueva emisión de deuda por U$15.000 millones.
  • Desmantelación y nuevo rol de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), donde se colocaron funcionarios muy vinculados por su pasado y su presente al HSBC (que estaba investigado por lavado y promoción de sociedades off-shore), al FMI y al Estudio Marteau (que litigaba contra la misma UIF en causas de lavado).
  • Quita de subsidios al gas, luz, transporte y agua: aumento de tarifas.
  • Aumento de las naftas en por lo menos 30%.
  • Aumento del gasto del Estado nación total nominal durante el primer trimestre de 2016 (base caja) de 23%, muy inferior a la inflación. Por lo que se trata de un ajuste real que genera un enfriamiento en la economía. El gasto de capital se redujo mucho más en términos reales, que el promedio.
  • Disciplinamiento del movimiento obrero para negociar salarios por debajo de la inflación. Esto se logra con despidos del sector público y su espejo en el privado.

A favor de los sectores asalariados o beneficiarios de derechos monetizados:

  • Aumento del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias, cuarta categoría.
  • Aumento por la ley de movilidad de jubilaciones y pensiones, y AUH.
  • Otorgamiento por única vez de $400 en diciembre de 2015 a jubilados con la mínima y a AUH. Además de manera similar se establece otro pago de $500 por única vez durante abril de 2016. Este pago sólo se hará efectivo para los titulares de AUH y para jubilados que posean una jubilación mínima sin pensiones adicionales.
  • Proyecto de ley para devolver el IVA a jubilados y pensionados que cobran el haber mínimo y a beneficiarios de la AUH en la compra de productos básicos de la canasta familiar, con un tope de hasta $300 mensuales.
  • Anuncios de obras puntuales, de inicio aún sin verificar.

Las actuales medidas a favor de los sectores más vulnerables apenas son un paliativo. Este paliativo está calculado en $20.000 millones. Asimismo, el cambio en el impuesto a las ganancias hasta acá no parece haber significado una merma de recaudación importante, porque mucha gente que no pagaba ahora pagará. Y porque el cambio real no fue grande.

La caracterización del modelo macrista no es nueva, ya se ha visto en los años oscuros de la dictadura y en los 90s, y tiene sus complejidades.

En primer lugar, el proyecto macrista redistribuye el ingreso a favor del capital, y dentro de éste a favor de los capitales extranjeros, con penetración financiera e internacionalizados, se destacan entre los principales beneficiarios de este modelo los bancos extranjeros, las empresas multinacionales y los exportadores más grandes de commodities, muchos de ellos, por ejemplo, vinculados a la SRA.

En segundo término, se dan paliativos a los sectores más vulnerables que revisten el carácter de focales y montados sobre una difusión mediática que los convierte en simbólicos.

El tercer punto se asocia al corto plazo: se reduce el poder adquisitivo del peso (devaluación e inflación que no se compensa por paritarias), y se genera una redistribución hacia sectores concentrados, esto resuelve las presiones inflacionarias y es la chispa de un disciplinamiento sindical y social.

Cuarto punto: en el largo plazo, las mejoras en la proporción de salario real neto dentro de la clase media alta, asalariada, urbana. Esto se consigue, en la etapa actual, quitando impuestos que debía pagar el empleador, y mejorando el neto sobre los empleados. Este punto es compatible con una posterior apreciación de la moneda local sostenida por el endeudamiento público. Los sectores industriales podrían entrar en conflicto por esto.

Quinto. La apertura comercial, destruye empleo por ejemplo en sectores perjudicados, como textil, metalúrgico, o alimentos. Esta apertura no sólo destruye los productores más chicos que elaboran bienes finales, sino también a muchas PyMEs que eran proveedoras locales.

Sexto. Se promueve la eficiencia a costa de subir a un tobogán de cierre de las unidades productivas más ineficientes, que suelen ser intensivas en mano de obra. Esto a su vez en un marco de achicamiento del mercado interno y mejora del saldo de cuenta corriente, por reducción de importaciones antes que por mayores exportaciones. En vez de solucionar un problema se eliminan las causas, que en este caso estaban vinculadas a mejoras sociales.

En séptimo y último lugar, esta caracterización apurada nos recuerda un concepto de Carlos Vilas, las políticas sociales como ambulancia del malestar social causado por el modelo (1):

“La focalización responde a la necesidad de confrontar la masificacion de los problemas sociales con fondos recortados; se busca ante todo un uso más eficiente de los recursos escasos (…) De acuerdo con los criterios predominantes, la focalización obliga a racionalizar el sistema de apoyo social del Estado a los sectores más pobres, que se traduciria en una mayor agilidad en las operaciones, mayor eficiencia en el uso de los recursos (sobre todo por reducción de costos de gestión y ejecución), y un uso más tecnificado de la información social en función del efecto del gasto sobre el bienestar de los beneficiarios (…) el ahondamiento de las desigualdades sociales tensiona de manera incremental la estabilidad de las instituciones democráticas y mantiene viva la tentación autoritaria”

En síntesis, un cambio abrupto de modelo que no se orienta al trabajo y la producción, sino por el contrario a los servicios no transables, con un alto desempleo que baje el salario en un contexto de moneda apreciada, y un endeudamiento que resuelva el balance de pagos por el lado de la cuenta capital, y que presumiblemente terminará en fuga de divisas.

Estos paliativos que realiza el gobierno, desuniversalizan las políticas sociales, y ponen en duda el concepto de derecho para volver a la noción de clientelismo, tienen como fundamento sostener la legitimidad del sistema de acumulación sin promover mejoras en los salarios agregados de la economía. Clientelismo, que focaliza, tanto en las ventajas de los actores más concentrados como de los paliativos para los más vulnerables. Se pierde la idea de derecho al tiempo que el Estado pierde su rol como planificador del desarrollo. Para ejemplo de esto último, el presidente acaba de inaugurar una serie de viviendas para trabajadores de la empresa Ledesma (vinculada a beneficios durante la dictadura) en Jujuy mientras Milagro Sala sigue detenida sin un juicio justo.

La tensión entre gasto social que legitima el modelo y salud fiscal que lo hace sustentable, se resuelve por el lado del disciplinamiento social dado por el alto desempleo. La hegemonía que ejerce así el Estado sobre la sociedad, se enfoca más en la construcción de coerción sobre los sectores más postergados que en el consenso sobre los favorecidos, que son los más concentrados. A diferencia del proyecto del gobierno anterior que posicionaba la redistribución del ingreso, al bajo desempleo, y la mejora en los salarios, como el basamento de todo el sistema de acumulación con un mercado interno vigoroso y una legitimidad política vinculada a ello.

(1) Carlos Vilas: De ambulancias, bomberos y policías: la política social del neoliberalismo (notas para una perspectiva macro), UNAM, 1994.

Hernán P. Herrera – CEPDA