La realidad desmiente el relato de Cambiemos

Al día siguiente del balotaje, el flamante presidente electo Mauricio Macri dijo que el gran problema de la Argentina es que hacía cuatro años que no crecía y que no se generaba empleo. Pocos meses más tarde el INDEC levantó por un momento el black out que lo mantenía paralizado y anunció que la economía había crecido 2,1% durante
2015. No solo eso. El cuarto trimestre estuvo signado por una brutal campaña de desinformación por parte de los medios de comunicación masiva que convencían sobre la existencia de una economía colapsada, la existencia de un campo minado, el vaciamiento de las arcas del estado y bombas activadas a punto de explotar. Durante ese cuarto trimestre la economía creció casi 1% a pesar de la campaña de confusión y de la devaluación de Macri que llevaría el valor del dólar a un 40/50% más alto. Respecto del empleo sucedió otro tanto. Un mes atrás el gobierno actualizó los datos del cuarto trimestre de 2015 que arrojaron crecimiento del empleo durante el año 2015. A partir de ese momento el gobierno no pudo seguir tapando la realidad con su propio relato. Entonces decidió cambiar el discurso y pasó a decir que en realidad en los últimos años no se creaba “empleo de calidad” y que si la economía había crecido era resultado de empleos precarios y de mala calidad. Esto fue instalado estratégicamente mediante una campaña de desprestigio que hizo el gobierno entrante respecto del crecimiento del empleo público diciendo que estaba plagado de ñoquis y militantes.

Los propios datos publicados por el Ministerio de Trabajo desmintieron esa nueva estratagema. Veamos los datos.

evolucion empleo privado formal
Tomemos en cuenta sólo el sector privado formal de la economía aun en desacuerdo con la idea de que el empleo público no es de calidad pero al solo efecto de no distraer el análisis encharcándonos en la falsa polémica de si son los ñoquis o no los que generan el efecto del crecimiento del empleo. En efecto, si uno toma en cuenta los datos de empleo que las propias empresas privadas declaran ante el fisco para hacer los aportes patronales, descubre que durante 2015 el empleo privado creció un 2,2% en promedio respecto del año 2014. Nadie podría decir que son datos viciados por el INDEC intervenido. Nadie del sector privado quisiera declarar más empleo del que tiene para pagar más impuestos. Ese es un dato duro.

Para valorizar lo que se terminó coronando en 2015 se comprueba que desde el segundo trimestre de 2003 hasta diciembre de 2015, el empleo privado formal creció un 80 %, lo que implica que los puestos de trabajo pasaron de 3,5 millones a 6,5 millones, 3 millones más. Asimismo, durante el mandato de CFK, si bien el crecimiento del empleo privado fue más moderado, creció en todo el período un 14%. Por supuesto que la coyuntura fue distinta a la del periodo 2003/2007 cuando el empleo tuvo un crecimiento explosivo. Pero a pesar de transitar en un mundo anémico y con un socio comercial en bancarrota (Brasil cayó un 4% en 2015 y 2% desde 2011), el empleo privado formal nunca dejó de crecer desde 2010 en adelante, una vez superados los efectos contractivos de la peor crisis internacional desde 1930.

En conclusión, el gobierno actual recibió una economía creciendo al 2,1% y creando empleo privado (de calidad, como le gusta a Macri) al 2,2% y no fue necesario contratar a ningún ingeniero químico para desactivar ningún explosivo. Contrariamente, el campo minado para la economía real, productiva y del trabajo, lo generó el propio gobierno con su política económica, comenzando por la devaluación, siguiendo con el recrudecimiento de la inflación, el tarifazo, el mega endeudamiento y la bicisenda financiera (ver “Pedaleando en la bicisenda financiera”, Trabajo y Economía del 5 de abril último). Habiendo tomado un país con crecimiento económico y del empleo, todas las promesas que realiza el gobierno actual respecto que se va a volver a crecer en 2017, se va a salir del pozo y que el consumo vuelve a repuntar en el segundo semestre, se explican solamente porque fue la propia política económica del gobierno de Cambiemos la que separó a la Argentina de la senda del crecimiento, del empleo basado en la economía real y en el trabajo. Fue a partir de diciembre de 2015 que la economía consumió la peor de las drogas en la fiesta de la acumulación financiera, debilitando los controles del Estado en forma premeditada. Y ahora, el soma del endeudamiento lo necesita como agua.

Por Germán Saller *

*Economista y docente de la UNLP. Investigador del CIEPYC