La pesadilla del consenso norteamericano.

Si se hace una secuencia histórica sobre los cambios en América del Sur en las últimas dos décadas, puede decirse que primero aparecieron las luchas de resistencia al neoliberalismo, luego las prácticas de política económica contrarias al neoliberalismo, después el rechazo al ALCA, más tarde el tratado constitutivo de la UNASUR y, a los pocos meses de éste, el episodio financiero de la crisis internacional que va a poner límites a la conformación de un consenso sudamericano para alcanzar una segunda independencia.

De allí que si se hace un balance de la UNASUR, desde el punto de vista del signo político predominante en los países de mayor peso, ese análisis debe centrarse en Brasil, Venezuela y Argentina que representan más del  75% del PBI del área y esto es analizar la experiencia de las políticas económicas de Lula, los Kirchner y Chavez.

Las experiencias de políticas económicas desarrolladas en el área en lo que va del siglo han sido un avance en lo que se refiere al crecimiento con inclusión social.

Así lo atestigua el hecho que la región tuvo un crecimiento promedio por encima del crecimiento mundial, con una disminución significativa del cociente entre la deuda pública y el PBI, del desempleo y de la brecha de desigualdad entre ricos y pobres.

Sin embargo, debe decirse que se estuvo lejos de concretar   un consenso sudamericano para encontrar soluciones a los problemas estructurales que persisten en América del Sur: pobreza, desigualdad social, trabajo no registrado, destrucción del medio ambiente y dependencia tecnológica de los países más desarrollados.

Luego del fracaso de la propuesta de constituir el ALCA, en la segunda década del siglo, los  EE. UU buscan conformar una alianza comercial a la medida de su política exterior y, así  logran en el  año 2015 la concreción del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (Trans-Pacific Partnership o TPP según las siglas en inglés) conformado con un  intento de establecer un freno a la expansión del poderío de China, cada vez mas asumida como potencia global.

El presente artículo pretende introducir al lector en el análisis de  las implicancias para América del Sur de formar parte de un acuerdo al servicio de la hegemonía de los EE.UU  en el área

El episodio de la crisis financiera del 2008 y sus consecuencias que afectaron en el 2009 a los países más desarrollados, generaron alarma en EE. UU que busca una salida de  su crisis hegemónica priorizando el patio trasero de América Latina

A mediados del 2010 aumentaron  las tasas de interés de los bonos del tesoro norteamericano de largo plazo  buscando tentar a capitales especulativos que buscan rentas más seguras.  A  esta medida debe sumarse los ataques especulativos hacia las reservas de los bancos centrales de los países subdesarrollados y una presión para fortalecer el  valor de la moneda norteamericana

Con la desaceleración del consumo en China e India, fuertes demandantes de productos primarios, crecen menos esos países, caen los precios internacionales de los productos primarios y esto  afecta negativamente a las balanzas comerciales de los países de la UNASUR que, en su mayoría, devalúan sus monedas.

La muerte de Chavez en 2013 profundiza la ofensiva desestabilizadora en Venezuela que, unida  al inicio de la crisis de Brasil en la segunda mitad de ese  año y la devaluación forzada del peso argentino en enero del 2014, debilita  la UNASUR y alienta el avance de un proyecto a la medida de los EE. UU

Así, el 5 de octubre de 2015 sea firma el Trans-Pacific Partnership, acuerdo de 12 países (Australia, Brunei, Canadá, Chile, Estados Unidos, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam) que  abarcan un territorio con una población de cerca de 1000 millones de habitantes, representando el 23% de las exportaciones globales y el 40% del PBI mundial.

La caja negra de los  acuerdos alcanzados  no aparece por ningún lado puesto que estos  acuerdos de las naciones firmantes son secretos, se hicieron a espaldas de sus pueblos y lo poco que se sabe se ha filtrado a través de Wikileaks.

A los efectos de generar un debate sobre la base de información confiable cabe preguntarse por qué el acuerdo fortalece la hegemonía de EE. UU e inhibe a los demás países miembros del TPP y a los países de América del Sur, entre ellos Argentina, a poder desarrollar un proyecto de independencia económica.

Una primera cuestión que debe señalarse son las profundas desigualdades en el interior del TPP donde en el año 2014 se tiene a EE.UU con un 8,5% de las exportaciones mundiales, Japón con un 3,6%  y luego aparecen Canadá, México y Singapur entre un 2 y 2,5% cada uno, de acuerdo a las cifras del Banco Mundial.

Estas desigualdades se profundizarán  si se confirma un acuerdo donde los capitales de los EE. UU deben recibir el mismo trato que los capitales de cada país e incluso ningún estado puede discriminar  sus inversiones

La segunda cuestión es analizar América del Sur desde la perspectiva de la IIRSA.

La Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA) se autodefine como un “foro de diálogo”. Según su página web “tiene por objeto promover el desarrollo de la infraestructura bajo una visión regional, procurando la integración física de los países de Suramérica y el logro de un patrón de desarrollo territorial equitativo y sustentable”.

Esto lleva a un nuevo proyecto geopolítico para Sudamérica con un ordenamiento territorial que requiere de una masa de inversiones nunca vista en el área  y que parece muy poco probable de realizar en el capitalismo actual donde la especulación de corto plazo genera ganancias muy superiores a las inversiones de largo plazo.

De todas maneras, con el debilitamiento de la UNASUR y el avance norteamericano en el área a través del TPP, cabe hacer un alerta sobre los peligros que encierra para América del Sur y que son desconocidos por millones de habitantes del área.

Aquí, resumidos al máximo, los diez componentes fundamentales del IIRSA son:

1) Eje Amazonas: dirige las riquezas de la selva amazónica y la variada economía de la región (industrial, agrícola, forestal, pesca, extractivas, turística, hidroeléctrica) a los océanos.

2) Eje Capricornio: en Argentina, Paraguay, Chile, Bolivia, Brasil y en la triple frontera, sirve para desarrollar la agricultura sojera, ampliando el transporte terrestre y fluvial.

3) Hidrovía Paraná-Paraguay: busca transformar uno de los mayores sistemas navegables del planeta (ríos Paraguay, Paraná y de la Plata)  para reducir costos de transporte y conectar fluvialmente Sao Paulo y Buenos Aires.

4) Eje Mercosur-Chile: fomenta servicios portuarios, logísticos, financieros y de comercio exterior, transporte y telecomunicaciones, electricidad, gas y agua en la región más densamente poblada de Sudamérica

5) Eje Andino: aquí la prioridad es la infraestructura energética  y la articulación de Bolivia, Ecuador, Perú y Venezuela (vial, aeropuertos, puertos y pasos fronterizos).

 6) Eje Interoceánico Central: de menor desarrollo económico, consta de una franja transversal que abarca parte de Bolivia, Brasil, norte de Chile, Paraguay y Perú.

7) Eje Perú-Brasil-Bolivia: es un eje transversal sin salida al mar pero con gas natural y energía eléctrica.

8) Eje del Sur: abarca el norte de la Patagonia (principal zona petrolífera argentina) y busca conectar los puertos de Bahía Blanca (Argentina) y Concepción (Chile)

9) Eje Escudo Guayanés: en la región oriental de Venezuela, arco Norte de Brasil, Guyana y Surinam. Busca conectar la cuenca amazónica con el Océano Atlántico.

10) Eje Andino Sur: Corre sobre la Cordillera de los Andes  sobre los codiciados yacimientos minerales. .

Los impactos de algunas inversiones en estos proyectos  ya se están observando y pueden sintetizarse en:

  1. a) Territorios de comunidades inundados por represas.
  2. b) Aumento de las enfermedades producidas por la alta tensión de las obras hidroeléctricas.
  3. c) Aumento de las superficies sembradas con transgénicos como el caso de la soja.
  4. d) Montañas y glaciares que se destruyen y las aguas son luego envenenadas.
  5. e) Territorios comunitarios y ancestrales que están siendo enajenados y privatizados

Frente a este panorama la eliminación de aranceles de importación de productos primarios genera más competencia entre los países más débiles mientras que en los productos industriales fortalece a los países más desarrollados, sobretodo EE. UU, por el trato privilegiado que reciben sus capitales que podrán resolver sus pleitos con los estados nacionales en la justicia norteamericana.

En un artículo publicado en octubre del 2015 en el diario El País de España, el premio Nobel Joseph Stiglitz señala que “no debería sorprender a nadie que los acuerdos internacionales de EE. UU produzcan comercio administrado en lugar de libre comercio. Eso es lo que sucede cuando se cierra el acceso al proceso de formulación de políticas a las partes interesadas no empresariales”

Puede apreciarse que sobran los motivos para rechazar el Trans-Pacific Partnership  y, en esta lucha contra la acción depredadora del capital transnacional y sus socios locales, contamos con la memoria histórica y la experiencia, que en término de los movimientos populares americanos es extensa, de haber luchado contra las dictaduras, el neoliberalismo de la década de 1990 y el ALCA

Se trata de mantener vivo  el sueño del consenso sudamericano para lograr la segunda independencia frente a la pesadilla del consenso norteamericano.

 

FUENTES UTLIZADAS

  • Banco Mundial: bancomundial,org
  • Diario El País-España-10/10/2015: Artículo de Joseph Stiglitz titulado “La farsa del Acuerdo Comercial del Pacífico
  • Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA)  www.iirsa.org