La nefasta herencia energética de los ex secretarios y la profundización del saqueo energético

El ministro de Energía y Minería de la Nación, Juan José Aranguren, se reunió con el grupo de los ex secretarios de Energía entre 1982 y mayo de 2003. El propósito del encuentro se deduce del currículum de estos ex funcionarios y su accionar al frente de la función pública. Algunos de ellos hoy ocupan cargos de directores de empresas nacionales energéticas, por lo cual son parte del descalabro actual en el sector, como por ejemplo Apud y Montamat, directores de YPF, primer actor del mercado gasífero y que registró una insólita e injustificada caída en la perforación de pozos en lo que va del año, reduciendo sus inversiones un 25% en relación a 2015. A continuación, un repaso al flamante equipo de asesores del ministro Juan José Aranguren. Un equipo para la profundización del neoliberalismo energético, es decir, el saqueo de la seguridad jurídica de una Argentina moderna, industrial, genuinamente federal y socialmente justa. O alguien todavía puede creer en las promesas electorales de Macri sobre un pueblo con más felicidad, más derechos y mayor calidad de vida (directamente proporcional al consumo energético). Basta recordar estas dos frases de Aranguren: “Eliminando esos subsidios a las tarifas se podrán reducir la inflación, el déficit fiscal, y los recursos públicos podrán ser utilizados para combatir la pobreza y mejorar la educación, la salud y el acceso a la vivienda” (Infobae – 16/10/2015) y “No es tan relevante recuperar el autoabastecimiento. Necesitamos preocuparnos por tener seguridad energética. Eso significa energía variada, accesible y a precios razonables. Vamos a seguir importando gas de Bolivia” (Página/12 – 6/11/2015).

Alieto Guadagni
Su carrera en la función pública se inició durante la dictadura de Onganía. En 1966 fue interventor del Consejo Federal de Inversiones y en 1967 fue síndico titular de SEGBA. Además, entre 1966 y 1967 fue interventor del Consejo de Seguridad Social. Entre 1968-1970 fue Secretario General del Gobierno de la provincia de Buenos Aires, Secretario de Producción para la Defensa y Ministro de Economía de la provincia de Buenos Aires. Entre 1970 y 1971 fue Secretario de Recursos Hídricos de la Nación, durante la dictadura de Levingston.

Luego, fue funcionario del dictador y condenado Reynaldo Bignone, desempeñándose como Secretario de Energía. Al respecto y a modo de nota de color, al concluir debate televisivo entre Guadagni y el director del OETEC, el primero confió a los gritos y en el rostro del segundo que Bignone era todo “un señor” y que por entonces “ya vivíamos en democracia”.

Como Secretario de Energía del dictador y genocida Bignone (julio de 1982-diciembre de 1983), Guadagni fue el máximo artífice del sabotaje a YPF iniciado con la privatización periférica de decretada por Martínez de Hoz en 1976 (sabotaje que terminaron coronando los ex secretarios Jorge Lapeña y Daniel Montamat a fines de los ochenta; Montamat en calidad de presidente de YPF).

Guadagni le provocó a YPF una pérdida de 1.100 millones de dólares. La dictadura entregó a sus socios empresarios las mejores áreas en explotación de YPF entre 1977 y 79. Guadagni fue el encargado de renegociar estos contratos en 1983, con el agravante de perjudicar a YPF directamente (es decir, seguir beneficiando a los mismos socios capitalistas de Martínez de Hoz) provocándole 1.100 millones de dólares de pérdida.

El referido accionar de Guadagni vino a profundizar, en materia petrolera, el festival inaugurado por Martínez de Hoz y Domingo Cavallo. Y decimos Cavallo porque el accionar de Alieto al frente de la Secretaría de Energía se concentró en beneficiar, saqueo de YPF mediante, a prácticamente los mismo grupos económicos que desde marzo de 1976 primero y exponencialmente a partir de julio de 1982 (igual mes de asunción de Guadagni), Domingo Cavallo favorecería con la estatización de la deuda contraída por esos mismos grupos, a su vez enriquecidos hasta el hartazgo durante la nefasta administración de Menem y en detrimento del pueblo argentino.

Finalmente, Guadagni volvería a la función pública como secretario de Energía con el Presidente Eduardo Duhalde, retorno que por supuesto fue celebrado con bombos y platillos por el empresariado privado, monopólico y corporativo nacional y extranjero. En OETEC hemos evaluado la segunda gestión de Alieto Guadagni al frente de la Secretaría de Energía (febrero-agosto de 2002). Para ello tomamos los meses completos, es decir, desde marzo a julio de 2002. Pues bien, durante los cinco meses que duró su mandato, la extracción de crudo se redujo un 0,8% pero la exportación aumentó un 1,9% en relación al mismo período del año anterior, pese a la preocupación oficial por limitar las exportaciones. La extracción de gas natural disminuyó más bruscamente, un 9,4%, así como su exportación, un 4%. Con todo, el porcentaje de exportaciones sobre extracción aumentó del 12 al 13%.

En materia de refinación se verifica una caída importante de la producción durante su gestión. El procesamiento de crudo retrocedió un 7,3%, la elaboración de gasoil un 11,4% y la de nafta súper un 15,2%.

Jorge Lapeña
Ingeniero industrial, fue subsecretario de Planificación Energética (1983-1986), Presidente del directorio de YPF (1987-1988) y secretario de Energía entre el 14 de abril de 1986 y el 2 de marzo de 1988, presidencia de Raúl Alfonsín. Ocupó el cargo de Presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) durante la administración de Fernando de la Rúa, siendo además miembro del Directorio entre 2000 y 2002.

Lapeña reconoce a la política nuclear como un baluarte científico y tecnológico. Sin embargo, poco y nada dice de la suerte corrida por la política nuclear durante el gobierno de Alfonsín. En 1980 la Argentina había firmado un contrato con la empresa alemana KWU-Siemens para construir la central nuclear Atucha II. Las obras se habían iniciado en diciembre de 1981 y debían terminar en 1987, pero se presentaron serios retrasos durante el gobierno de Alfonsín. Los secretarios de Energía responsables de ese retraso (léase fracaso) fueron además del propio Lapeña, Roberto Echarte y Raúl Olocco, tres miembros del grupo de los ex secretarios convocados por Aranguren. La paralización del sector fue total. A Atucha II, debemos agregar también la paralización de Yacyretá.

En 1988 el país sufrió la peor crisis energética que recuerde nuestra historia, incluso más grave que las de 1999/2000 y 2002. Dicha catástrofe no sólo demostraba la pésima planificación energética de entonces, sino el estado calamitoso de las centrales termoeléctricas que no alcanzaban a cubrir la caída de la generación hidroeléctrica. Lapeña, como Aranguren con este invierno, no se anticipó a la anunciada sequía (al menos desde 1987) y nada hizo para optimizar el rendimiento de otras fuentes, de hecho acrecentó la dependencia gasífera para un parque generador sumamente debilitado. Resulta llamativo pero muy oportuno traer a colación que el Diario Clarín -que actualmente cataloga y cita a Lapeña como “experto” energético- el 28 diciembre de 1988 calificara la gestión del ex funcionario con el siguiente título “Se tornó muy grave la crisis energética”.

Pero el mejor diagnóstico del desempeño de este ex funcionario provino del Presidente Raúl Alfonsín, quien evaluó en estos términos la gestión del hoy Presidente del IAE y director de ENARSA: “El déficit de las empresas que dependen del Ministerio de Obras y Servicios Públicos representa la mitad del déficit fiscal de la Nación y allí se manifiesta la ineficiencia del Estado, que la sociedad percibe y sufre en los servicios que prestan esas mismas empresas. Gas débil, cortes de energía y otras deficiencias conocidas por todos son manifestaciones de la crítica situación de nuestro sistema estatal de servicios públicos”.

Raúl Olocco
Gestión de Raúl Olocco. Secretario de Energía entre junio de 1989 y julio de 1989. Responsable, conjuntamente con Lapeña de la paralización de Yacyretá y Atucha II, así como del descalabro del parque generador termoeléctrico. Durante su gestión propició 2 aumentos de combustibles (sólo dos porque estuvo menos de dos meses en dicha gestión), los que acumulados fueron los siguientes: – Nafta común: 73%; – Nafta súper: 75%; – Gasoil: 72%. El incremento de los precios se dieron, como es sabido, en un contexto de destrucción del poder adquisitivo de los trabajadores y desempleo creciente.

Daniel Montamat
Fue Director de Gas del Estado (1985-1986) y Presidente de YPF S.E. (1987-1989) durante la presidencia de Raúl Alfonsín. Actualmente, preside el Estudio Montamat & Asociados, consultada habitualmente por lobistas del sector privado. También se desempeñó como Secretario de Energía de la Nación entre el 10 de diciembre de 1999 y el 25 de agosto de 2000 durante la presidencia de Fernando De la Rúa. Según el Diario La Nación, “había llegado al gabinete económico con el aval de todo el establishment petrolero, debido a que garantizaba el mantenimiento de las reglas de juego imperantes en el sector desde la privatización de las cuencas de hidrocarburos” (La Nación, 27 de agosto de 2000).

Precisamente, durante los nueve meses que duró su gestión trabajó para consolidar la reforma neoliberal del sector energético propiciada por el menemismo: privatización de las empresas públicas, desregulación y exportación irracional de energía no renovable. Sin embargo, no logró acordar una nueva ley privatizadora debido a la oposición de buena parte de su propia fuerza política. Por lo tanto, Montamat afirmó: “De cualquier manera, con un gobierno que dice que va a respetar las reglas de juego y teniendo todo este marco legal ya operando, le diría que desde el punto de vista de los intereses del sector conviene más esta suerte de falta de jerarquía legal de una serie de instrumentos que una mala ley. Es un problema importante pero no acuciante, porque la gran preocupación del sector era si podía producirse un cambio en las reglas de juego si ganaba un gobierno de alternativa o de oposición. Hoy llegó ese gobierno y dice: estos decretos se siguen respetando” (Clarín, 19 de diciembre de 1999). Mejor nada que una “mala ley” desde el punto de vista de los intereses privados. Un punto de vista que Montamat procuraba representar sin fisuras.

Durante su gestión, se profundizó el perfil exportador de recursos naturales no renovables: la exportación de petróleo se incrementó un 33,9% y la de gas natural, un 27,7%. Para tener una dimensión del daño energético, la exportación de 84 millones de barriles de crudo en los 9 meses de gestión de Montamat superan la producción total de YPF en el año 2014; y la exportación de 3.311 millones de m3 de gas natural equivale a la producción total de Petrobras, cuarta empresa del mercado, en el año 2014.

Montamat fue testigo para la empresa estadounidense El Paso Energy en su demanda contra la República Argentina ante el CIADI.

Emilio Apud
Ex Secretario de Energía de la Nación durante la presidencia de Fernando De la Rúa. Su gestión duró sólo 8 días, entre el 12 y el 20 de marzo de 2001, ya que asumió junto al equipo económico del Ministro Ricardo López Murphy, quien debió renunciar luego de anunciar un paquete de ajuste con eje en educación, empleo público y provincias.

El viernes 16 de marzo López Murphy anunció un paquete de ajuste con eje en educación, empleo público y provincias. En materia energética, el recorte alcanzaba al Fondo de Salto Grande que perdía un aporte de 23 millones de pesos, 75 millones al año que se usaban para subsidiar en un 76% la tarifa familiar que pagan los que viven en la Patagonia y 60 millones de pesos que recibían los usuarios de naftas en la Patagonia. Apud apoyó la medida; de hecho venía del riñón de López Murphy. Cuando este renunció por la presión popular, Emilio le siguió un día después.

Luego de dejar la función pública, y apenas unos meses antes del estallido de diciembre de 2001, sostuvo que la crisis era una buena oportunidad para profundizar las reformas neoliberales: “La crisis política, social y financiera y, en consecuencia, la incertidumbre reinante… ofrecen una oportunidad para terminar de remover barreras a la inversión en la Argentina. Es decir, barreras del ámbito estatal, algunas a medio abrir y otras aún cerradas. La crisis tarde o temprano conducirá a una reforma profunda del sistema político y del Estado, creando las condiciones que tornen atractivo invertir en Argentina”.

Alberto Devoto
A las 15:28 hs del domingo 24 de noviembre de 2002 -según consta en la crónica- comenzó el peor apagón de la historia. Una explosión en un transformador de la estación Ezeiza de la empresa Transener afectó en cadena la provisión de electricidad del Sistema de Interconexión Nacional. En Capital Federal y el Gran Buenos Aires quedaron sin luz más de 16 millones de personas. También fueron afectadas las ciudades de Mar del Plata y Bahía Blanca, municipios de la costa atlántica y el interior bonaerense, y localidades de las provincias de Córdoba, Santa Fe, Río Negro, Neuquén y La Pampa. El corte duró entre una hora y media y poco más de 4, según los barrios, y dejaron de funcionar subtes, trenes y semáforos. Faltó agua en Capital y el Conurbano. La empresa y el Gobierno descartaron un “sabotaje” y adjudicaron el desperfecto a un “accidente” (Página/12 – 25/11/2002).

Sin embargo, el “accidente” estaba inscripto en el proceso de renegociación de contratos de las empresas privatizadas tras la sanción de la Ley de Emergencia Económica 25.561 a principios de 2002, la cual -entre otras medidas- puso fin al Plan de Convertibilidad y dejó sin efecto las cláusulas de ajuste en dólar o en otras divisas extranjeras y las cláusulas indexatorias basadas en índices de precios de otros países y cualquier otro mecanismo indexatorio. De ese modo, las tarifas de servicios públicos fueron pesificadas y congeladas. El gobierno provisorio de Eduardo Duhalde fue objeto de fuertes presiones por parte de estas empresas, a tal punto que el mega-apagón de noviembre quedó bajo sospecha para amplios sectores sociales y políticos. Las declaraciones previas de agentes de las empresas distribuidoras daban fundamentos suficientes. En agosto, la Asociación de Distribuidoras de Energía Eléctrica de la Argentina (Adeera) afirmó mediante un comunicado que “las distribuidoras no estamos en condiciones de seguir asumiendo la responsabilidad del servicio eléctrico, tal cual lo espera la ley y el contrato de concesión”, mientras que un vocero de Edenor había advertido que el retorno de los apagones sería “una consecuencia natural” de la desinversión a la que las había obligado la devaluación (Página/12 – 13/08/2002). Entonces, el máximo responsable de la secretaría de Energía de la Nación era Alberto Devoto.

Alberto Enrique Devoto fue Secretario de Energía durante la presidencia interina de Eduardo Duhalde. Asumió el 8 de agosto de 2002, sucediendo a Alieto Guadagni, y finalizó su gestión el 24 de mayo de 2003, un día antes que asumiera la presidencia Néstor Kirchner. Licenciado en Economía Política, fue Presidente de Agua y Energía Eléctrica S.E. entre 1986 y 1987 y vicepresidente del Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) entre 1993 y 2002. Había sido nombrado Secretario de Política Económica por Roberto Lavagna cuando éste asumió como Ministro de Economía el 1º de mayo de 2002. Devoto era un hombre de plena confianza de Lavagna, a quien asesoró cuando se desempeñó como Secretario de Estado de Industria y Comercio Exterior, durante los años 1986-87, en su paso por el gobierno de Raúl Alfonsín (La Nación – 1/5/2002).

Apenas dos días después del mega-apagón, cuando todavía no estaban los resultados del peritaje sobre sus causas, el Gobierno de Duhalde salió a instalar mediáticamente la necesidad de recomponer las tarifas. En esa línea, Devoto dijo sin ruborizarse que “si uno mantiene una tarifa congelada con una cantidad de costos que necesariamente están creciendo, estamos anunciando un futuro de cortes” (La Nación – 27/11/2002).

Recordemos que la relación de Devoto con los cortes de electricidad tiene un antecedente singular. Durante la seguidilla de cortes a fines de 1999, Devoto como vicepresidente del ENRE aseguró que las interrupciones estaban “dentro del promedio” y que, en realidad, la ola de quejas por las reiteradas interrupciones en la provisión de energía respondía a una especie de “psicosis” de la gente, que es “electro-dependiente” y que “se descarga” de todos sus problemas “en el tema de la electricidad” (Página/12 – 28/12/1999). En lugar de poner la lupa sobre las empresas cuyo servicio controla el ENRE, Devoto no sólo se alineó con las mismas sino que optó por el ridículo al culpar la “psicosis” de los usuarios.

Por último y para evaluar la gestión de Alberto Devoto al frente de la Secretaría de Energía analizamos los indicadores más importantes para los meses de agosto de 2002 a mayo de 2003, inclusive, en comparación con el mismo período del año anterior. Durante esos diez meses, el crudo registró una caída interanual del 3,1% en extracción y un 22% en exportación, con lo cual el porcentaje de las exportaciones sobre extracción disminuyó del 39% al 31%. La extracción de gas aumentó un 3% en relación al mismo período del año anterior. Las exportaciones retrocedieron apenas un 1% y por esa razón el coeficiente entre exportación y extracción se mantuvo en el 13%. Para tener una dimensión de las implicancias de la venta irracional de un recurso no renovable como el gas, que además es el componente más importante de la matriz energética nacional, realizamos un cálculo comparativo. Durante los diez meses de gestión de Devoto se exportaron 4.953.396.000 m3 de gas natural por un monto de 226.787.190 dólares. El precio promedio del millón de BTU fue de 1,2 dólares. Ni siquiera existían retenciones a la exportación de gas en aquel entonces a partir de las cuales el Estado pudiera captar parte de esa renta.

La nefasta herencia energética de los ex secretarios y la profundización del saqueo energético
En los meses de noviembre y diciembre de 1999 las altas temperaturas detonaron cortes en el suministro eléctrico en el área metropolitana de Buenos Aires. El nombramiento de Montamat al frente de la Secretaría de Energía fue en medio de esos cortes, por cierto registrados a lo largo de 50 días. Montamat sostuvo que “esta seguidilla de cortes que se ha dado desde noviembre se debe a tres factores: a atentados, a fallas operativas en las empresas o errores humanos y a subinversiones (de las empresas que tienen a su cargo el suministro), sobre todo en algunos puntos críticos de distribución en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires” (Diario La Nación – 31/12/1999). El Secretario explicó que la red de generación, transporte y distribución de electricidad poseía “demasiados puntos vulnerables” que causaron la interrupción del suministro y luego apuntó directamente al rol de las distribuidoras: “subinversión de capital y en recursos humanos por parte de Edenor, Edesur y Edelap” (Diario La Nación – 10/01/2000). Pese al tenor de sus declaraciones, la Secretaría a su cargo no cursó sanciones hacia estas empresas”.

En relación a los reproches de Montamat hacia las distribuidoras: ¿Terminarían en algo? Absolutamente en nada. Alberto Devoto, ex secretario de energía de Duhalde como vimos, ocupaba entonces la vicepresidencia del ENRE.

Ahora bien, ¿qué significa “demasiados puntos vulnerables”? Sencillamente que todos los segmentos del sistema eléctrico por él heredado padecían serias fallas. Es probable que esta crítica explique la ausencia de secretarios de energía menemistas en el grupo que Montamat encabeza -a excepción de Aráoz (funcionario de la transición 1989-1990)- y que ahora asesorará a Aranguren.

No puede ignorarse, sin embargo, que el menemismo recibió la herencia energética del alfonsinismo. Y ya vimos la opinión que dicha herencia mereció en incuestionables palabras del mismísimo Raúl Alfonsín y que reiteramos: “El déficit de las empresas que dependen del Ministerio de Obras y Servicios Públicos representa la mitad del déficit fiscal de la Nación y allí se manifiesta la ineficiencia del Estado, que la sociedad percibe y sufre en los servicios que prestan esas mismas empresas. Gas débil, cortes de energía y otras deficiencias conocidas por todos son manifestaciones de la crítica situación de nuestro sistema estatal de servicios públicos”.

En otras palabras, Montamat y su grupo de ex secretarios radicales se critican a sí mismos, echándose la culpa unos y otros del desastre de su política energética y que por supuesto prosiguió con Duhalde y los cortes masivos de 2002. Y todo esto, cabe recordar una y otra vez, en un contexto permanente de caída del consumo, niveles de pobreza y desindustrialización históricos, nula diversificación de la matriz (paralización de la construcción de represas y del Plan Nuclear), incremento de la dependencia hidrocarburífera agravada por exportaciones invariablemente altas y tarifas libradas al buen humor del mercado y las precipitaciones (si llovía los precios bajaban, pues la hidroelectricidad abarata el precio bajo un modelo de energía en calidad de mercancía).

La desinversión en generación y el estado paupérrimo del sector producto de casi dos décadas de gestión de estos ex funcionarios desembocaban en apagones masivos, ciertamente años luz -nunca más pertinente la metáfora- de los cortes por problemas de distribución responsabilidad de las concesionarias privadas registrados en estos últimos años. El apagón de febrero de 1999 “hizo de Buenos Aires un caos” (90% del sudeste bonaerense a oscuras), según el diario Clarín del 28 de febrero de 1999. Por su parte, el diario La Nación del mismo día lo definió como “el mayor corte de energía en la historia argentina”. Entonces, el ex secretario de Energía de Menem, Carlos Bastos y actual director del ENRE manifestó que se trataba de una severa “crisis energética” aconsejando “el relevo de la empresa [Edesur], por supuesto aplicando primero las penalidades que correspondan” (La Nación – 28/02/99), aunque deslindándose del descalabro: cuando los cortes penetraron en el 2000, Bastos alegó en artículo publicado por La Nación el 16 de enero de 2000 que “de ninguna manera los inconvenientes actuales pueden atribuirse a la privatización ni a los contratos de concesión” (de la que él fue su principal cerebro y ejecutor). ¿No pueden?

En fin y con distinto grado de profundidad, los miembros de este grupo encarnaron el neoliberalismo energético en la Argentina: tuvieron un rol activo en la promoción, ejecución y sostenimiento de la reforma estructural del sector bajo los preceptos neoliberales, cuyos pilares fueron la desregulación del mercado, la privatización de la empresas públicas de energía, la “comoditización” del petróleo y gas, y la autonomización del sector energético respecto al desarrollo económico, es decir, deja de ser estratégico para convertirse en un área de negocios librada a las fuerzas del mercado.

Aquí el flamante equipo de asesores del ministro Juan José Aranguren. Un equipo para la profundización del neoliberalismo energético, es decir, el saqueo de la seguridad jurídica de una Argentina moderna, industrial, genuinamente federal y socialmente justa. O alguien todavía puede creer en las promesas electorales de Macri sobre un pueblo con más felicidad, más derechos y mayor calidad de vida (directamente proporcional al consumo energético). Basta recordar estas dos frases de Aranguren: “Eliminando esos subsidios a las tarifas se podrán reducir la inflación, el déficit fiscal, y los recursos públicos podrán ser utilizados para combatir la pobreza y mejorar la educación, la salud y el acceso a la vivienda” (Infobae – 16/10/2015) y “No es tan relevante recuperar el autoabastecimiento. Necesitamos preocuparnos por tener seguridad energética. Eso significa energía variada, accesible y a precios razonables. Vamos a seguir importando gas de Bolivia” (Página/12 – 6/11/2015).

Federico Bernal
Bibliografia
SUBSIDIOS. El equipo energético de Macri: ¿quiénes son y qué proponen
http://www.oetec.org/nota.php?id=1420&area=17

Tarifazo: Alieto Guadagni vuelve al ruedo… ¿Pero quién es y qué hizo Guadagni? http://www.oetec.org/nota.php?id=1557&area=5

Jorge Lapeña: hipocresía de baja calidad – cinismo de alto vuelo
http://www.oetec.org/nota.php?id=1516&area=21

Breve critica al libro “La energía en tiempos de Alfonsín. Innovación, planificación estratégica, obras y autoabastecimiento”
http://www.oetec.org/nota.php?id=658&area=1

Ex Secretarios de Energía bajo la lupa. El caso de Emilio Apud (12 al 20 de marzo de 2001)
http://www.oetec.org/nota.php?id=%20420&area=%201

Cortes eléctricos: refundar el modelo energético
http://www.oetec.org/nota.php?id=%20171&area=%201

Ex Secretarios de Energía bajo la lupa. El caso de Alberto Devoto (agosto de 2002-mayo de 2003)
http://www.oetec.org/nota.php?id=487&area=1

Ex secretarios de Energía en la lupa. El caso de Daniel Montamat (1999-2000)
http://www.oetec.org/nota.php?id=403&area=1