La lluvia (ácida) de inversiones

Introducción

El presente informe pretende relevar de manera sintética los primeros resultados en materia de inversiones locales, extranjeras y totales, junto con una evaluación preliminar de las perspectivas para el segundo semestre y los años subsiguientes.

Para empezar, y a modo de prólogo, consignar en qué pensamos cuando hablamos de inversión. A nivel de los individuos y familias, una inversión se entiende como toda aplicación concreta de capital que se haga sobre el ahorro generado en determinado período. En cuando a capital, no sólo se piensa en términos físicos (por ejemplo, maquinarias y equipos) o monetarios (como dinero u otros valores valores) sino, también, una inversión puede constituirse en términos humanos (por caso, cuando hacemos un curso o estudiamos un oficio).

Ya en términos macroeconómicos, o sea cuando incorporamos el conjunto de decisiones individuales en un stock agregado, podemos trazar el paralelismo para ver qué cosas se reflejan y cuáles no, en el plano de la inversión individual. Así, ya no sólo tenemos que pensar en una suma simple de todas decisiones de inversión de las familias y empresas locales, sino que surgen dos nuevos actores que influyen en los resultados globales: el estado y los inversores extranjeros.

El primero de ellos, el Estado, centraliza buena parte del dispositivo de desembolsos de capital de nuestra economía. Los factores principales que explican la participación del Estado en las inversiones tienen que ver con:

  • Su incidencia en el equipo durable de producción.
  • Su participación en las inversiones en el sector de la construcción.
  • Los desembolsos en capital humano, que se engloban en el rubro de “consumo público”.

Sobre este último ítem vale la pena detenerse, ya que permite transparentar de forma clara las dos visiones discordantes en cuanto a la concepción de la economía. Es así que las escuelas más ortodoxas se refieren a este rubro usualmente como “gasto público”, connotando que la aplicación de este ahorro público en distintos programas de orden social es casi como un desembolso de capitales despilfarrado. Muy en contrario, las tradiciones heterodoxas y nacionales-populares de pensamiento económico conciben al componente de consumo público del Estado Nacional como una inversión pública. La misma se destina a mejorar el capital humano de la nación, a partir de consolidar la educación pública gratuita, generar capacidades para los sectores más vulnerables y, con todo, propender al desarrollo económico inclusivo. Los resultados positivos, por ende, suelen realizarse en el mediano y largo plazo, ya que la naturaleza de políticas públicas como el Conectar Igualdad o el Progresar tienen un tiempo de maduración mucho mayor al de un desembolso para obra pública corriente, por ejemplo. Sin embargo, sus frutos son los que marcan la diferencia entre un modelo de crecimiento de corto plazo y otro que configura sus instituciones pensando en ampliar derechos e igualar las posibilidades de toda la población.

En cuanto a los inversores extranjeros, después se analizará en detalle las condiciones particulares de su participación en la economía local. Por el momento simplemente dar cuenta que este componente de la inversión está fuertemente influido por decisiones exógenas a la coyuntura y la estructura económica local. En cambio, se determinan mayormente en función a circunstancias ajenas al rango de acción de nuestro país.

A lo largo del presente informe, se mostrará que la prometida “lluvia de inversiones” para potenciar la producción, en el marco del nuevo modelo económico de aperturismo económico, se sigue haciendo esperar. Con datos oficiales disponibles al primer trimestre del año, el resultado dista de ser satisfactorio, y las perspectivas de los últimos meses no muestran una reversión de la tendencia. En cambio, las cuentas que mayores movimientos presentaron hasta el momento fueron las de inversiones de portafolio (financieras), préstamos financieros y de organismos internacionales. Por otro lado, a pesar de las rutilantes giras de funcionarios y participación en foros internacionales – retórica subyugada mediante-, el resultado de los anuncios concretos de inversiones muestra que un gran porcentaje ya habían sido presentados bajo el mandato del gobierno pasado.

En lugar de apuntalar a los sectores de la economía real, el modelo macrista en sus primeros meses se ocupó de aceitar los mecanismos de endeudamiento, valorización y fuga. Esto tiene un impacto en el corto plazo, debido a las fluctuaciones sobre la cotización de la moneda en un contexto de flotación cambiaria no intervenida. Pero, además, atenta contra las posibilidades de un proceso de crecimiento robusto de largo plazo, ya que la abundancia de “capitales golondrina” puede crear una falsa sensación de “veranito” que profundice el consumo de bienes importados. Todo aquello opera en detrimento de la industria nacional, cuyo fortalecimiento se consolida con el paso de las décadas, pero se destruye en tan sólo unos años de liberalización y desprotección, tal como ocurrió en la década de los ’90. En suma, lo que se está viendo en esta primera mitad del año se parece más a una lluvia ácida de inversiones que a un verdadero proceso virtuoso derivado del “shock de confianza”.

¿Qué mueve las inversiones de una economía?

Además de ser un gobierno constituido por representantes del establishment económico, Cambiemos en estos meses ha sobreactuado su devoción por los mercados y las cualidades de las inversiones internacionales. Centrados en el rol de la confianza, reconstruida a partir del institucionalismo que sólo “el mejor equipo de los últimos cincuenta años” puede garantizar, el gabinete económico está encaramado en la búsqueda de capitales que saquen al país de un contexto económico en el cual “no se crece ni se crea empleo privado hace cuatro años” (a pesar de que las mismas estadísticas del Indec lo desmientan). En ese marco de adoración y apuesta consustanciada al mercado, diferentes funcionarios ya han salido a “cazar” inversiones a lo largo y a lo ancho del globo, en diferentes misiones comerciales y diplomáticas, a saber:

  • Macri en Europa y EEUU.
  • Michetti en Corea del Sur y Japón.
  • Macri en Colombia en el Foro Económico Mundial.
  • Prat Gay en España y Francia.
  • Macri en la Cumbre Empresarial de la Alianza del Pacífico.
  • Prat Gay en el Consejo de las Américas, en Nueva York.

La confianza, las instituciones modernas y las reglas de juego claras son los pilares que llevan una vez a Mauricio Macri a repetir que a nuestro país en el corto plazo va a llegar la lluvia de inversiones que redundará en crecimiento económico, junto con más y mejor trabajo. Pese a las abundantes manifestaciones de fe sobre el comportamiento de los inversionistas, está más que claro que la determinación de los capitales extranjeros en un país se debe mucho más a los factores reales que a los sentimientos subjetivos sobre el “clima de negocios”. En tal sentido, es un hecho aceptado en la teoría económica que la inversión responde de manera procíclica al nivel de actividad interna, esto es, mejora la actividad económica y se incrementa la inversión. La intuición de fondo es que ningún capital va a apostar a un país donde la economía esté planchada y no existan perspectivas de consumo interno donde colocar los productos o comerciar los servicios. No obstante, los planes de inversión se suelen proyectar con determinada anticipación ya que para dar sus frutos requieren un tiempo de maduración en tanto muchas veces implican la construcción de fábricas, la tecnificación de procesos, la instalación de la marca y el posicionamiento de mercado. Más aún, cuando se trata de la inversión extranjera directa (IED), el plazo suele ser más extendido ya que requiere una evaluación integral de la factibilidad del proyecto. Por tanto, también suele ser un hecho estilizado que el nivel de actividad económica incide de manera diferida sobre la inversión, de modo tal que el grado de expansión o retracción de la economía en la actualidad impacta sobre los niveles de inversión de períodos posteriores. A continuación, tratamos de ilustrar este postulado para los datos de la economía argentina de los últimos 20 años. En el gráfico de la izquierda se muestra la evolución del PBI ubicada en el mismo período que la IED, mientras que en el de la derecha se establece una hipótesis de incidencia rezagada de los niveles de actividad sobre la inversión en un plazo de dos años.

Correlación entre la actividad y la IED

(En tasas de variación anual entre trimestres)

Correlación entre la actividad y la IED

Correlación entre la actividad y la IED2

Producción Propia en base a Ministerio de Economía y BCRA

Como se ve, en el segundo gráfico queda clara la fuerte correlación entre la IED y el nivel de actividad de períodos previos. En particular se puede ver comportamiento espejo muy marcados en períodos como la crisis de la convertibilidad, su posterior rebote alcista, los años de bonanza del modelo kirchnerista hasta el 2009, la crisis financiera internacional de ese año y la recuperación de 2010 a principios de 2011. Detrás de este tecnicismo, entonces, la más llana intuición nos indica que es el nivel de actividad interna el mayor factor explicativo de la motivación de los inversionistas internacionales para elegir nuestro país para hundir sus capitales.

El problema en la coyuntura vernácula surge porque aquella exacerbación del rol que el macrismo asigna a la “confianza” no viene acompañado de otra cosa que un freno brutal a la actividad económica, producto de sus políticas para ralentizar el mercado interno y su escasez de políticas contracíclicas. De más está decir, a esta altura, que la crisis no se desencadenó de forma irremediable, ya que el anterior gobierno dejó una economía creciendo al 2,4%, con un consumo interno vigoroso y bajos niveles de endeudamiento. Esta recesión fue, en los términos de Marcelo Diamand, una recesión auto infligida para enfriar el consumo, devaluación y transferencia de riqueza regresiva mediante.

Las expectativas con nuestra economía resintiéndose mes tras mes no son buenas. Es difícil pensar en un repunte de los flujos productivos (nacionales o internacionales) si esto no es antecedido por una economía que recupere sus fundamentos virtuosos y asegure al inversor un mercado con la suficiente profundidad como para colocar sus bienes o servicios. Así también como resultaría absurdo que un empresario con ansias de establecer su producción en la argentina se vea más estimulado en un entorno de tarifas subsidiadas como hasta 2015, que en otro con tarifas liberalizadas como en la actualidad. Es que la energía subsidiada para la producción y el comercio también constituye un escenario de competitividad que los empresarios observan.

Si se tiene en cuenta que las ventas minoristas bajaron 6,4% en el primer semestre, la recaudación por IVA se posicionó casi 15 puntos por debajo de la inflación y se registra una notoria desaceleración del turismo interno, entonces es directo concluir que hasta el momento las señales económicas hacia los empresarios no son los mejores.

Lluvia, pero ácida

Tal vez el problema es que cuando los equipos de Macri se refieren al eminente ingreso de la lluvia de inversiones que va a inundar nuestra tierra, no terminan de aclarar una cuestión clave: ¿qué tipo de capitales son los que van a ingresar? Aclaremos un poco este asunto.

Sin ahondar en tecnicismos, en el análisis de cuentas nacionales se distingue entre dos grandes tipos de desembolsos de capital: las inversiones directas y las inversiones de cartera. Las primeras, son básicamente aquellas que se materializan en activos físicos de nuestra economía, mientras que en el segundo caso se trata de flujos de fondos que ingresan y se liquidan en el mercado cambiario, pero sólo en a partir de su expresión financiera. Esto es, no se aplican a un proyecto productivo que alimenta el circuito económico y redunda en la creación de puestos de trabajo, sino que se destinan a la adquisición de determinado activo monetario con el propósito de valorizarlo y obtener un rendimiento financiero (típicamente un interés o un dividendo).

Estos ingresos de fondos tienen muchas implicancias sobre la economía, y no sólo el análisis lineal de que el ingreso de dólares es positivo porque incrementa las reservas. Las cuestiones a observar con atención en relación al ingreso de inversiones de portafolio son, entre otras:

  • Su impacto sobre la cotización de la moneda. Bajo un régimen de tipo de cambio de flotación con baja intervención, como el actual, una entrada de grandes jugadores en inversiones de cartera puede generar una apreciación no buscada de la moneda.
  • Volatilidad de los flujos de inversión. En un marco de libre movilidad de capitales, como el que ha propiciado el gobierno, no existen complejidades a la entrada ni a la salida de estas inversiones. La falta de controles de capitales puede traer aparejado grandes fluctuaciones de corto plazo que atenten contra la estabilidad macroeconómica.
  • Valorización financiera. El ingreso irrestricto puede deberse a la existencia de oportunidades de “operaciones de arbitraje”, esto es, aprovechar el diferencial entre la tasa de interés local, la de otros países y el tipo de cambio para realizar una ganancia financiera inmediata. De hecho, esto surgió en la actualidad con los capitales que ingresaron para comprar Lebacs a una tasa del 38%.

Por estos motivos, entre otros, todos los países desarrollados mantienen algún tipo de control al ingreso de capitales de corto plazo. Está extensamente probado que el ingreso irrestricto de capitales financieros conlleva mayores complejidades que beneficios, los cuales además no derraman en la totalidad de la población, sino que se mantienen concentrados.

En los primeros meses de gobierno macrista, el resultado en esta materia es sintomático. Después de años de control de capitales, el ingreso que se produjo en el primer trimestre de 2016 fue el más importante de la última década. A continuación, exponemos los datos del BCRA que computan las inversiones de no residentes, correspondientes al balance cambiario de la posición de divisas para el primer trimestre.

Inversiones en activos financieros de no residentes

(Acumulado al primer trimestre de cada año)

acumulado
Fuente: BCRA

A partir de los 174 millones de dólares de ingresos netos de dólares en concepto de inversiones de portafolio, se puede notar que el incremento con respecto a los últimos años fue ampliamente significativo. Esto constituye un cambio en la matriz económica, donde se relega el control al ingreso de capitales especulativos y se deja al país expuesto a la volatilidad de las decisiones de fondos golondrina que buscan valorizar sus tenencias a corto plazo, sin importar los resultados sobre la economía real. Por lo anteriormente postulado, no toda inversión extranjera es positiva, y por esta razón la lluvia de inversiones se está pareciendo mucho más a una lluvia ácida que a una reparadora.

Para finalizar este apartado, es importante desandar la manipulación tendenciosa del manejo comunicacional de los equipos de Cambiemos. Esto en relación a ciertos anuncios marketineros de vastas inversiones en rondas con empresarios, pero que no son otra cosa que la repetición de anuncios que las mismas empresas ya habían realizado anteriormente, en muchos casos aún bajo la presidencia de Cristina Fernández. A tales términos, simplemente la referencia al informe hecho el mes pasado por el economista Federico Kucher para el diario Página12. En su informe exhaustivo de todas las IED anunciadas en los primeros seis meses de gestión del PRO, encontró que más del 60% de las mismas (alrededor de U$S 9,5 mil millones) no corresponden a proyectos nuevos. En el siguiente cuadro se muestran algunas de las empresas más destacadas que repitieron sus anuncios de inversiones:

Relevamiento de inversiones para los próximos meses

Producción propia en base a relevamiento de Federico Kucher para Página 12
Fuente: Producción propia en base a relevamiento de Federico Kucher para Página 12

Una lluvia que no moja

Vamos a examinar ahora algunos números relativos al desempeño de la inversión real en diferentes rubros de la industria argentina, en lo que va del año.

En primer lugar, dar cuenta del derrotero de la construcción en los últimos meses. Como se sabe, este sector es uno de los que mejor reflejan el vigor de nuestra economía, ya que es sumamente procíclico al nivel de actividad y es un potente movilizador de recursos (tanto de capital como recursos humanos). Para contar con un termómetro apropiado de la situación actual del sector es conveniente utilizar el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC), que publica mensualmente el Indec. A continuación, mostramos la evolución del índice en el año 2016 (únicos datos disponibles a partir de la emergencia dictada en materia estadística).

Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC)

Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC)

(En tasas de variación anual entre meses y acumulado 5 meses)
Fuente: Indec

Se nota con preocupación esta merma de la actividad de la construcción en los primeros cinco meses del año. En particular, en el mes de abril se presentó un desplome de una cuarta parte del índice, algo inusitado para un intervalo de tiempo tan reducido. Además, el promedio acumulado muestra un descenso superior al 10%, un número muy llamativo para la realidad de un sector que el año pasado venía creciendo a una tasa superior al 7%m hasta que el macrismo asumió y discontinuó la serie estadística. El contexto tan crítico de la coyuntura actual se explica en gran parte por la significativa reducción de la inversión pública en infraestructura y programas de soluciones habitacionales. El parate de los planes de obra vigentes desde la gestión pasada contribuyeron en el objetivo premeditado del gobierno macrista de planchar la economía como único programa para cumplir con sus pautas monetarias y fiscales.

Para continuar, conviene dar cuenta del indicador que aglutina y sintetiza todos los rubros que componen y caracterizan el devenir de la industria en la argentina. Se trata del Estimador Mensual de la Industria (EMI), que también cuenta con datos mensuales para los primeros meses del año a partir del retorno del apagón estadístico. El siguiente gráfico expone los resultados hasta mayo:

Estimador Mensual Industrial (EMI)

(En tasas de variación anual entre meses y acumulado 5 meses)

Estimador Mensual Industrial (EMI)

En base al EMI, se encuentra que el indicador se fue deteriorando marcadamente a lo largo de los meses, pasando de un tenue crecimiento en enero (+1,2%) a una rotunda caída en abril (-7,3%). Con todo, se consolida un promedio negativo para el período, del orden del 3% acumulado. Este resultado desfavorable se explica, en el último mes, mayormente por las contracciones en los rubros de refinación de petróleo (-3,7%), sustancias y productos químicos (-11%), minerales no metálicos (-5,3%), industrias metálicas básicas (-6%) e industria automotriz (-8,6%).

Para finalizar este apartado, exponer el resultado consolidado de cuentas nacionales para el desempeño de la inversión en el primer trimestre del año. El mismo, da cuenta rubros como maquinaria y equipo, material de transporte, construcciones y otros activos físicos. A continuación, se ilustra la comparación entre el resultado agrupado de estos ítems para los primeros tres meses del 2016 en comparación al mismo período del año pasado.

Desempeño de la Inversión en las Cuentas Nacionales

(Acumulado al primer trimestre de cada año)

Desempeño de la Inversión en las Cuentas Nacionales

La tendencia a la recuperación desde el único período de caída (primer trimestre de 2015) fue notoria y sostenida. Además, se puede notar que el año pasado cerró con una marcada tendencia alcista (+12% interanual) que el macrismo se encargó de dilapidar. Todo esto desbarata el relato macrista que subraya que es el actual modelo (de liberalización comercial, endeudamiento y distribución regresiva de la riqueza) el mejor dispostivo para propiciar las inversiones y que a partir de su gestión se cierra un ciclo de populismo únicamente cimentado en el consumo interno.

Fuga de Capitales

Otro aspecto que es importante atender es el de la fuga de capitales. Aparejado con el levantamiento de barreras a la entrada, viene también la libertad a la salida. De más está decir que este fenómeno ha sido un verdadero flagelo para nuestra economía en los diferentes procesos históricos. Tal es así que en diferentes contextos y gobiernos se han ideado leyes de blanqueo de capitales para incentivar la repatriación de los mismos. Cuatro se han ensayado desde el retorno de la democracia e incluso el último (del cual posteriormente se hará un comentario) ha sido aprobado hace escasos días.

No obstante, el esquema de liberalización previamente mencionado no ayuda a los fines de que el ahorro producido por los argentinos se aplique a fortalecer nuestra misma economía. Tal es así que en estos meses de gestión de Cambiemos, la velocidad de fuga de divisas se amplió notablemente respecto de períodos pasados. A continuación, analizamos las estadísticas del mercado único y libre de cambios del BCRA, en relación al rubro “formación de activos externos del sector privado no financiero”. Este es el término técnico con el cual se da cuenta de la conversión del ahorro argentino en diferentes activos denominados en moneda extranjera, lo cual típicamente se entiende como fuga de capitales.

Fuga de capitales.

(Acumulado al primer trimestre de cada año)

Fuga de capitales
Fuente: BCRA

Se observa que este primer trimestre es el de mayor fuga de capitales de toda la serie, a excepción del año 2009 donde impactó de lleno la crisis financiera internacional. Cabe aclarar que por aquel entonces se disponía de una abundancia considerable de moneda extranjera en las reservas y dos años después de este incremento de la formación de activos en dólares se establecieron los controles de capitales para contener el drenaje. Con todo, en la coyuntura actual el incremento es notorio, llegando a doblar el resultado del año pasado. Se resalta, además, el significativo aumento del rubro “billetes” (casi 150% de variación, y U$S 3.300 millones de monto) debido a la eliminación de la administración de venta de moneda extranjera para ahorro privado.

De mantenerse esta situación, y atendiendo a la baja disponibilidad actual de reservas del BCRA, se pone en serio riesgo el poder de fuego de la autoridad monetaria para contener la cotización de la divisa ante una eventual corrida contra la moneda. Cabe destacar que, a pesar de que el macrismo haya impulsado recientemente un blanqueo de capitales, difícilmente posibilite un ingreso considerable de divisas. Como se ocuparon de aclarar expresamente los funcionarios de Cambiemos, el “sinceramiento fiscal” no tiene intenciones de repatriación (de hecho, no exige el retorno de los capitales a la argentina), sino que está motivado mayormente por razones recaudatorias.

Perspectivas a Futuro

Para cerrar, establecer algunos lineamientos sobre lo que se proyecta hoy en día para los próximos meses. Desde ya que el escenario económico tiene un cierto grado de incertidumbre, pero en base al análisis de algunas variables que suelen ser buenos predictores, se puede llegar a inferir algo.

En primer lugar, reafirmar que el principal factor que va a ser determinante en el grado de inversión futura va a ser el devenir de la economía. Si en la segunda mitad del año o principios de 2017 no se recuperan los niveles de consumo, producto de un mayor ingreso disponible para las familias, será poco probable que los empresarios se arriesguen a desarrollar proyectos productivos en una economía con más de un año de recesión.

En segundo lugar, entender que la actual coyuntura económica de nuestro principal socio comercial (Brasil) está muy deteriorada, que Europa se encuentra en una situación de incertidumbre producto de la salida del Reino Unido de la UE y que la Reserva Federal de EEUU sigue insinuando que va a seguir subiendo las tasas de interés (lo cual produce un “vuelo de los capitales” hacia la principal potencia mundial). Con todo, el contexto externo no es el mejor para confiar en que los empresarios foráneos decidan emplazar sus inversiones en nuestro país.

Por último, entonces, analizar el desempeño de algunos agregados económicos correspondientes a las importaciones. En particular, vamos a exponer el desempeño de ciertos rubros de consumo de productos del exterior que son indicativos de las proyecciones de actividad y los planes de inversión de los empresarios, ya que son insumos utilizados en la producción. Al igual que el caso de la actividad, que impacta con rezago en las inversiones extranjeras, se puede afirmar que la compra de insumos importados impacta de forma diferida en los niveles de actividad y los planes de inversión productiva. A continuación, graficamos los resultados de distintos ítems de importaciones:

Importaciones de

Bienes de Capital + Piezas y Partes

(En millones de U$S)

Bienes de Capital + Piezas y Partes
Fuente: Indec

Importaciones de

Bienes Intermedios + Combustibles

(En millones de U$S)

Importaciones de
Fuente: Indec

Tal cual se observa, en los primeros cinco meses del año decreció la compra de los principales insumos que van a alimentar la producción en el futuro inmediato. En el gráfico izquierdo, se ve que en tres de los cinco meses se adquirió un mayor monto de bienes de capital y de piezas y partes en el año 2015 que en el actual período. En tanto, en el gráfico derecho observamos que la compra de bienes intermedios y combustibles por parte de los empresarios fue ostensiblemente mayor el año pasado que en 2016, ya que en los cinco meses el monto del corriente año fue menor. Todas estas variables, como se dijo, son relevantes en términos de anticipar cuál es el objetivo de producción de corto y mediano plazo del empresariado local. El resultado expuesto, es indicativo de que las perspectivas de producción para los próximos meses son peores que las del año pasado, lo cual es congruente con el entorno recesivo por el cual transita nuestra economía.

Conclusiones

Este sintético informe intentó ser ilustrativo a los términos de trazar una incipiente aproximación a la realidad económica actual en materia de inversiones. En primer lugar, examinamos los fundamentos que traccionan la decisión de inversión en la economía moderna. Como se estableció en términos conceptuales y se mostró en la realidad local de los últimos años, la mayor consideración que hacen los empresarios para elegir dónde emplazarse y determinar el monto a invertir suele ser el grado de profundidad y de potencial de cada mercado. Se debe relativizar la excesiva relevancia a factores subjetivos como “el clima de negocios” o la “confianza”. Ningún capital se va a establecer en una economía cuya población carece de poder adquisitivo como para comprar sus productos o adquirir sus servicios. En segundo lugar, discurrimos sobre las inversiones que se materializaron en estos primeros meses de mandato de Mauricio Macri. Con datos sólo disponibles al primer trimestre del año, notamos con preocupación el importante incremento que se dio en los flujos de capitales financieros. Como se comentó, la falta de regulación de las inversiones de cartera, no necesariamente es un dato auspicioso, sino que puede redundar en problemas para la economía (como movimientos abruptos en la moneda u operaciones de bicicleta financiera). Es por esto que postulamos que la tan mentada lluvia de inversiones parece más bien una “lluvia acida”. A continuación, se dedicó un apartado a la fuga de capitales, encendiendo una luz de alarma sobre los importantes montos de formación de activos externos que se registraron en el balance cambiario en los primeros tres meses del año. En particular, debido a la eliminación de los controles relativos al “dólar ahorro”, se computa la conversión de ahorro interno a dólares por un total de U$S 3.300 millones. Por último, se estableció una incipiente hipótesis sobre el devenir de las inversiones en los próximos meses. Para esto se utilizó la información de la compra de insumos del exterior para la producción industrial, lo cual suele ser un fiel indicador de los niveles de actividad e inversión futura. En tal sentido, notamos que muy a pesar de la eliminación del esquema de administración de importaciones, que los equipos económicos del PRO suelen indicar como un factor de distorsión de la actividad económica, la adquisición de bienes de capital, piezas, bienes intermedios y combustibles no se incrementó este año. Más aún, en los dos últimos componentes se verificó un marcado descenso. Esto marca a las claras que las perspectivas de los empresarios para los próximos meses no son positivas, lo cual es congruente con el estado actual de nuestra economía: una estanflación con transferencia de recursos a los sectores concentrados que produce un deterioro sobre los niveles de compra de la población.