LA INFLACIÓN ¿ES UNA FÁBRICA DE POBRES?

El Ministro del Interior Rogelio Frigerio ha responsabilizado a la inflación como causa de la pobreza planteando que  “el 32,9% de los argentinos es pobre, está vinculado a la inflación que ya lleva más de 10 años por el alza de precios y por 5 años que no se crea trabajo genuino” (Ámbito Financiero, 12-3-2017).

En el desarrollo de la argumentación de esta vulgaridad académica se sostiene que en un proceso inflacionario cae mucho más el ingreso real de quien gasta todo en consumir  que aquel al que le sobra dinero y puede utilizar sus ahorros para cubrirse del alza de los precios.

Para redondear esta argumentación suele agregarse que mientras los salarios  van por la escalera los precios suben por el ascensor

La afirmación, que ha aparecido en más de una oportunidad en boca de economistas del establishment, periodistas opinólogos y también en el discurso de Sergio Massa desde el año 2014, presupone que toda política gubernamental que pretenda mejorar la participación de los salarios en el ingreso de un país estará condenada de antemano al fracaso y no hará otra cosa que alimentar la hoguera inflacionaria.

El presente artículo desarrolla argumentos y suministra información que demuestra que tras la afirmación que “la inflación es una fábrica de pobres” se esconde la justificación de los planes de ajuste con redistribución regresiva del ingreso que, bajo las recetas del FMI y el Banco Mundial,  suelen pregonar que  la estabilidad de precios debe ser la prioridad de toda política económica.

Una primera observación que debe hacerse sobre la inflación es que si se repasa las obras fundamentales  de los grandes pensadores de la ciencia económica (Adam Smith, David Ricardo, Karl Marx, Alfred Marshall y John Keynes)  no se advierte una preocupación excesiva que justifique que se dedique ni siquiera un capítulo al tema.

El campo de la “teoría sobre la inflación” con los enfoques académicos ortodoxos y heterodoxos se desarrolla en las décadas de 1950 y 1960 en el marco de las altas tasas de crecimiento  posteriores a  1945 que provocaron debates en los ámbitos académicos sobre el fenómeno inflacionario.

Con el final de la segunda guerra mundial y el inicio de la Guerra Fría entre EE. UU y la URSS, en los países capitalistas hubo un progreso con altas tasas de crecimiento (en promedio de un 5% anual), que algunos investigadores denominaron “edad de oro” con situaciones próximas al pleno empleo que hicieron elevar los salarios.

De esta manera la inflación es un arma política que utilizan las grandes empresas para no perder posiciones en materia de tasa de ganancia frente al progreso del salario de los trabajadores.

Una deformación frecuente de análisis es considerar la inflación aislada del resto de las variables económicas, sobretodo el salario y el empleo, cuando lo que debe hacerse es analizar en cada momento histórico y ante cada gestión de política económica cuál es la política que se adopta en materia de distribución del ingreso.

En la economía académica de las  décadas de 1950 y 1960 se desarrolló un  debate entre el enfoque monetarista de la inflación y en el enfoque no monetarista, también denominado estructuralista.

Puede encontrarse como aproximación al debate el discurso del profesor Julio Olivera (1929-2016) ante la Academia Nacional de Ciencias Económicas (1965) al decir que:

“De acuerdo con la doctrina monetarista la inflación es ocasionada por un exceso general de demanda en los mercados de productos o servicios, que refleja a su vez una expansión demasiado rápida de la cantidad de dinero con respecto a las necesidades reales de los negocios (…) Para el estructuralismo la verdadera causa de la inflación no debe buscarse en un desequilibrio global entre la oferta y la demanda sino en desajustes sectoriales que afectan a productos determinados. La insuficiencia en la oferta de tales productos se traduce en alzas de precios individuales que luego se generalizan por su influencia del costo de producción de otros bienes o por su relación con el costo de vida y el nivel general de salarios”

Así, si para los monetaristas que son denominados “ortodoxos”, el crecimiento es consecuencia de la estabilidad de precios, para los estructuralistas, que suelen ser denominados “heterodoxos”,  el crecimiento y la estabilidad de precios son incompatibles siendo la inflación una molestia del crecimiento.

Entre 1946 y 1974 hubo un promedio del 28% de inflación anual con una tasa de crecimiento del PBI promedio de un 4,5% anual y una participación de los salarios en el ingreso cercana al 50% en el período 1946-1955, un promedio apenas mayor al  40% en el período 1955-1973, para acercarse al 50% antes del golpe de 1976.

Durante ese largo período donde no abundan estadísticas sobre pobreza la medición de los niveles de pobreza según ingreso no superaba el 10%,

En 1975 se produce un violento corte de este debate al aplicarse un plan de ajuste, con alzas impositivas superiores al 100%, popularizado como “rodrigazo”.

El rodrigazo, preludio de la política económica de la dictadura de Videla, se explica en el contexto de la crisis mundial de la década de 1970, como una feroz ofensiva contra los asalariados sumando al arma del desempleo que tienen los empresarios para disciplinar a los trabajadores, el  arma política de la inflación.

Esta ofensiva se siente más en países como Argentina donde los trabajadores habían obtenido importantes conquistas sociales a partir del gobierno peronista 1946-1955.

Entre 1975 y 1990 hubo sólo dos años con inflación anual inferior al 100% (1980 y 1986) y una grave crisis  en 1989 y 1990 con una inflación mayor al 1000% anual,

En la década de 1990 con la aplicación del Plan de Convertibilidad (1991-2001), donde se priorizó la estabilidad de precios, entre 1993 y 2001 la inflación se ubicó por debajo del 10% anual llegando a la deflación con la gestión de Fernando De la Rúa.

Si se analiza qué sucedió con la brecha de desigualdad social que se obtiene de dividir la participación del 10% más rico y el 10% más pobre en el ingreso se tiene que, según Banco Mundial, se pasó de 20,3 en 1992 a 56,4 en el 2001.

En la gestión del kirchnerismo la prioridad de la política económica pasó a ser el crecimiento con inclusión social (más empleo, menos pobreza, menos desigualdad social) y una mejor distribución del ingreso (mayor participación del salario en el PBI)

Está claro que hubo logros de la gestión en relación a esta prioridad pero con un capitalismo con mercados oligopólicos y extranjerizados, se agudizaron las tensiones distributivas  y esto se tradujo en una mayor inflación.

La aparición del fenómeno inflacionario fue potenciada por factores externos  debido a que el alza de los precios internacionales de los productos primarios profundizó la producción de bienes transables, como la soja, que proporcionaron rentas extraordinarias y esto se trasladó a los productos básicos de la canasta alimentaria..

Las cifras de ventas de unidades físicas de productos de la canasta familiar en comercios minoristas permiten una aproximación a la relación entre nivel general de salarios y nivel general de precios y con ello al poder adquisitivo en general.

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informa todos los meses   sobre la evolución de las unidades físicas vendidas en base a una encuesta a más de 800 comercios de todo el país que abarca rubros significativos de la canasta familiar como alimentos y bebidas, calzados, electrodomésticos, farmacias, perfumerías, inmobiliarias, construcción, neumáticos, muebles y textiles.

En el siguiente cuadro puede apreciarse qué pasó entre el 2003 y el 2015

              Cifras de  la CAMARA ARGENTINA DE LA MEDIANA EMPRESA (CAME)

                             (Cambio porcentual en unidades físicas vendidas)

     EVOLUCION DEL PROMEDIO DEL MES EN RELACION AL MISMO MES DEL AÑO ANTERIOR

Año        ENE    FEB     MAR     ABR     MAY     JUN     JUL     AGO     SET     OCT     NOV     DIC    ANUAL

2003                                                                       3,0      10,0     12,1      13,0     10,0       7,0      23,0

2004       13,1    12,3       9,0        6,3        6,0       (1,5)     (3,0)      2,0        1,5     (1,0)       5,0      14,9       4,4

2005        7,8       6,4       1,3      (1,8)      (0,9)       4,3        2,2       1,0        5,5      3,6        6,2      11,0        4,0

2006        5,2       4,6       4,2       3,4        5,5         2,5        0,7       2,7        2,8      7,7        6,0      15,0        4,8

2007      11,2     11,5       8,9       6,9        7,9         7,5        7,3       6,6        6,9      7,9        8,5       16,0       9,1

2008        4,5       3,3      (4,3)     (0,4)     (5,1)      (18,3)    (9,6)      3,1      (8,7)   (14,3)    (17,5)    (5,8)      (6,1) 

2009     (12,1)   (14,6)   (14,8)  (13,3)   (10,5)      (10,6)   (16,1)    (3,2)     (9,8)    (6,6)       3,0        6,9       (8,5)

2010        5,4        2,9      3,8       3,6       4,6        11,9       7,0       4,5         4,1       5,9       7,2      13.4        6,2

2011        9,3       7,5       6,8       6,1       5,7         6,4        6,3       5,8         6,1       6,2        5,8       9,5        6,8

2012        5,7       1,9     (2,0)     (3,6)     (6,6)       (6,8)      (6,3)    (5,2)      (4,6)     (2,3)      (3,1)      4,3      (2,4)

2013       1,7      (3,2)     (3,4)    (6,4)     (7,1)        (1,8)      2,3      (2,0)      (1,5)      2,7       (2,3)      1,6      (1,7)

2014      (3,8)     (6,5)    (7,2)    (7,5)      (8,3)        (8,8)     (9,6)    (9,3)      (8,2)     (5,3)      (4,9)      2,0      (6,5)

2015       1,5       2,8       2,2       1,6        1,7          1,8       1,7       2,4         2,4        2,7        1,7      3,1        2,1

Se oberva que entre mayo del 2003 y noviembre del 2007 hubo un progreso casi permanente de las ventas minoristas, luego en el período 2007-2011 hubo resultados muy favorables salvo en la crisis entre mediados del 2008 y fines del 2009 y luego en el período 2011-2015 sólo hay una evolución muy desfavorable en el 2014.

Según CIFRA hubo un aumento en la participación de los salarios en el ingreso entre 2006 y 2009 con un estancamiento distributivo posterior y una caída sólo en el 2014.

Si se analiza la evolución de la población bajo la línea de pobreza, según CIFRA, se  pasó de casi el 50% en 2003 a poco menos del 20% en 2015.

Si la inflación es una fábrica de pobres ¿cómo se explica que en la década de 1990 con baja inflación los niveles de pobreza y desigualdad social hayan sido mayores que con la gestión kirchnerista donde hubo mayor inflación y, al mismo tiempo más de  10 millones de argentinos abandonaron la pobreza?

BIBLIOGRAFÍA UTILIZADA

Banco Mundial: datos.bancomundial.org
Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME): Informes mensuales 2003-2015
Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA): Informes sobre Pobreza y Distribución del Ingreso
Rapoport, Mario: “Historia económica, política y social de la Argentina (1880-2000)”-Edic. Macchi

 

Pablo Osvaldo FUCCI

Licenciado en Economía-UBA

Especialista en Historia Económica y de las Políticas Económicas-UBA