La incómoda aritmética de la deuda

Desde que asumió el nuevo gobierno, se ha discutido mucho sobre la dinámica que ha adquirido la deuda pública. En efecto, siguiendo su programa económico se observa un nuevo ciclo de endeudamiento, basado en una fuerte dependencia de los capitales externos.

Esta estrategia tiene el doble objetivo de financiar el déficit de cuenta corriente (en un contexto de libre movilidad de capitales y una visible apreciación cambiaria) y de cerrar la brecha fiscal.

El escaso entusiasmo mostrado hasta ahora por los capitales internacionales, sumado a la flexibilización de las metas fiscales, obligó a la Secretaría de Finanzas a retomar, ni bien entrado 2017, la senda del endeudamiento externo emprendida durante el año anterior, en un escenario de mayor incertidumbre respecto de las condiciones de financiamiento en los mercados internacionales.

En este contexto cabe preguntarse, ¿cómo saber si la estrategia de endeudamiento externo es sostenible? ¿Qué indicadores podrían alertar sobre el ingreso de la deuda en una “zona de turbulencias”?

En esta Nota de Economía sostenemos que uno de los principales indicadores que habitualmente se utiliza como referencia para tratar de anticipar posibles crisis de deuda, su ratio en relación al PBI,  tiene una serie de inconvenientes que los convierten en una guía imprecisa sobre la sostenibilidad de los procesos de endeudamiento.

A través de una “incómoda aritmética de la deuda” mostramos que la evolución del ratio de deuda/PIB puede subestimar, bajo determinados regímenes económicos, los riesgos asociados a las dinámicas de endeudamiento público.

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