La crisis financiera internacional y el desplome del mercado interno argentino

Hace tiempo que el mundo está complicado en términos económicos. Principalmente las economías desarrolladas y en particular la de Europa vienen atravesando una dura situación. El comercio internacional cae. Los principales socios comerciales de la Argentina viene experimentando fuertes complicaciones, la economía de Brasil se desploma y China se desacelera. En este contexto, las exportaciones argentinas sufren una caída significativa: el mundo compra menos porque hay caída de consumo y producción.

Nos hicieron creer que las ventas externas no aumentaban debido al atraso cambiario. El gobierno de Macri devaluó casi un 50% y las exportaciones siguen cayendo. Esto demuestra que el problema no era que el tipo de cambio estaba bajo ni que la Argentina es cara. El mundo compra menos porque está en crisis. En este sentido, la devaluación solo sirvió para provocar una fenomenal transferencia de ingresos de la población argentina (debido a que la devaluación generó un aumento de los precios y particularmente de los alimentos) a los sectores agroexportadores (la devaluación les provocó un aumento considerable de su tasa de ganancia en pesos).

Es importante destacar que además la incertidumbre de la economía mundial aumenta. Efectivamente, el BREXIT (el 51,9% votó la salida del Reino Unido de la Unión Europea) es causa de la profundización de la crisis económica de Europa y la incapacidad para tomar medidas que permitan una sólida recuperación de ésta y del comercio mundial. En otras palabras, la prolongación de la crisis financiera internacional en general y de Europa en particular fue la causa central del BREXIT.

Asimismo, el BREXIT no sólo es causa de la crisis internacional sino que además profundiza la incertidumbre de la economía mundial. Por ello, en este contexto la única certidumbre es que la crisis internacional no tiene una salida de corto plazo, sino más bien parece que la volatilidad financiera y los problemas del comercio mundial se profundizaran.

En este contexto, se recomienda generalmente tres cosas para amortiguar los efectos de la crisis mundial en la economía nacional. Por un lado, en relación al comercio una de las medidas centrales es proteger el mercado interno. Ante la crisis aparecen los excedentes de producción: mercancías que se producen en los distintos países y que no se pueden vender como resultado de la caída del consumo y del comercio internacional. Dicho de otra forma, “el mundo no es comprador sino más bien vendedor”.

Con lo cual las industrias de los distintos países del mundo tratan de colocar esos excedentes de producción en distintos mercados. Incluso, realizan dumping (vender el producto a precio más bajo que los costos) con el objetivo de lograr vender los excedentes de mercadería. Por lo tanto, una de las medidas claves para que la crisis internacional no se traslade a la economía nacional es proteger el mercado interno para evitar la avalancha de productos importados, el quiebre de la industria nacional y el crecimiento del desempleo.

Durante el kirchnerismo, se llevó adelante el sistema de las DJAI (Declaración Jurada Anticipada de Importación) por el cual los importadores para poder ingresar un producto determinado debían pedir autorización a la Secretaria de Comercio de la Nación. Dicha Secretaria analizaba cual sería el impacto de la importación para autorizar o no la entrada del producto. De esta manera, se evitó el boom importador en forma indiscriminada que hubiera generado una destrucción del aparato productivo argentino con el consiguiente aumento del desempleo y la pobreza.

Sin embargo, a partir de la asunción de Mauricio Macri a la presidencia comenzó una etapa de creciente aumento de la apertura comercial desregulando todos los controles del comercio exterior y permitiendo la entrada de productos terminados. La Alianza del Pacifico y la utilización del Mercosur como plataforma para la liberalización del comercio con la Unión Europea son dos proyectos de Macri para seguir profundizando la apertura de nuestra economía.

Durante el 2016 los rubros importados que más crecieron son los relacionados con los productos finales para el consumo: bienes de consumo y vehículos automotores de pasajeros. Mientras que las importaciones en mayo de bienes de consumo en comparación a mayo del año pasado aumentaron un 44,6% en cantidades, las de vehículos automotores de pasajeros creció un 27,9%.  Si tomamos los primeros cinco meses de esta año en comparación al mismo periodo del año pasado, las importaciones de bienes de consumo aumentaron un 21,3% y las de vehículos automotores de pasajeros un 46,4% (siempre hablando de cantidades).

El resultado de esta apertura comercial y este crecimiento de los productos importados elaborados, es el traslado de la crisis internacional al mercado interno: entrada de productos baratos del extranjero (por dumping o por menores costos), quiebre de la pequeña y mediana empresa y crecimiento de la desocupación y la pobreza. El trabajador argentino comienza a financiar por medio de la pérdida del empleo la crisis internacional como consecuencia de la apertura comercial llevada a cabo por Macri.

Junto con el tema comercial es clave en una crisis internacional blindar al país de la incertidumbre financiera que la misma crisis genera. En este sentido, el proceso de desendeudamiento externo realizado durante el kirchnerismo más la regulación cambiaria (control en la compra y venta de dólares así como la salida y entrada de divisas) fueron centrales para no insertar  la economía nacional en los vaivenes financieros y los capitales volátiles generados por la crisis.

A partir del 10 de diciembre de 2015, como ya se dijo, esta situación comenzó a cambiar. Por un lado, Macri desmantelo todas las regulaciones cambiarias permitiendo la valorización financiera especulativa de corto plazo, siendo la Argentina un país atractivo para los capitales volátiles. El ejemplo más claro de esto son las LEBACs (bono emitido por el Banco Central) con altas tasas de interés que permite que entren dólares extranjeros solamente para la compra de las LEBACs y la obtención de una tasa alta de rendimiento financiero. Pero así como entran estos capitales, rápidamente se van al obtener el rendimiento financiero buscado. Por lo tanto, la economía argentina volvía a hacer atractivo para el capital especulativo poniendo al país a merced de la volatilidad financiera creciente producto de la crisis.

Por otro lado, se inició con Macri un nuevo ciclo de endeudamiento externo luego de arreglar con los Fondos Buitres. En este endeudamiento entraron el Estado Nacional, pero también los Estados Provinciales y las empresas públicas y privadas. De nuevo, la economía argentina comienza una etapa de dependencia creciente con el sistema financiera internacional.

En definitiva, tanto la desregulación cambiaria como el nuevo ciclo de endeudamiento externo que son causas centrales del proceso fuerte de valorización financiera que está experimentando la economía nacional con Macri en detrimento de la producción y el trabajo, volvieron a exponer en forma creciente a la Argentina a las inestabilidades financieras mundiales.

Ahora bien, no sólo es recomendable proteger el mercado interno y aislar lo máximo posible la economía nacional de la inestabilidad financiera internacional, sino que además todos los manuales de economía recomiendan ante una crisis internacional realizar política anticíclica con el objetivo de hacer crecer el mercado interno para  compensar en parte la caída de las exportaciones producto de la reducción del comercio internacional.

En ese sentido, durante el kirchnerismo se desarrolló un conjunto de políticas tendiente a expandir el consumo interno como por ejemplo: asignación universal por hijo, aumento de los ingresos (salario, jubilaciones) por arriba de la suba de los precios, incremento de la inversión pública, el progresar, el procrear, los subsidios a los servicios públicos para aumentar el salario en forma indirecta (si se paga menos tarifas por los servicios públicos se tiene mayor ingresos para consumir), entre otras.

En contraposición, a partir del gobierno de Macri comenzó una política pro cíclica que implica una pulverización del mercado interno acompañando de esta forma la caída de la economía mundial. Todas las políticas llevadas a cabo por el equipo económico de Macri tienden a hacer caer el consumo interno. La inflación (producto de la devaluación quita de retenciones y suba de tarifas) se encuentra significativamente por encima de la suba de los ingresos de los argentinos, la caída de la inversión pública, el tarifazo; son algunos ejemplo del proceso de ajuste macrista que están haciendo desplomar el mercado interno.

Resumiendo, ante el contexto de crisis internacional e incertidumbre e inestabilidad creciente, el gobierno kirchnerista protegía el mercado interno, blindaba financieramente a la Argentina y estimulaba el mercado interno; el gobierno de Macri comenzó una apertura comercial, incentivoó la valorización y especulación financiera generando un aumento de la dependencia de los capitales especulativos y del sistema financiero internacional sumado a una caída del mercado interno.

Algunos resultados del macrismo pueden verse en los siguientes datos. Por ejemplo en las ventas minoristas segun la CAME, mientras que en todos los meses del 2015 se experimentó un crecimiento de las ventas minoristas, durante el 2016 se produjo una caída constante y creciente de las mismas.

 

Cuadro: Evolución de las ventas minoristas según CAME (porcentajes)
MES 2015 2016
Enero +1,5% -2,3%
Febrero +2,8% -4,5%
Marzo +2,2% -5,8%
Abril +1,6% -6,6%
Mayo +1,7% -9,2%
Junio +1,8% -9,8%

 

Siendo el ultimo (junio) el de la mayor caída (-9,8%). Incluso esta situación se puede observar en junio comparando los distintos rubros de las ventas minoristas. Como se observa en el cuadro de abajo, mientras que en junio de 2015 todos los rubros experimentaron un aumento de las ventas, en junio de 2016 la situación fue una caída de las ventas en todos los rubros siendo electrodomésticos y electrónicas donde se produjo la mayor caída (-12,0%).

 

Cuadro: Evolución de las ventas minoristas de los distintos rubros durante junio (porcentajes)
Rubro Junio 2015 Junio 2016
Deportes y Artículos de Recreación +3,5% -6,8%
Marroquinería +2,8% -7,3%
Bazar y Regalos +3,1% -7,3%
Materiales para la construcción +1,7% -7,9%
Ferretería +1,5% -8,1%
Bijouterie +3,6% -8,3%
Golosinas +1,3% -9,1%
Electrodomésticos y Electrónicas +4,6% -12,0%

 

La caída del consumo luego se traduce en reducción de la producción y si se produce menos cae la inversión. Es un error del macrismo disociar el consumo de la inversión. En efecto, en reiteradas ocasiones se le escucho decir a Macri y sus funcionarios que durante el kirchnerismo se sobrestimuló el consumo sin inversión y que por tal motivo no se crecía; y que durante el macrismo se va a poner en el centro de la escena a la inversión para recuperar la etapa de crecimiento.

No sólo que es un error que no se creció ni se generó ´puestos de trabajo durante la última etapa del kirchnerismo (2,4% de crecimiento en el 2015, dato del INDEC de Macri), sino que además es un error filosófico creer que no hay ningún tipo de relación entre el consumo y la inversión. Efectivamente, el empresario no invierte si no vende, y no vende si no hay consumo. Por eso la línea de causalidad es: aumento del consumo posterior crecimiento de la producción y por ultimo expansión de la inversión.

Por tal motivo, la “lluvia de inversiones” prometida por el macrismo en este contexto de desplome del consumo y el mercado interno y por lo tanto de la producción es muy poco probable. Salvo la inversión especulativa, de corto plazo que no genera ni crecimiento ni trabajo.