La Argentina en la COP-22: confirmado el ajuste por vía medioambiental

La propuesta argentina presentada a la COP-21 (octubre de 2015) en materia de reducción de gases de efecto invernadero (GEI), tuvo como eje encararlo no de forma indiscriminada ni abstracta desde el punto de vista medioambiental sino basándose en la preservación de una política de “desarrollo económico con inclusión social que tiene como uno de sus ejes garantizar el acceso universal a la energía en condiciones equitativas, como un elemento determinante de calidad de vida de los habitantes”. En la cumbre COP-22 que se está desarrollando en este preciso momento en la ciudad de Marrakech (Marruecos), la administración neoliberal de Cambiemos confirmó que incrementará los porcentajes de reducción de GEI comprometidos por la Argentina, con eje en el dióxido de carbono (CO2), tal y como dicta el fundamentalismo ambiental. ¿Por qué nuevas y más ambiciosas metas? ¿Existe alguna relación entre la emisión de CO2 y el nivel de desarrollo, industrialización y la calidad de vida de una población? Si las políticas emanadas de la Cámara de empresas al frente del Ministerio de Energía contribuyen al ajuste desde el plano energético, las políticas surgidas de las ONGs pseudo ecologistas en poder del Ministerio de Ambiente -con Greenpeace a la cabeza- remacha el ajuste desde el plano medioambiental.

La lucha contra el cambio climático. La posición del kirchnerismo

En octubre de 2015 y de cara a la COP-21, nuestro país presentó su “Contribución Prevista y Determinada a Nivel Nacional” (INDC, por sus siglas en inglés). Las INDCs establecen los compromisos de las naciones miembros de la COP en materia de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

La posición nacional hasta diciembre de 2015 destacó siempre por asociar de forma positiva la emisión de CO2 a la mejora de las condiciones de vida de la población, a la necesaria y aún pendiente interconexión vial y logística del país, así como a su desarrollo económico.

A propósito de lo anterior, la siguiente definición contenida en el INDC de octubre de 2015: “Cuando se analiza el perfil de emisiones de GEI del país debe considerarse: a) El alto consumo energético vinculado al transporte en un país que cuenta con un extenso territorio; b) El sostenido incremento del consumo de energía en el sector residencial fruto de una política general de desarrollo con inclusión social que tiene como uno de sus ejes garantizar el acceso universal a la energía en condiciones equitativas, como un elemento determinante de calidad de vida de los habitantes; c) El sostenido incremento del consumo de energía en los sectores productivos como insumo estratégico innegable para el desarrollo económico y la generación de empleo; d) La producción de alimentos para satisfacer la creciente demanda mundial, contribuyendo a garantizar la seguridad alimentaria global”.

Nuestro país propuso entonces una reducción mínima del 15% en las emisiones de GEI al año 2030 (con respecto a las emisiones proyectadas sin tomar ningún tipo de medida) y una reducción máxima del 30% (15 puntos porcentuales adicionales) siempre y cuando se cuente con “financiamiento internacional adecuado y predecible”, “apoyo a la transferencia, la innovación y el desarrollo de tecnologías”, así como también “apoyo a la creación de capacidades” (ver bibliografía para más detalles).

La posición del macrismo
Apenas asumida, la administración Cambiemos expresó públicamente que las metas de reducción GEI heredadas resultaban insuficientes. Sin embargo, no fue sino hasta la COP-22 que difundieron los nuevos porcentajes. Ahora sabemos, gracias a la alocución del ministro Sergio Bergman en dicha Cumbre, cuales son: 18% a 2030 y una reducción máxima del 37% de contar con financiamiento. Claro que en este caso y como está quedando demostrado desde la orientación importadora del Plan RenovAr, la Casa Rosada no pondrá como condiciones para la reducción máxima ni “apoyo a la transferencia, la innovación y el desarrollo de tecnologías” ni “apoyo a la creación de capacidades”. De hecho, el “financiamiento internacional adecuado y predecible” viene dado por los multimillonarios subsidios que todos los argentinos estamos poniendo en el RenovAr, contando por supuesto con el aporte indirecto que significa el “tarifazo” para la viabilidad comercial de los nuevos proyectos en eólica y solar. Por tanto, es muy probable que las metas reales se ubiquen entre un 30 y un 35%, parecidos números a los de Chile y que ya funcionarios argentinos anticiparon como aceptables.

Fuente: Diario La Nación, 29 de octubre. El incremento en las metas de reducción es presentado como una “mejora”. Se lee de la nota en cuestión: “Estamos comprometidos a aumentar el nivel de ambición en el que seguiremos trabajando. Teniendo en cuenta la emisión de 2005 de 391 millones de toneladas de dióxido de carbono, para 2030 proyectamos 488 millones de tn”, explicó Carlos Gentile, subsecretario de Cambio Climático y Desarrollo Sustentable en Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable. La iniciativa se dio a conocer en la reunión del Gabinete Ampliado de Cambio Climático en la Universidad del CEMA”. Veremos más adelante las implicancias de limitar a 488 millones de toneladas las emisiones para 2030.

No obstante, no fue aquello lo más importante que expresó Bergman sino esto: “Nuestra meta revisada, plantea que la Argentina asume para el 2030 no superar las 483 millones de toneladas de dióxido de carbono. Esta medida nos va a implicar que a lo largo de todo el proceso la economía se focalice en los sectores de energía, de agro, de bosques, de transporte, de industria y residuos como políticas de Estado a un desarrollo sustentable”. Y agregó: “Seguimos trabajando con un plan cada vez más ambicioso. Y eso nos va a obligar en el seno del Gabinete Nacional de Cambio Climático a poder plantear objetivos superadores: deforestación cero, la recuperación de las tierras degradadas, el transporte público con baja emisión y un cambio muy profundo en la matriz energética”.

En otras palabras: un proceso económico de baja emisión de carbono con eje en el transporte público implica menos transporte público, y con eje en el sector energético implica una diversificación centrada en energías renovables eólica y solar, esto es, energía más cara en un contexto de caída sostenida del consumo. En definitiva, se trata de una reprimarización lisa y llana de la economía.

Es que una economía atrasada precisa menos energía, y la energía explica en nuestro país el 43% de las emisiones totales de GEI. Como se aprecia de la imagen debajo, otro gran productor de emisiones es el “campo”. Preguntamos: ¿Alguien puede suponer que el Presidente perjudicará a su aliado estratégico en nombre de la lucha contra el calentamiento global?


Fuente: “REPÚBLICA ARGENTINA. CONTRIBUCIÓN PREVISTA Y DETERMINADA A NIVEL NACIONAL”, octubre de 2015. Se trata de las emisiones de CO2 del país y su distribución por sector.

Mayor reducción de CO2: el ajuste por vía medioambiental
De acuerdo a los resultados de la Tercera Comunicación Nacional de la República Argentina sobre Cambio Climático, “se estiman emisiones del orden de 429,437 millones de toneladas de CO2 equivalentes para el último inventario nacional de gases de efecto invernadero” (2014). Si Bergman planteó que en 2030 las emisiones no pueden superar las 483 millones de toneladas de CO2 equivalentes, entonces estamos hablando de un techo de 12% de incremento. Para tener una idea, entre 2003 y 2008 las emisiones se incrementaron un 19%. Es decir, el máximo macrista a 2030 muy por debajo de lo acontecido durante el primer gobierno kirchnerista (¡en 4 años!) no refleja sino las intenciones de Macri en materia de subdesarrollo, desindustrialización e involución del mercado interno.

Desacelerar drásticamente las emisiones de CO2 -sobre todo hacerlo con eje en el sector energético como se propone- impacta en el desarrollo social, económico, productivo e industrial de una nación.

Al respecto de esta relación, las naciones que más CO2 liberan a la atmósfera han sido y son justamente las más desarrolladas, las más industrializadas (o camino a serlo), así como aquellas con los mejores índices de desarrollo humano, entre otras variables de similar importancia. La mencionada relación, asimismo, está perfectamente demostrada por innumerable cantidad de investigaciones científicas y técnicas que tienen como autores a especialistas del Banco Mundial, la OMS, Naciones Unidas e incluso hasta ONGs ambientalistas (el caso más emblemático lo constituye el fundador de Greenpeace, Patrick Moore, miembro de este Observatorio). Las imágenes que siguen son ilustrativas de lo aseverado:


Fuente: Elaboración propia en base a datos de la Fundación Gapminder. Los datos de emisiones de CO2 provienen de la Base de Datos del Banco Mundial en Cambio Climático. Los del IDH pertenecen a UNDP Human Development Report http://hdr.undp.org/en/ y http://hdr.undp.org/es/content/el-%C3%ADndice-de-desarrollo-humano-idh

Los países con mayores índices de pobreza extrema exhiben una emisión de CO2 prácticamente nula. Reducir las emisiones de CO2 exclusivamente desde el sector energético no podrá lograrse sin un desplome del consumo energético, lo cual terminará impactando negativamente en todos los indicadores socioeconómicos, entre ellos la pobreza y la expectativa de vida de la sociedad argentina. Burundi, el país africano con los mayores niveles de pobreza extrema emitió 0,21 Mt de CO2 en 2014. EE.UU., 5.583,38 Mt CO2. Es decir, la potencia mundial emitió en 20 minutos lo que Burundi en 1 año.


Fuente: Elaboración propia en base a datos de la Fundación Gapminder. Los datos de emisiones de CO2 provienen de la Base de Datos del Banco Mundial en Cambio Climático. Los datos de expectativa de vida provienen de Human Mortality Database (www.mortality.org); World Population Prospects: The 2010 Revision / United Nations Population Division y la Human Lifetable Database (www.lifetable.de).

Naciones Unidas define Índice de Desarrollo Humano (IDH) como “un indicador sintético de los logros medios obtenidos en las dimensiones fundamentales del desarrollo humano, a saber, tener una vida larga y saludable, adquirir conocimientos y disfrutar de un nivel de vida digno. El IDH es la media geométrica de los índices normalizados de cada una de las tres dimensiones”. Los países de menor IDH (africanos mayormente) se caracterizan por ser aquellos con el menor consumo eléctrico per cápita. De esta suerte, se observa que los países cuyas poblaciones gozan de niveles más elevados en las dimensiones “vida larga y saludable, adquirir conocimientos y disfrutar de un nivel de vida digno” exhiben los mayores consumos eléctricos por habitante. Y a mayor consumo, mayor generación; y a mayor generación, más CO2 liberado a la atmósfera. La relación es inequívoca y directamente proporcional. Reducir las emisiones de CO2 exclusivamente desde el sector energético, como sucederá en la Argentina de Macri, impactará drásticamente en el consumo energético, afectando negativamente el Índice de Desarrollo Humano.

Por último, observemos la evolución de las emisiones de CO2 de la Argentina desde 1983, contemplando en el mismo gráfico lo acontecido con el PBI (per cápita). La relación directa es irrefutable:


Fuente: Elaboración propia en base a datos del Banco Mundial (PBI per cápita) y de la División de Estadísticas de Naciones Unidas (CO2).

Conclusiones
Porque no se puede ignorar que la emisión de CO2 está positivamente asociada a la mejora de las condiciones de vida de la población, a la necesaria y aún pendiente interconexión vial y logística del país, así como a su desarrollo económico y nivel de industrialización, y dado que el oficialismo se propone incrementar las reducciones en las emisiones de CO2 por encima de los porcentajes comprometidos por la Argentina en su documento de octubre de 2015, creemos oportuno, necesario y urgente que los siguientes funcionarios del Poder Ejecutivo Nacional: Sr. Ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, Sergio Bergman, Sr. Ministro de la Producción, Francisco Cabrera, y Sr. Ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay, expliquen al país y al Congreso Nacional el impacto negativo que dichas medidas tendrán sobre la población y los aparatos productivo, comercial e industrial.

Impacto negativo, en efecto, y no mero “impacto”, porque resulta más que ostensible que si las políticas emanadas de la Cámara de empresas al frente del Ministerio de Energía contribuyen al ajuste desde el plano energético, las políticas surgidas de las ONGs pseudo ecologistas en poder del Ministerio de Ambiente -con Greenpeace a la cabeza- remacha el ajuste desde el plano medioambiental.

Bibliografia
OETEC (08/11/2016) La “pesada herencia” en renovables y la velocidad de diversificación de la matriz
http://www.oetec.org/nota.php?id=2172&area=1

OETEC (21/10/2016) Metas Nacionales de Energías Renovables 2018-2025. Implicancias de una masiva incorporación de renovables “intermitentes”
http://www.oetec.org/nota.php?id=2139&area=1

OETEC (14/10/2016) Australia del Sur, molinos eólicos y la tormenta de septiembre: ¿Contempla el Plan RenovAr los supuestos eventos negativos del cambio climático?
http://www.oetec.org/nota.php?id=2132&area=4

OETEC (12/10/2016) La lucha contra el cambio climático. La posición del kirchnerismo
http://www.oetec.org/nota.php?id=2129&area=4

OETEC (03/08/2016) Sobre cómo el fundamentalismo ambiental está boicoteando la lucha contra el cambio climático
http://www.oetec.org/nota.php?id=1976&area=1

OETEC (31/07/2016) Plan de Energías Renovables: premio al negoción privado de la importación
http://www.oetec.org/nota.php?id=1974&area=4

OETEC (13/07/2016) Alto consumo energético per cápita: ¿Malo o bueno?
http://www.oetec.org/nota.php?id=1922&area=14

OETEC (16/06/2016) La incorporación de renovables debe tener como eje la protección y el fomento de la industria nacional en el sector
http://www.oetec.org/nota.php?id=1885&area=4

Alocución Sergio Bergman en la COP-22

Presentación de propuesta de la Argentina en el CEMA
http://www.lanacion.com.ar/1951446-la-argentina-reducira-un-18-la-emision-de-gases-para-2030