La Argentina asimétrica de 2016


Se suele decir que el Estado se retira y desregula el mercado para que éste último asigne recursos de una manera eficiente. Pero toda la historia económica de la Argentina está signada por grandes beneficios otorgados para sectores concentrados cuando el Estado no interviene con medidas que buscan equidad social.

Como para muestra alcanza un botón, cabe recordar los momentos en que el Estado “desreguló la economía” tales como la época de la dictadura o los famosos noventas. Lo que puede verse es que en realidad esa “desregulación” teórica significó un marco de reglas, que en la práctica beneficiaron grandes grupos económicos, sectores de ganancias extraordinarias y empresas transnacionales (por ejemplo recordar la licuación de deudas que se dio con el seguro de cambio en la dictadura, que benefició, entre varios otros, al Grupo Macri, y las privatizaciones que durante la convertibilidad, le otorgaron ingentes beneficios, entre varios otros locales y extranjeros, -¡epa, de vuelta!- al Grupo Macri).

En este sentido, hay un factor determinante que se repite en la dictadura, en los noventas, y de manera incipiente en la actualidad: gobiernos que adoran la deuda, que toman deuda externa para el Estado promoviendo altas tasas de interés, que se sitúan por encima de las tasas internacionales, y de esta forma favorecen la institucionalización de la valorización financiera y la fuga de capitales. Lejos de una libertad económica que brinde salud a la economía, se trata de un libre mercado intoxicado por una deuda pública que apunta a destruir su tejido productivo en el contexto de la apreciación cambiaria (sostenida con deuda), apertura, y caída del mercado interno con el consecuente aumento del desempleo.

Estos párrafos se trataron de resumir en el siguiente gráfico que muestra algunas variables de 2016 (cada una con su fuente), en él se busca mostrar la asimetría en las variables, donde la gente -los sectores populares- sale perjudicada y los ganadores son los mismos que en los momentos más difíciles de la Argentina: el campo exportador que logra ganancias extraordinarias, los bancos extranjeros y las empresas transnacionales o transnacionalizadas.

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