La apertura comercial y el desamparo al empleo nacional

El Ministerio de Producción derogó el sistema de Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI) reemplazándolo por el Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (SIMI). El nuevo orden impuesto a la administración de las compras externas estableció que el 95% de las posiciones arancelarias contarán con Licencias Automáticas y el restante 5% con Licencias No Automáticas.

La eliminación de las DJAI rinde tributo al culto del libre comercio, una práctica que históricamente causó daños a la industria nacional al establecer una apertura indiscriminada para la importación de bienes. El entramado productivo nacional ha sido perjudicado cada vez que se impuso esa política, daño que se proyectó inevitablemente sobre el empleo produciendo la destrucción de puestos de trabajo.

La apertura irrestricta fue uno de los pilares del golpe cívico-militar de 1976 y volvió a serlo durante la década del noventa. Muchas industrias sensibles cerraron debido al ingreso de bienes importados antes los cuales no podían competir, entre otras causas por problemas de escala. Las teorías que impulsan el libre comercio están basadas en la competencia perfecta, dispositivo que a esta altura de la historia es un verdadero artilugio cuya enunciación encubre su inexistencia. Desde la teoría y la historia reciente se comprueba que la libre movilidad internacional de bienes no conduce en sí misma al desarrollo económico local y a un mayor nivel de empleo.

El nuevo gobierno generó sólo con el anuncio de devaluación un importante aumento de precios durante las últimas semanas que volvió a impactar una vez producida la misma con una magnitud superior al 40 por ciento, golpeando el bolsillo de los argentinos hacia el fin de un año en el que la inflación venía desacelerándose.

Mauricio Macri no está haciendo otra cosa que lo anunciado en campaña, promesa que denominamos DADA: Devaluación, Ajuste, Deuda y Apertura. Una vez producida la devaluación, siguió el plan de ajuste que iniciado con el brutal incremento de precios y la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores. Ahora continúa la apertura de las importaciones para combatir el incremento de precios que fue generado por las propias políticas del gobierno nacional.

Durante la Cumbre realizada en Asunción, el Presidente Macri se pronunció a favor de avanzar con el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea decisión que escala la apertura a niveles sin precedentes porque ella incluye compromisos que subordinan la jurisdicción nacional a los intereses delas grandes corporaciones.

Después de 12 años de un modelo de desarrollo con inclusión social se produjo en nuestro país un cambio de paradigma en materia de decisiones de política económica ya que en materia comercial el kirchnerismo administraba decididamente el comercio exterior e interior para defender el trabajo argentino y el poder adquisitivo de los trabajadores.

Lo que debemos comprender es que la apertura comercial (liberalización de las importaciones y la eliminación de cupos y derechos de exportación) desguarnece al empleo nacional y deteriora el poder de compra del salario. Por ello es que desde 2003 se recuperó el rol activo del Estado en la administración del comercio junto a políticas de ingreso que reactivaron el mercado interno impulsando la generación de puestos de trabajo en industrias que habían sido destruidas durante 25 años de políticas neoliberales.

El nuevo escenario internacional plantea desafíos para la profundización de la industrialización con inclusión social pero si algo está claro es que las recetas de liberalización comercial ya aplicadas en nuestro país en décadas pasadas no son el camino y es por ello que el retroceso en las políticas de administración del comercio son una alerta para la evolución del empleo nacional en un momento en el cual el desempleo se encuentra en los niveles más bajos de las últimas décadas