Documento UNDAV – Inflación de mayo

INTRODUCCIÓN

La inflación no cede y a esta altura del año es una de las mayores preocupaciones de la sociedad. Como si fuera poco, tras el anuncio del preacuerdo entre el gobierno y el FMI, el Banco Central informó que en 2018 no habrá meta de inflación, lo que muestra a las claras el fracaso de la política antiinflacionaria del gobierno. El abandono de la meta de inflación para este año es un llamado de alerta para los gremios que están negociando paritarias y los que ya las han cerrado. Si el nuevo acuerdo con el FMI lleva implícita la libre flotación del dólar puede darse un nuevo salto en la moneda norteamericana, lo que disparará los precios internos a niveles inesperados. Por esta situación las expectativas de inflación ya rondan el 27%, pero para muchos se trata de un piso, porque nadie arriesga lo que puede llegar a suceder con el tipo de cambio, una variable que también es afectada por cuestiones políticas. El elemento que puede frenar un poco las ansias inflacionarias es el mega ajuste fiscal que el gobierno se habría comprometido en el entendimiento con el FMI, algo que se conocerá el próximo 20 de junio cuando se haga pública la carta de intención. Si se espera un ajuste del orden de los 600.000 millones de pesos, la recesión generada será una contención para el alza de precios. Si bien habrá que ver en qué medida.

Hasta el dato de ayer, el IPC que mide el Indec a nivel nacional subió un 2,7% en abril y llevaba acumulado un 9,6% para el primer cuatrimestre. Los rubros que más subieron en ese período fueron Educación 17,7%, Comunicación 15,4%, Vivienda, luz, gas, agua y combustibles 13,9% y Transporte 13%. Si bien el efecto devaluatorio de principio de año tuvo impacto en el primer cuatrimestre, las principales subas se dieron en rubros de servicios regulados por el gobierno, como los servicios públicos, los combustibles y las prepagas que, no obstante, no están ajenos a lo que ocurra en el resto de las cuestiones económicas y monetarias. A estas subas hay que agregar el efecto inflacionario de la devaluación de mayo que ya lleva un 21% a la fecha, más el arrastre del primer cuatrimestre que pueda todavía efectuarse. En este caso son los bienes de la denominada “inflación núcleo” los que tendrán una fuerte suba, dada la política de dolarización de alimentos por la apertura económica y quita de retenciones a las exportaciones.

Otros indicadores de precios que publica el Indec que también presentaron incrementos sustantivos fueron el Índice de Precios de Precios Mayoristas y el Índice del Costo de la Construcción en el Gran Buenos Aires. Respecto del primero, cuenta con tres divisiones metodológicas que incluyen precios nacionales e importados e impuestos. El índice de precios internos al por mayor (IPIM), que, si incluye precios nacionales, importados e impuestos, subió un 1,8% en abril y lleva acumulado un 13,8% en el primer cuatrimestre del año. Si se compara abril 2018 con el mismo mes del año pasado, la suba es del 29,2%.

El Índice de precios internos básicos al por mayor (IPIB), que no tiene en cuenta los efectos impositivos, subió un 1,9% en abril y acumula un 15,1% en el año y un 31,1% interanual, mientras que el Índice de precios básicos del productor (IPP), que no incluye impuestos ni importados, subió un 2% en abril, un 15,9% acumulado en el año y un 32,4% interanual. Estas cifras muestran dos cosas. Por un lado, que los precios al por mayor subieron más que los del consumidor, lo que implica una presión a futuro para el minorista. La diferencia es de 4,2 puntos porcentuales. La menor suba puede deberse a que por efecto de la caída en las ventas, los comerciantes tienen menos margen para trasladar las subas a las góndolas, teniendo que ceder rentabilidad. Por otra parte, se observa que el indicador que solo incluye componentes nacionales subió más. Esto se relaciona a que incluye el precio de los bienes que se exportan, que tuvieron mayores subas que los internos y muestra el sesgo a favor de las ventas al mercado externo como elemento de dolarización (el rubro productos agropecuario subió 10,1% en el IPIM y un 20% en el IPP). Respecto de cuáles fueron los rubros que más subieron en el año en el IPIM, tenemos Petróleo crudo y gas 38,6%, Pesqueros, 17,5%, Importados 15,4% y Metálicos básicos 15,1%.

Por otra parte, el Índice del costo de la construcción en el Gran Buenos Aires tuvo una suba en el mes de abril del 4,9%, del 10,2% en el acumulado del año, porcentaje más elevado que la inflación en general, y del 25,1% en la comparación interanual. El incremento de abril surge como consecuencia del alza de 1,7% en el capítulo “Materiales”, de 7,3% en el capítulo “Mano de obra” y de 3,3% en el capítulo “Gastos generales”. La suba en mano de obra se debe al acuerdo paritario firmado en marzo por la UOCRA que explica 3,95 puntos porcentuales de la variación del mes. En el acumulado del año las subas fueron de 9,8% en materiales, de 10,5% en mano de obra y de 10,3% en gastos generales. No obstante, la incidencia del dólar es muy importante por el efecto en los insumos básicos de la construcción.

Así, los indicadores del Indec comenzarán a subir por el traspaso del dólar a los precios. En el caso de los precios mayoristas se notará en el IPP por el alza de los bienes exportables y en el IPIM se debe sumar el peso del componente de los productos importados, si bien tienen una ponderación baja del 7,29%.

En el caso del índice de la construcción (ICC), también se espera que la devaluación tenga una fuerte incidencia a partir mayo-junio. Por un lado, muchos de los insumos se comportan como commodities, como el caso del acero, aluminio y los insumos de pinturas, donde el movimiento de precios está muy correlacionado al dólar. Por otra parte, muchos de los insumos son provistos por empresas que funcionan en un mercado muy concentrado, como cemento, vidrio y acero, en donde la suba de precios se efectiviza mucho más rápido en ausencia de regulaciones o políticas estatales.

De este modo los indicadores de precio más relevante ya encendían las luces de alerta desde previa a la escalada del dólar. Con un tipo de cambio nominal por arriba de los 26 pesos se ejercerá una presión extra a la escalada inflacionaria y el proceso de desaceleración de suba de precios se seguirá interrumpido. En paralelo, los trabajadores, en el mejor de los casos, pujan por no perder poder adquisitivo.

 

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