INDICE DE PRECIOS “RUEDA DE AUXILIO”

Uno de los temas centrales de campaña de Cambiemos fue el flagelo de la inflación generada durante el período kirchnerista y la firmeza de Macri para combatirla y reducirla drásticamente.

Sin embargo, a partir del 10 de diciembre de 2015 con la asunción de Mauricio Macri a la presidencia, comenzaron a aplicarse un conjunto de políticas económicas de carácter inflacionarias. En especial podemos enumerar y explicar cinco de ellas:

1) DEVALUACIÓN: el denominado FIN DEL CEPO fue ni más ni menos que una brusca devaluación del tipo de cambio. Es sabido que toda devaluación en América Latina pero fundamentalmente en la Argentina se traduce a precio. Podemos discutir entre los economistas qué porcentaje de la devaluación se desliza a precios, pero lo que no se discute es que la suba del tipo de cambio es inflacionaria. Por eso, es sorprendente escuchar a algunos dirigentes políticos decir que se sacan el sombrero de lo bien que el gobierno de Macri pudo salir del cepo. La pregunta es ¿para quién/es fue funcional la salida del “cepo”? Y la respuesta es obvia: para los grupos económicos que nuevamente pueden comprar dos millones de dólares libremente, para volver a la fuga de capitales como estaban acostumbrados antes de la regulación cambiaria. Ahora, preguntémosle al argentino común que va a la carnicería a comprar carne y que por culpa de la devaluación generada a partir de la eliminación del “cepo” aumento considerablemente su precio, si “se sacaría el sombrero”. Por lo tanto, el “fin de cepo” implicó que mientras los grupos económicos volvieron a la fuga de capitales, la devaluación generada se tradujo en caída del salario real de los argentinos como consecuencia del aumento de los precios.

2) ELIMINACIÓN DE LAS RETENCIONES A LOS PRODUCTOS PRIMARIOS: las retenciones claramente son una política antinflacionaria que permiten desacoplar los precios internos de los internacionales. Sin retenciones, hay una mayor propensión a exportar los productos alimenticios, generando un desabastecimiento del mercado interno con el consiguiente incremento de los precios. Uno puede discutir cual es el nivel óptimo de las retenciones, pero lo que no se discute es que las mismas funcionan como un límite al precio interno. Al eliminar las retenciones en un acto en la localidad de Pergamino, (salvo las retenciones de la soja que bajó de 35 a 30%, deslizó alguna idea de esto argumentando: “tenemos que ser el supermercado del mundo”. Dos cosas con respecto a esta frase. La primera, es contradictoria con respecto a la medida que estaba tomando, porque si quiere que la Argentina sea el supermercado del mundo tendría que dejar las retenciones a los granos para así de esta manera poder exportar alimentos elaborados. En efecto, al eliminar las retenciones a los granos aumenta la propensión a exportar por ejemplo soja pero no aceite de soja. Pero más allá de esto, cuando dice que quiere ser el “supermercado del mundo” significa que va a privilegiar las exportaciones por sobre el mercado interno. De nuevo, esto también genera por lo tanto un incremento de los precios, sobre todo de los alimentos.

3) ELIMINACIÓN DE LOS CUPOS DE EXPORTACIONES: no sólo devaluaron y eliminaron las retenciones a las exportaciones, sino que además quitaron las restricciones cuantitativas para vender al extranjero. De esta forma, los complejos exportadores no tienen ningún tipo de límite para vender al extranjero, desabasteciendo o encareciendo de esta manera al mercado interno.

4) DESREGULACIÓN DE LOS PRECIOS: asimismo, comenzaron a desmantelar la regulación de los precios. Si bien precios cuidados continúa, la reconfiguración que le hicieron a la política en la nueva gestión implica prácticamente la no existencia de la misma. En efecto, no sólo redujeron la canasta de 512 a casi 300 productos, sino que además sacaron las primeras marcas y productos como fruta, verdura y carnes que son centrales en la pauta de consumo de los argentinos. Pero además, ya no existen las inspecciones y control por parte de la Secretaría de Comercio sobre el cumplimiento de dicha política. Por lo tanto, más allá del sostenimiento del nombre (que tuvieron que mantener por la imagen positiva que precios cuidados había adquirido entre los consumidores), en la práctica el gobierno de Macri implementó una desregulación de los precios, lo cual se traduce en la total libertad para que los formadores de precios fijen los precios que deseen.

5) QUITAS DE LOS SUBSIDIOS A LAS TARIFAS: la última política inflacionaria de Mauricio Macri es la quita de subsidios a los servicios públicos que implica un aumento de todas las tarifas. En esta primera etapa fue la quita de subsidios a la tarifa eléctrica. Esto es inflacionario en un doble sentido. En forma directa, donde la gente va a tener que pagar los servicios más caros. En forma indirecta, al subirle los costos a la industria y el comercio; costos que serán trasladados a precios.

En este contexto sucedió lo inevitable: una disparada a partir de diciembre de los precios. La inflación que claramente venia desacelerándose, pego un salto a partir de diciembre de 2015 que se vió reflejado en todos los índices de precios. El primer índice que se empezó a conocer en enero y que generó preocupación en el gobierno de Macri fue el de San Luis que dio 6,5%. Luego, el índice de precios de la ciudad de Bs As para diciembre dio 3,9%. Incluso lo más preocupante fue el rubro alimentos y bebidas que dio para diciembre 10,4% en el IPC San Luis y 4,9% en el IPC CABA.

Esto comenzó a complicar al gobierno de Macri, sobre todo en el marco del inicio de la discusión de las paritarias. El equipo económico tuvo que admitir un incremento de los precios ya que era evidente, pero trato de instalar que era el resultado de la “normalización” de la economía y el “sinceramiento” de las variables macroeconómicas. Pero a su vez argumentaron que había comenzado un proceso de desaceleración de la inflación. Incluso, comenzaron a instalar la idea de la especulación por parte de los supermercados y carnicerías, cuando siempre sostuvieron que la inflación era por exceso de emisión monetaria y elevado gasto público.

Sin embargo, apareció el primer dato en enero: el IPC CABA que dio 4,1% Este mismo índice había dado para diciembre 3,9%). Es decir, una inflación alta pero que estaba demostrando además (en contraposición a lo que estaba sosteniendo el gobierno) que la inflación de enero fue mayor a la de diciembre según este índice. Todo esto en la discusión de las paritarias con los docentes y sabiendo que la inflación de febrero también seria alta como consecuencia del impacto de las subas de las tarifas eléctricas.

En esta situación el gobierno necesitaba una ayuda. Y esa ayuda apareció de la mano de su “rueda de auxilio”: Sergio Massa. El líder del Frente Renovador (acompañado de otros diputados como Margarita Stolbizer y Victoria Donda) reeditó el IPC Congreso que dio 3,8% para diciembre y 3,6% para enero. Gran noticia para Macri: es el índice más bajo de todos, pero además muestra lo que el gobierno quiere instalar, que la inflación en enero se desaceleró contrariamente a lo que mostraba el IPC CABA. Por eso más que el IPC Congreso, el índice que mostró Massa se puede llamar el IPC “rueda de auxilio” o directamente el IPC Macri.

Santiago Fraschina