INDEC computó como baja de precios el freno de la Corte al tarifazo de gas: eso explica insólito índice inflacionario de 0.2%

De acuerdo al INDEC, los precios variaron durante agosto sólo un 0.2%. En el gobierno consignaron el dato, con entusiasmo, por lo inédito en la historia reciente. Desgraciadamente, la realidad no es tan promisoria. Debido al reciente fallo de la Corte Suprema, el instituto estadístico restó los aumentos en el gas residencial que había computado meses atrás. Eso fue lo que presionó a la baja el índice general. Para la mayor parte de los argentinos, que nunca pagaron las facturas con precios altísimos, ningún precio bajó. Simplemente, un aumento que había sido relevado e incluido meses atrás, al menos por ahora, no se ejecutó. Se trató de algo así como una corrección estadística.

Para observar correctamente la evolución de los precios es mejor atender al IPC Núcleo, que cuenta bienes y servicios que no tienen ni alto contenido impositivo o regulación (como sí tiene el gas) ni comportamiento estacional (como sí tienen las verduras). Mide la llamada inflación de mercado, que no se ve directamente afectada por aumentos decididos en ministerios. Este indicador arrojó un resultado de 1.7%, mucho más realista que el IPC General. Allí se ve que la situación muestra ya no una mejora récord pero sí una mejora al fin, al menos en comparación al mes anterior (en julio había dado 1.9%).

Las explicaciones del descenso, además del freno judicial, podrían ser tres. En primer lugar, la economía en los últimos meses está operando con un dólar bastante estabilizado. Ya pasado el impacto de la megadevaluación de fines de 2015, ahora se está utilizando el tipo de cambio como ancla antiinflacionaria. En segundo lugar, la demanda interna sigue “planchada”, con lo cual los empresarios, en algunos sectores, no tienen ya margen para trasladar subas de costos a precios. De aumentar, perderían compradores. En tercer lugar, en varias ramas, como la industrial textil o la ya célebre actividad frutícola, están ingresando importaciones a bajos precios. Como se ve, la baja de la inflación se logra poniendo en riesgo buena parte de las actividades productivas del país.

De todas formas decir que el gobierno tiene controlada la inflación es anticiparse demasiado. Dos meses no alcanzan para marcar una tendencia. Además, varios de los rubros esenciales siguen mostrando aumentos preocupantes. En salud, los precios variaron 3.1% durante agosto. En educación 2.3%. Ambos quedaron por encima del nivel general. Algunos bienes alimenticios mostraron incrementos aún peores: aceite de girasol 12.5%, aceite mezcla 12.0%, sal fina 7.0%, manteca 9.4% y harina 7.0%. En los meses siguientes algunos servicios públicos van seguir mostrando subas de precios que impulsen el IPC hacia arriba. Sin ir más lejos, de acuerdo al gobierno, el aumento del gas, en la cuantía que sea, se terminará haciendo efectivo tarde o temprano.