Genocidio energético: de Gran Bretaña a la Argentina

Por “pobreza energética” se entiende tanto a la situación en la que los ingresos de una familia no alcanzan para pagar la energía suficiente que permita cubrir la satisfacción de sus necesidades domésticas o bien cuando dicho grupo familiar destina obligadamente una cantidad excesiva de sus ingresos al pago de la factura energética de la vivienda. Ser pobre en estos términos significa, entonces, no poder mantener la temperatura de una vivienda en condiciones adecuadas o, por lo menos, contar con serias dificultades para hacerlo. En Europa, este flagelo afecta a más de 54 millones de personas, puntualmente en el caso de Gran Bretaña, más de 750.000 adultos mayores se vieron obligados a elegir entre “comer o calefaccionarse” durante el último invierno, según publicó un reciente informe de la organización benéfica Independent Age. Y de Europa a la Argentina en una fracción de segundo. En abril de este año, el director del OETEC, Federico Bernal, advertía que “a la luz del salvaje programa de ajuste implementado por el macrismo, en un contexto de progresiva licuación del ingreso de las clases populares y de exponencial incremento en los precios de la electricidad y del gas natural, la Pobreza Energética para las mayorías argentinas no tardará en hacer iguales estragos” (ver bibliografía). Y lamentablemente no tardó. Sólo en la provincia de Córdoba han muerto al menos 20 personas a causa del frío. A este ritmo… ¿cuántos muertos más habrá en la Patagonia y en la Puma al terminar el año? Más que a un tarifazo, los argentinos nos enfrentamos ante un verdadero Genocidio Energético. Como la administración macrista insiste en desconocer la situación argentina, ponemos a disposición suya -ya que sabemos tiene siempre puesta la mirada en la civilización- lo acontecido en materia energética en Gran Bretaña. En efecto y a continuación, traducido al español un artículo publicado el 11 de septiembre de 2014 en el periódico The Guardian titulado “The scandal of Britains fuel poverty deaths” (“El escándalo de las muertes británicas por pobreza de combustibles”). Se relata allí cuáles fueron las medidas adoptadas por el gobierno después de haber constatado que el aumento de las tarifas sumado a la quita de los subsidios es un claro destino de muerte.

“El escándalo de las muertes británicas por pobreza de combustibles”
Miles de personas mueren cada invierno en el Reino Unido al no poder calentar sus hogares. ¿Estamos haciendo lo suficiente para ayudarlos? El costo social de la “pobreza de combustibles” es enorme, y sigue creciendo. En Inglaterra y Gales durante el invierno de 2012/13, hubo 31.000 muertes más a causa del clima, esto es, un 29% superior al mismo período del año anterior. Asimismo, alrededor del 30-50% de estas muertes se vinculan al frío “puertas adentro”, es decir, al interior de los hogares. En efecto, no poder calefaccionar las casas acarrea fuertes consecuencias sobre la salud: quienes padecen pobreza de combustibles [en adelante “energética”] tienen mayores probabilidades de sufrir asma, bronquitis, enfermedades cardíacas, pulmonares, renales y problemas de salud mental.

Actualmente, el gobierno dio a conocer nuevas propuestas destinadas a ayudar a los 6,59 millones de hogares que padecen este problema en el Reino Unido. La idea central es la de instaurar una ley que permita mejorar la situación de estos hogares “lo más razonablemente posible” a fin de escalar en el ranking del uso eficiente de la energía (llegar a la banda E en 2020, a la banda D en 2025, y a la banda C para el año 2030).

Ed Davey, Secretaria de Energía y Cambio Climático, asegura que esta propuesta legislativa representa “un cambio radical” que lejos está de las viejas políticas que “actuaban en las sombras” y no abordaban las causas fundamentales de la pobreza energética -hogares que son ineficientes en materia de energía porque no pueden mantener una temperatura adecuada ya que escapa de su presupuesto-.

Sin embargo, miembros de ONGs creen que estas definiciones son vagas. “Las familias más pobres viven en hogares de baja calidad, que son también los más ineficientes en términos de energía”, dice Imran Hussain, Director de Políticas, Derechos y Defensa del Child Poverty Action Group. “Durante los últimos años, las familias más pobres, particularmente aquellas con niños, sufrieron un duro golpe a causa del estancamiento de los salarios y del corte en los subsidios que eran otorgados a aquellas familias sin trabajo o con bajos niveles de ingresos”.

“El anuncio del Gobierno no tiene por objetivo hacer más eficientes energéticamente las viviendas. Por ejemplo, la alianza por la pobreza energética Energy Bill Revolution, de la que somos miembros, llama a que todos los hogares sean promovidos a la banda C para el año 2025, con dos millones en 2020. Eso es un objetivo”, afirma Hussain. Y agrega que la pobreza energética no es un fenómeno que suceda de forma aislada. Está tomando cada vez más lugar en un contexto de rápido aumento en las facturas de energía y de recortes en los subsidios: “No se puede separar el recorte de subsidios de la pobreza energética. Todo está entrelazado. Esta no es una estrategia para poner fin al problema. Las palabras tienen que estar respaldadas por una comprensión de las necesidades, un claro plan de acción y los recursos necesarios para la realización del trabajo”.

Metas y plazos
La nueva propuesta será debatida, sin dudas, por 300 desarrolladores de políticas en materia de energía y demás partes interesadas en la conferencia sobre pobreza energética organizada por la National Energy Action (NEA), denominada “Cambiando la Corriente” (Turning the Tide), a realizarse entre el 15 y el 17 de septiembre [de 2014]. El presidente ejecutivo de NEA, Jenny Saunders, está de acuerdo con que las escalas de tiempo son demasiado lentas. “Mientras aplaudimos el compromiso del Gobierno por ayudar a aquellas propiedades que cuentan con una menor eficiencia energética para el año 2020, existe un alto riesgo de que más de un millón de hogares que hoy sufren pobreza energética seguirán viviendo en casas difíciles de calefaccionar para 2025 y que el objetivo de ahorrar un 1.000 millones de libras en las facturas no será alcanzado”, dice Saunders.

Por su parte, el NEA llama a poner en marcha un revolucionario programa de mejoramiento habitacional a fin de hacer mucho más rápido el trabajo. Gillian Guy, Presidente Ejecutivo de Citizens Advice, considera que las propuestas del Gobierno van en la dirección correcta. Sin embargo, le gustaría ver un “mayor compromiso para mejorar las viviendas más rápidamente” – alcanzando un nivel mínimo de eficiencia energética de banda C para el año 2025.

No obstante, para Mervyn Kohler, Consejero Especial de Age UK y miembro del Fuel Poverty Advisory Committee, estas mismas propuestas son una gran oportunidad perdida. “Si bien entendieron lo que hay que hacer, no son capaces de comprometerse a ofrecer nuevas estrategias o nuevas políticas”, afirma. “Los objetivos y las metas son decepcionantes. No hay una estrategia brillante de cara al futuro -lo que es muy triste porque en verdad la necesitamos. No existe una respuesta adecuada para la magnitud y la urgencia del problema”.

“Me gustaría ver a la gente del Gobierno tratando de vivir como yo lo hice”
Sheena Stephenson, de 58 años, amaba su trabajo como enfermera en un hospital de niños. Pero hace diez años, graves problemas de espalda hicieron imposible que siguiera trabajando, y se vio obligada a jubilarse anticipadamente. “Yo estaba ganando casi 13 libras la hora, y pasar de eso a las prestaciones de incapacidad fue simplemente horrible”, asegura. “Perdí mi casa y tuve que alquilar una vivienda. Me declaré en quiebra. En 2005, estaba de vacaciones con mis hijos y cuando volvimos nos encontramos con que la casa que alquilábamos se había inundado. Lo perdí todo”.

“Tuve problemas con mis facturas de energía. Iba a la cama a las dos de la tarde, con mantas gruesas, sólo para mantener el calor. Mi espalda se enfriaba y eso agravaba el dolor. También me daban fuertes dolores en los brazos y en las manos. Prendía la calefacción una hora por día únicamente para calentar un poco la casa”.

Stephenson, que vive en Newton Aycliffe, County Durham, buscó ayuda a través de Turn2Us, un servicio gratuito que colabora con aquellas personas que necesitan prestaciones y subsidios. Actualmente, recibe una subvención dos veces al año para pagar sus facturas de energía. “Esto hizo una enorme diferencia para mi dolor de espalda”, dice. “Ya no paso más frío. Estoy tan agradecida”.

Sin embargo, aclara que “las facturas suben y suben pero los subsidios no. Me gustaría ver a algunos de los funcionarios del gobierno tratar de vivir como lo hice yo -no por una semana, por dos o tres meses. Simplemente no se le puede hacer frente. Si hubiera tenido que pagarme yo sola mis facturas no habría sido capaz ni de comer”.

Bibliografia
Enlace a nota original de The Guardian https://www.theguardian.com/big-energy-debate/2014/sep/11/fuel-poverty-scandal-winter-deaths

OETEC “La nefasta herencia energética europea” http://www.oetec.org/nota.php?id=1763&area=17