Ganancias: el segundo decil más rico pasa a estar sujeto al pago

Introducción

No saben/no pueden/no quieren. Varias pueden ser las razones de la inexplicable implementación del aumento  en el mínimo imponible y en los montos de las deducciones especiales. Más allá del shock efectista del momento del anuncio, el análisis en profundidad de la medida marca un efecto neto de incremento en la cantidad de trabajadores  activos alcanzados por el tributo, número que va a aumentar  aún más una vez terminadas las paritarias 2016. Qué decir de los más de 100.000 jubilados que también pasarán  a tributar a partir de los cambios en el esquema  del tributo, e incluso sufrirán  la detracción  de los montos  no retenidos  en los primeros  dos meses  del  año, debido a la retroactividad con la que estructuraron la implementación.

Independientemente de las cantidades  de trabajadores  alcanzados por el impuesto, el presente artículo intenta dar cuenta  del lugar que ocupan los principales beneficiados por la medida, al interior de la pirámide de ingresos. La hipótesis es que se trata  de una decisión profundamente regresiva, que  transfiere  recursos  de los estratos  medios de trabajadores  registrados hacia los sectores de ingresos medios-altos y altos. Por tanto, lejos está la disposición de constituirse como la respuesta  a los gremios sindicales que pedían para paliar el injusto “impuesto al trabajo”, sino que se inscribe en la lógica general del PRO de priorizar a las clases altas.

La metodología a aplicar, implica el uso de la Encuesta Permanente  de Hogares. Dicha muestra, brinda la posibilidad de cruzar variables relativas al nivel de ingreso de individuos y hogares, junto con otras de tipo cualitativas para estratificar la muestra. Como la misma fue discontinuada en el año 2015, se tomaron los datos correspondientes al primer trimestre y se proyectaron los montos de  ingresos por  el promedio de  paritarias correspondiente a cada  período. Lo que  se  busca, entonces, es arreglar a la población de acuerdo a su poder adquisitivo y establecer la distribución de ingresos subyacente,  para sacar conclusiones sobre la composición de los que se beneficiaron por la medida.

Igualdad o equidad

Los críticos del decreto  1242 del año 2013, que partía a la masa de los trabajadores  registrados entre  aquellos que  ganaban  menos  de  $15.000 hasta  el 31 de  agosto  de  ese  año  y los que sobrepasaban   esa  cifra, suelen argüir que  esto  distorsionaba la  estructura  del impuesto. Los dirigentes sindicales que el año pasado llevaron adelante un paro general para manifestarse contra el tributo, reclamaban que  no existía igualdad tributaria. Dicho de otro  modo,  los pedidos de revisión estaban relacionados con el monto del mínimo no imponible y con el hecho de que a igual salario determinados trabajadores  tributaban o no en relación al período en el cual fueron dados de alta como empleados registrado o de acuerdo a la forma de su evolución salarial. Cabe aclarar que  estos  aspectos  de  armonización  del  impuesto,  todos  atendibles,  formaban  parte  de  la plataforma de propuestas del FPV en lo que fue la campaña pasada.

La modificación reglamentada el día miércoles por AFIP, lejos está de favorecer una progresividad en el esquema  de Ganancias, ya que no mejora el poder adquisitivo de los primeros rangos que empiezan a pagar  el tributo, sino que  afecta  positivamente  a los rangos  superiores en  mayor medida. Además, incorpora al pago a trabajadores  que no se encontraban  afectados y también a jubilados. La siguiente tabla muestra  los beneficios fiscales para casos característicos de ingreso (brutos) de un trabajador soltero.

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Fuente: producción propia en base a RG de Afip N° 3831

Se asume una hipótesis de crecimiento de salarios en paritarias para los años 2014 y 2015 del 31% y del  27,5% promedio,  respectivamente.  Por  tanto,  proyectando   hacia  atrás  sueldos  brutos actuales en torno a los $25.000 brutos, no es difícil inferir que en el año 2013 caían por debajo de la franja de exención del impuesto, fijada en ese momento  en los $15.000. Por tanto,  para esa porción de trabajadores  de ingresos medios, que gana entre  $18.800 a $25.000, la modificación impuesta por los equipos económicos de Macri implica un deterioro en términos de salario de bolsillo. Para sueldos que podríamos considerar medios-altos, a partir de los $28.000 pesos brutos, la variación en el impuesto repercute  en una menor erogación. Sin embargo, el pico de mejora se encuentra  en  salarios de  $32.000, esto  es, el esquema  implementado no favorece  más a los primeros niveles de ingreso que se benefician con la medida, sino a una franja superior.

Por otro lado cabe destacar la cuestión distributiva, concerniente a la consecución de un sistema equitativo. Sabido es que, previo a la modificación de la reglamentación del impuesto, menos de un 13% de los trabajadores  registrados estaban alcanzados por el impuesto, siendo aquellos los de mayores ingresos. Ahora bien, si proyectamos  los ingresos del año 2013 hasta  la actualidad de acuerdo  a  los promedios de  paritarias de  cada  año  y analizamos la distribución de  ingresos laborales, podemos  analizar a qué estrato  de poder  adquisitivo contribuye más la medida. Para eso, utilizamos los resultados de la EPH, tomando la variable que da cuenta del ingreso total de los individuos por la ocupación principal, y segmentando para los trabajadores  ocupados y registrados, con ingresos por encima del salario mínimo, vital y móvil. La siguiente tabla grafica la comparación de los dos escenarios.

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Fuente: producción propia en base a EPH y RG de Afip N° 3831

Como se puede notar, a partir de la eliminación del decreto 1242/2013, se produjo un incremento en el porcentaje  de trabajadores  afectados por el impuesto (cuyos ingresos superaban  el mínimo no imponible). Dicho de otro modo, ahora no sólo el decil más rico, en términos de ingresos por su ocupación laboral, va a pagar ingresos. En base a los datos de la EPH, proyectada por promedio de aumentos paritarios, en el corriente año la cantidad de trabajadores  de mayores ingresos sujetos al impuesto trepó del 3,35% al 14,65% debido a la aplicación del anuncio. Si incluso  proyectamos el escenario una vez que estén cerradas las paritarias sectoriales –con una hipótesis conservadora de alza promedio del 30% para  este  año-, el porcentaje  de trabajadores  se incrementa al 17,1%. Respecto a los más beneficiados por la medida, esto es, la franja de ingresos actuales en torno a los $32.000 brutos, observamos que se trata de un sector de ingresos muy privilegiado, dentro del 8,4% de  los  argentinos  de  mayores  ingresos  salariales.  Con  todo,  en  términos  económicos, podemos  decir que producto  de la aplicación de las políticas macristas “cada vez hace falta ser menos rico” para tributar ganancias.

Conclusiones

Lejos de ser un logro para la clase trabajadora,  la medida de aumento  del mínimo no imponible y demás deducciones, implica un aumento  de la cantidad de trabajadores  activos y jubilados que quedarán  comprendidos en  el régimen. A  contraposición de  la  implementación del gobierno kirchnerista,  a  partir  de  ahora  más  del  10% de  los  trabajadores   de  mayores  ingresos están afectados  al  impuesto.  Lejos  está  aún  el  macrismo  de  corregir  las  distorsiones  actuales  del impuesto,  ya  que  no  planean  retocar  las  escalas  y las  alícuotas  por  lo  menos  hasta  2017. Contrariamente,  la medida  no favorece el  mayor medida  al primer  rango de ingresos  sujeto  al pago, sino que la mayor incidencia positiva de bolsillo se produce sobre aquellos trabajadores  que se encuentran  entre el 8,4% de los que más ganan de nuestro país.