FIDE – Coyuntura y desarrollo #370 – Análisis de la situación económica al 30/08/2016

El regreso de la economía “Casino”

“Y los croupieres en este casino financiero global son los grandes banqueros
y los corredores de bolsa. Juegan “para la casa”. A la larga, son los que mejor
viven”.  El Capitalismo Casino, Susan Strange, 1986.

La hegemonía de la financiarización como rasgo predominante del
capitalismo global ha tenido como contracara inevitable la degradación
de la condición salarial y el aumento de la desigualdad. El hecho de que
el total de activos financieros que se transan a nivel mundial supere en
más de doce veces al total del producto global indica que algo anda
muy mal en el funcionamiento del capitalismo. Nos permite entender,
además, porqué gran parte de los países centrales se encuentra
entrampada en una crisis de insufi ciencia de demanda que ha tornado
estériles las políticas de dinero abundante y barato que desenvuelven
sus bancos centrales.
Durante casi doce años la Argentina busco abrir un paréntesis en el
proceso de valorización financiera que también había predominado en
las décadas previas. Haber privilegiado la acumulación productiva por
sobre la financiera, poniendo el eje en la recomposición del mercado
interno, habilitó mejoras indiscutibles en las condiciones del mercado
de trabajo y en la distribución del ingreso. Sin embargo, la reaparición
de viejos problemas del subdesarrollo, particularmente la restricción
externa asociada a la insuficiente industrialización, le impuso límites
a esa estrategia. El desafío para quien gobernara el país a partir de
diciembre de 2015 era abordarlos, en el marco de un escenario mundial
adverso, preservando las condiciones sociales, esto es, mercado interno,
empleo y entramado productivo.
El gobierno de Cambiemos adoptó desde el primer día una estrategia
de raíz neoliberal que impulsa una reinserción pasiva en el proceso
de globalización. Tal opción conduce inevitablemente a recrear las
condiciones de subordinación a la lógica de la acumulación financiera.
La desregulación de la cuenta capital, la liberalización de las tasas
de interés, el endeudamiento externo sin contrapartida y la apertura
comercial, son eslabones de esta nueva (vieja) estrategia. Un proyecto
de esta naturaleza solo es consistente con la reprimarización del aparato
productivo, la desarticulación del mercado de trabajo y el aumento en
la brecha de la desigualdad. Es decir, colocarnos en sintonía con las
grandes tendencias que se verifican en el mundo del trabajo a nivel
global.
En este nuevo contexto no debe sorprender el deterioro que exhiben los
principales indicadores macroeconómicos de la Argentina. La caída del
producto se enmarca en un proceso de degradación en las condiciones
del mercado de trabajo y en la situación social. El pobre desempeño
que exhiben los sectores productivos contrasta con la fuerte mejora
registrada en la rentabilidad del sistema financiero. Dualidades que
describen con elocuencia los nuevos signos de la época.

Mercedes Marcó del Pont

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