El PBI retrocedió -2,3% en 2016: al final, la recesión no había terminado

Por Fernanda Vallejos

A pesar de los denodados esfuerzos del ministro de economía, Nicolás Dujovne, y otros comunicadores del gobierno, amén de la pléyade de periodistas pautados oficialmente, por instalar la falsa expectativa de que el ciclo recesivo -inaugurado con la restauración del programa neoliberal de la mano de Mauricio Macri- había terminado en los últimos meses del año pasado, el INDEC acaba de informar lo obvio: la economía volvió a caer en el último trimestre de 2016 (-2,1%), acumulando en todo el año un derrumbe del PBI de -2,3%.

No deja de sorprender la falta de seriedad analítica de algunos insistidores que se afanan por negar los datos que publicó el Instituto estadístico oficial. En un intento desesperado por restarle algo de gravedad a la delicada situación económica que atraviesa la Argentina muestran la comparación entre trimestres, cual si tuviera alguna validez, buscando desviar la atención de los desprevenidos que, por falta de conocimiento técnico, podrían pasar por alto la estricta comparación entre iguales períodos del año en cuestión (2016) en relación con el anterior (2015). Pero, más allá de los galimatías estadísticos de los voceros oficiales (que si no fuera porque la situación de la economía nacional es ciertamente dramática, podrían resultar hasta graciosos), volvamos a la realidad económica.

recesión 2016

La economía mantuvo el sendero recesivo durante el cuarto trimestre de 2016

El PBI se hundió, en el cuarto trimestre de 2016, -2,1%. Dentro de la demanda,  se desplomaron -una vez más- todos los componentes internos: el consumo (-2,1%), la inversión -fue la que más cayó- (-7,7%) y el consumo público -del Estado- (-2%). Sólo las exportaciones (7,7%) no cayeron. Permítanme una alusión, como para no olvidar, al ministro Dujovne y aquella simpática nota de propaganda oficial que publicaba en las páginas de La Nación, el 27 de febrero, donde llegó a sostener: “en el cuarto trimestre de 2016 tuvimos un crecimiento muy sólido, cuando se expanden tanto la inversión como las exportaciones y el consumo”. Al final, la única verdad es la realidad.

Del lado de la oferta, las importaciones sí crecieron (2,1%), para desgracia de la industria que durante ese trimestre experimentó su octava (octubre: -8%), novena (noviembre: -4,1%) y décima (diciembre: -2,3%) caídas consecutivas, sufriendo en el trimestre una contracción de -5%, que arrastró, consecuentemente un empeoramiento en el empleo del sector ((-3,8% a diciembre, en relación con diciembre de 2015).

En el cuarto trimestre de 2016, el PBI retrocedió -2,1%. Dentro de la demanda,  se desplomaron -una vez más- todos los componentes internos: el consumo (-2,1%), la inversión -fue la que más cayó- (-7,7%) y el consumo público -del Estado- (-2%). Del lado de la oferta, las importaciones sí crecieron (2,1%), para desgracia de la industria que durante el trimestre sufrió una nueva contracción de -5% y, consecuentemente, del empleo industrial (-3,8% a diciembre, en relación con diciembre de 2015).

La significativa caída de la inversión -aquella misma que en un tiempo no muy lejano se decía que nos iba a llegar en forma de lluvia- se explicó por una retracción de -14,6% de la inversión en construcciones junto al monumental desplome de -24,2% de otras construcciones (las construcciones por cuenta propia y las vinculadas a la actividad petrolera se encuentran en franco retroceso). Déjenme volver brevemente a Dujovne, en la misma nota citada más arriba: ante la pregunta de qué pasaba con la inversión, el ministro respondía que “la construcción, que fue uno de los sectores que empujaron para abajo, se empieza a recuperar no sólo por el componente del sector público, sino por la construcción privada”. Nada más que agregar.

Sumado al hundimiento de la inversión en construcciones se observa una lógica caída, también -habida cuenta de la recesión y la crítica situación de la industria- de -9,6% en maquinaria y equipo. Pero además, al interior del ítem maquinaria y equipo, el componente nacional cayó un -14,2%, más del doble del -6% del componente importado. Dentro de la inversión, lo único que creció fue el equipo de transporte (32,9%), aunque, lamentablemente, fruto de mayores importaciones ya que el componente importado subió un 94,4% mientras que nacional disminuyó -0,2%.

2016: Un año de recesión

Analizado, en conjunto, 2016 fue un año de recesión. En el acumulado, de enero a diciembre, el PBI se contrajo -2,3%.

pbi 2016vs2015

2016 fue un año de recesión. Cerró con una caída del PBI de -2,3%. Dentro de la demanda, de acuerdo con los números publicados por el INDEC, se desplomó la Inversión (-5,5%), cayó el consumo (-1,4%), que representa el 72,9% del PBI, el gobierno mantuvo estancado el consumo público (0,3%) y sólo lograron crecer las exportaciones (3,7%), aunque lo hicieron traccionadas por los productos de origen primario, ya que las manufacturas industriales cayeron y las de origen agropecuario quedaron estancadas. Por el lado de la oferta, en cambio, crecieron las importaciones (5,4%), empujadas, esta vez, por las de bienes de consumo, que atentan contra la producción nacional con la que compiten, en tanto las de bienes e insumos asociados a la producción sufrieron bajas.

1.Consumo

Una nota al margen, merece el análisis de la evolución del consumo (72,9% del PBI) que, según el INDEC, se contrajo -1,4% durante 2016. Una caída que luce subestimada y poco consistente a la luz del derrumbe de las ventas minoristas durante los doce meses del año, las pronunciadas caídas reales de las ventas tanto en supermercados como en shoppings, entre otros indicadores de consumo que mostraron, a lo largo de 2016, alarmantes números rojos.

Más allá de la magnitud, la inexorable caída del consumo agregado es resultante de una serie de factores que se conjugaron, al compás de la política económica, a lo largo del año. El fundamental se encuentra en la decisión oficial, tras la megadevaluación con la que inauguró su gestión, seguida de la liberalización de todos los precios de la economía -incluídos los de los servicios públicos-, de instrumentar una política de cepo al salario, dando por cerrada la etapa de paritarias libres que implicó aumentos salariales promedio de 30% contra el 41% de inflación anual. Al deterioro generalizado de la economía sobrevino la destrucción de cientos de miles de fuentes de trabajo y el incremento en la tasa de desocupación que implicó otro tiro de gracia para el consumo, al despojar a los nuevos desocupados de los ingresos antes disponibles para consumir.

2.Inversión

Por su parte, la inversión (19% del PBI) -traccionada por la demanda efectiva- resultó ser la variable que padeció el mayor retroceso en 2016, con una caída de -5,5%. Al interior de la inversión, las mayores caídas están determinadas por Construcciones (-12,8%) y otras construcciones (-17,7%). También cayó la inversión en maquinaria y equipo (-1,1%), con mayor afectación del componente nacional (-1,4%) que del importado (-0,6%). Es lógico que así haya sucedido porque las inversiones sólo se realizan en una economía en crecimiento que expande su producción frente a una mayor demanda, condiciones ausentes en la economía nacional durante 2016. Por el contrario, la utilización de la capacidad instalada de la industria alcanzó en diciembre un pico tan bajo (63%) que significa que de cada 10 máquinas instaladas en la industria, 4 permanecen ociosas. O, en otras palabras, que para que se produzcan nuevas inversiones debería darse un crecimiento tal que permita utilizar, primero, la capacidad ociosa, y que siga existiendo demanda, después, para justificar nuevas inversiones que expandan la capacidad productiva ya existente.

Dentro de la inversión, otros activos fijos, que incluye Investigación y Desarrollo, también cayó (-1,2%). El único componente que mostró un comportamiento expansivo fueron los equipos de transporte (10,3%) aunque ese crecimiento estuvo dado por equipo importado (32%) mientras que los equipos nacionales perdieron participación (-1,5%).

3.Consumo Público

El “gasto” público (13,8% del PBI) se mantuvo estancado (0,3%), de acuerdo con las estimaciones del INDEC. Este estancamiento resulta paradojal tratándose de un año de profunda recesión verificada en las mediciones oficiales periódicas. Cualquier manual de economía básica recomendaría al gobierno expandir el gasto del Estado para limitar la caída de la economía y, con ella, los efectos adversos que se derivan, particularmente el crecimiento de la desocupación. Sin embargo la decisión del gobierno hizo caso omiso de tales recomendaciones, a pesar de haber incrementado significativamente el déficit fiscal, debido a sucesivas decisiones en materia tributaria -empezando por la eliminación de retenciones a las exportaciones- que implicaron la resignación de cuantiosos recursos recaudados entre las empresas y personas de mayor capacidad contributiva que le hubieran permitido incentivar virtuosamente la economía y favorecer una distribución más justa de los ingresos.

No obstante, el Estado se mantuvo como espectador ante el deterioro de la economía, mientras favoreció la mayor concentración de los ingresos y la riqueza nacionales. Mientras millones (3.000.000, de acuerdo con las estimaciones del Instituto Gino Germani de la UBA) fueron empujados por debajo de la línea de pobreza, los siete empresarios más ricos de la Argentina, de acuerdo con el ranking de la revista Forbes lograron hasta duplicar su fortunas. En tanto las empresas de los sectores favorecidos por las políticas oficiales, incrementaron sus ganancias hasta 1.500% en 2016, de acuerdo con los balances presentados el 13 de marzo.

4.Exportaciones

Las exportaciones (20,3% del PBI) fueron el único componente de la demanda que mostró una evolución positiva (3,7%), de acuerdo con las mediciones del INDEC. Sin embargo, al interior de las exportaciones, el comportamiento de los distintos componentes fue disímil.

De acuerdo con el informe de Intercambio Comercial Argentino (ICA), también publicado por el INDEC, en los doce meses de 2016, las exportaciones de Manufacturas de Origen Industrial (MOI) se desplomaron (-6,6%). Las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) se mantuvieron estancadas (0,2%). Las exportaciones de combustibles y lubricantes también cayeron (-11,5%). Sólo las exportaciones de Origen Primario crecieron (17,7%), al calor de las políticas oficiales que otorgaron al sector una enorme, rápida y fácil super-rentabilidad. Hay que hacer, al menos, dos señalamientos a partir de la evolución de las exportaciones durante 2016. Por un lado, resaltar el peligroso camino emprendido por las políticas oficiales que condujeron a la re-primarización de la economía nacional. Por el otro, destacar que, mientras el entramado industrial se nutre de cientos de miles de PyMEs de capital nacional que generan empleo y valor agregado, el negocio agro-exportador se concentra en 7 grandes empresas, 6 de las cuales son multinacionales extranjeras.

5.Importaciones

Por último, por el lado de la oferta, las importaciones (26,6% del PBI) experimentaron un crecimiento (5,4%) durante 2016. Es preciso resaltar que ya sea que se demanden importaciones para inversión o para consumo, al cubrirse esa demanda con oferta externa, se está restando vigor a la producción local. Asimismo, en los 12 años que precedieron al gobierno de Cambiemos, las importaciones mostraban un comportamiento pro-cíclico, es decir, crecían en la medida que crecía la actividad económica. Esto era así porque el esquema de administración comercial y protección de la industria nacional regulaba el ingreso de importaciones que competían con la producción doméstica, en tanto los componentes más importantes de la importación estaban dados por el capital y los insumos para la producción que, sin sustitutos nacionales, debían adquirirse en el exterior para sustentar la expansión productiva. El comportamiento expansivo de las importaciones en 2016 muestra, por su parte, alguno de los rasgos característicos del cambio de régimen económico y político abierto el 10 de diciembre de 2015. Con una economía en franca recesión observamos el crecimiento de las importaciones. No obstante, al interior, según el ICA, en los doce meses de 2016, los componentes vinculados a la producción cayeron fuertemente. Entre ellos Bienes Intermedios (-14,4%), Piezas y accesorios para bienes de capital (-10,8%), Combustibles y Lubricantes (-30,7%). En cambio, las importaciones de bienes de consumo, que compiten con la producción nacional, crecieron (9,1%), debilitando aún más a la industria nacional.