El mundo kaleckiano

Quizás uno de los teóricos heterodoxos más importantes del siglo XX fue el matemático y economista polaco Michal Kalecki (1899-1970). De orígenes humildes, profesionalmente se desempeñó como profesor en Inglaterra, primero en la London School of Economics y luego en Cambridge, donde se codeó con colegas de la talla de Richard Kahn, Piero Sraffa y John Keynes. Principalmente trabajó en el campo de la planificación y el desarrollo económico en países de la órbita soviética.

Mientras la economía capitalista pensada sobre las bases del laissez-faire perecía, en las primeras décadas del siglo XX emergieron monopolios y conglomerados industrial-financieros que fueron edificando un creciente poder que transformó el ciclo económico. En sus elaboraciones, Kalecki no tiene en cuenta a la empresa estandarizada “precio-aceptante” de la competencia perfecta. En cambio, se inclina por utilizar el concepto de empresa “precio-formadora”. Esta es una diferencia sustancial. Tener en claro qué grupos económicos concentrados tienen la capacidad de imponer precios echa por tierra los comportamientos competitivos liberales.

En su derrotero científico, teorizó principalmente sobre precios y monopolios, a su entender dos elementos esenciales para comprender los fundamentos del capitalismo moderno y las relaciones derivadas del conflicto distributivo. Incluso, según la economista británica Joan Robinson, algunos años antes que Keynes, avanza en la elaboración de la teoría de la demanda efectiva. Esta última se enmarca dentro de una profunda transición teórica e histórica que comenzaba a evidenciarse desde 1930.

En definitiva, sus contribuciones científicas rompen con el liberalismo, abriendo nuevos caminos de investigación y otorgando a la economía los elementos para oxigenarla luego de los sucesivos fracasos del liberalismo. En este contexto, reina la competencia “imperfecta” (concepto que compartía con Robinson), dejando de lado en el análisis los parámetros liberales. Sin más, en el mundo kaleckiano las tensiones en la distribución del ingreso están presentes porque las clases sociales y los grupos de poder gravitan fuertemente en la trayectoria del ciclo económico. De aquí que la puja entre precios y salarios recobre la importancia que los manuales de economía neoclásica clausuran.

¿Qué ventajas nos puede aportar en la actualidad pensar al país bajo la visión kaleckiana? Creemos que bastantes, porque introduce conceptos hoy vigentes en el mapa económico nacional. Las discusiones planteadas desde el 2003 acerca de quién se queda con el excedente toman nuevo impulso. Incluso la institucionalización del programa Precios Cuidados y Red Comprar se puede enmarcar en estas disputas en que empresarios y asalariados dirimen sus posiciones por diversas vías, pero con un Estado que interviene para equilibrar la asimetría que esa diferenciación social implica.

Un factor para nada menor es la “concentración” en varios sectores de la economía nacional, como es el caso de los alimentos y los insumos industriales de usos difundidos o, en el caso de canales de comercialización, los hipermercados. Esta conformación influye tanto sobre el nivel de vida de la ciudadanía como en las conductas de firmas y corporaciones.

Una de las construcciones teóricas más destacadas de Kalecki es el “grado de monopolio”. En verdad, este concepto engloba una serie de comportamientos empresariales más que una magnitud cuantificable. En síntesis, el grado de monopolio es la traducción del poder de presión y de ascendencia del mismo en el mercado. Entre ellos, podemos mencionar, como elementos que ayudan a engrosar al grado de monopolio, las tácticas para obstaculizar la entrada de nuevos competidores y las maniobras de fijación de cantidades, precios y mercados, destinadas a concentrar el capital en pocas manos.

Una vez definido el grado de monopolio, estamos en condiciones de clarificar la metodología urdida por grupos concentrados para emprender el proceso de formación de los precios de mercado. Según Kalecki, los empresarios establecen los precios recargando un sobreprecio, margen, excedente o mark-up a los costos. Ahora, ¿de qué variable depende este mark-up? El mismo se da en función del grado de monopolio. Por lo tanto, si llegamos a conocer las reglas de comportamiento del grado de monopolio, podremos desmadejar la trayectoria del mark-up y de los precios en general. Por esta razón, también se haría posible explicar en términos teóricos los movimientos y ciclos de largo plazo del capitalismo. En consecuencia, si aumenta el grado de monopolio (Kalecki sostuvo que en el largo plazo el grado de monopolio tiende a incrementarse) se acrecienta paralelamente el mark-up y la participación capitalista en el ingreso nacional vía incremento de sus beneficios. Visto del otro lado, disminuye la participación del sector asalariado.

En la última década, la visibilización de las conductas especulativas de ciertos grupos concentrados puso en evidencia los abusos del sector privado y la centralidad que debe tener la puja distributiva, redefiniendo al Estado como árbitro en la disputa en favor del sector asalariado.

Diego Gabriel Liffourrena