El gobierno nacional agita viejos fantasmas para justificar el vil acuerdo con los fondos buitre

Vuelve a utilizar piruetas argumentativas para justificar las medidas regresivas que viene llevando a cabo desde la asunción del mandato.

Hasta el momento todas las medidas llevadas a cabo en materia de política económica por parte del gobierno nacional desde la asunción de su mandato, el 10 de diciembre de 2015 han significado brutales transferencias de ingresos a favor de los sectores más concentrados de la economía (como el complejo agroexportador, la burguesía industrial exportadora y el sector rentístico financiero) y todo fue justificado como las “medidas necesarias e inevitables” que debieron implementarse debido a la “pesada herencia” que ha dejado el gobierno anterior. Devaluación, quita de retenciones a la exportación, reducción del personal en el sector público, desarticulación de los controles de precios y flexibilización de los controles a la importación son algunas de las principales medidas que han impactado en la aceleración inflacionaria dejando varios escalones atrás al crecimiento de los ingresos populares (significando una caída real del poder adquisitivo de los hogares).

Este mismo comportamiento vuelve a observarse a la hora de explicar el porqué de la necesidad de un acuerdo “urgente” con los bonistas que han especulado contra la Argentina de la mano de la justicia norteamericana y del juez neoyorquino Thomas Griesa. “Sin acuerdo con los holdouts, habrá ajuste o hiperinflación” fueron las palabras del presidente Mauricio Macri en las que se apela a viejos fantasmas del pasado (como lo fue la hiperinflación que sufrió el gobierno radical en el año 89) como forma de justificar un “rápido”, y no menos vil, acuerdo con los fondos buitres y de esta manera poder colocar a la Argentina en un nuevo ciclo de sobreendeudamiento internacional, seguramente no privado de condicionalidades en materia de política económica (con la consistente pérdida de soberanía) como sucedió en los 90 con las recetas del FMI.

Estas declaraciones se condicen con las del Ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, que hace pocos días señaló que “estaríamos forzados a realizar un ajuste fiscal tremendo” en caso de no llegar a un acuerdo con los buitres. No sólo los vericuetos argumentativos llaman la atención a la hora de justificar tamaña entrega de la soberanía nacional y tantos riesgos de cara al futuro al tratar con tanta liviandad un tema tan delicado para el futuro de la Argentina teniendo en cuenta la posibilidad de que otros bonistas puedan activar mecanismos legales para exigir un trato similar al logrado por los buitres, es decir, el resto de los holdouts e incluso los bonistas que sí entraron a los canjes del 2005 y 2010, cuestión que podría ser catastrófica en términos de aumento exponencial e insostenible de la deuda pública argentina. Sino que también es llamativo que se apele al peligro de una crisis futura (que en estas condiciones más bien suena a una nueva extorsión) teniendo en cuenta que pareciese que la crisis ya ocurrió (o al menos hicieron que ocurra) en estos primeros meses de gobierno con la fuerte redistribución de ingresos con caída de la actividad realizada en vistas de engrosar la tasa de ganancia del poder económico concentrado ante lo que nos preguntamos ¿Hasta cuándo seguirá la ola recesiva y de ajuste para la mayoría de la población?

Pablo Pereira

Fuentes: http://www.cronista.com/economiapolitica/Macri-mas-fuerte-que-Prat-Gay-Sin-acuerdo-con-los-holdouts-habra-ajuste-o-hiperinflacion-20160313-0012.html