El desempleo disminuyo en EE.UU ¿y la tasa de la FED?

En economía política existen tres factores: tierra, trabajo y capital. Cada una tiene sus respectivas retribuciones: renta, salario e interés, respectivamente. En el caso de las relaciones económicas planteadas como están hoy: un mundo altamente tecnificado en los sistemas financieros y una globalización con mayor liberalización de las economías, un factor de relevancia es la tasa de interés.  Entre las principales tasas de interés como la Libor (Británica) esta la tasa de la FED (Estados Unidos). Como dijimos antes la retribución al capital es la tasa de interés, en forma sencilla podríamos decir que esta retribución al capital cuanto mayor, mejor. Por esa razón, no todas las tasas que aseguran una tasas muy alta escapan al riesgo; a su vez no sólo es la tasa, que se fije, sino también la economía que la ofrezca, no es lo mismo una economía periférica que otra central. No es lo mismo la tasa de la FED que la tasa de interés de Argentina. Ante un aumento de ambas, la seguridad es que los capitales se volcaran a la primera. Esta preferencia de la tasa de la FED es la que la hace, entre las principales tasas del mundo, por ella muchas economías posan sus miradas en su movimiento ascendente o descendente. Pero como es el juego de expectativas es una parte importante en este esquema, los flujos de capital van de economías en economías con menores o mayores restricciones pero siempre atentas al movimiento de la FED y los países periféricos la observan porque depende de ello el financiamiento externo. Pero es importante ver algunas variables que experimentaron diversas variaciones desde la asunción de  Trump el 20 de enero de 2017.

Según el informe económico mensual de la USAL[1] (feb17) Las iniciativas iniciales de Donald Trump, de corte proteccionista no tuvieron impacto negativo en el mercado de commodities. Los precios continúan subiendo y la posible implementación de un mega plan de infraestructura en EE.UU aumentaría la demanda de materias primas industriales.

Luego del 20 de enero, del corriente, se anunció la construcción del muro en la frontera con México, el bloqueo de visas de siete países de origen musulmán –generando un profundo descontento en la sociedad- y el anuncio de las sanciones a Irán. En el aspecto económico: I. Se desvinculo del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP); II. Autorizo la construcción del oleoducto de Keystone XL –transportaría petróleo desde Alberta, Canadá, hacia Nebraska, EE.UU- (frenado por Barack Obama); III. Suspendió la contratación de empleados públicos, salvo en las fuerzas armadas; y IV. Suspendió la importación de varios productos como los limones argentinos. En este contexto de idas y vueltas y caracterizaciones que se realizan sobre la economía estadounidense en tiempos de Trump, todo hace parecer que el proteccionismo solo asusta a los liberales-conservadores post-modernos y adeptos la post-verdad, que al observar las políticas prefieren recurrir a frases con más de tres siglos para explicar el todo.

Entre otras medidas, la Administración de Trump, ordenó estudiar una reforma del Tratado de Liber Comercio de América del Norte (NAFTA). Para el TPP la solución puede estar en profundizar las relaciones comerciales en el Asia donde China pareciera ser el jugador que precisa el bloque, nada está definido aún.  Para financiar el oleoducto Keystone se estaría por recortar el financiamiento que envía EE.UU a la ONU para la lucha por el cambio climático, en 2015 había comprometido –en Paris- unos 3.000 millones de dólares en ayuda. El objetivo es volcar esos recursos en el mercado interno. Estas medidas podrían estar generando escozor en algunos especialistas pero las primeras reacciones son, según el índice de materias primas de Reuters –compuesto por 19 commodities, 41% agricultura, 39% energía, 7% metales preciosos y 13% metales industriales-, durante el 2016 el índice creció un 25,8% y desde que obtuvo su victoria Trump hasta el 6 de febrero de 2017  el incremento fue del 11%. Tanto el cobre como el aluminio crecieron desde la victoria del partido republicano. Por otro lado, el sistema financiero pareciera dar señales positivas ante estas medidas, el índice de volatilidad del mercado disminuyo de 184 a 112 ¿Será un respaldo permanente?  En este contexto no podemos dejar de lado otra variable, el oro, que muchas veces sirve de resguardo de valor en momento de crisis mundiales, su valor tuvo un traspié pero luego creció un 6%, en lo que va del 2017. Este crecimiento se explica por la demanda de algunos bancos centrales (China, India y Corea del Sur). Como antesala, los commodities  agrícolas, durante el 2017 mostraron variaciones porcentuales positivas. En el sector petrolero se autorizaron perforaciones en zonas no permitidas que podrían impactar en el acuerdo que realizo durante el 2016 la OPEP para mejorar los precios. Por último, la tasa de la FED, como anunciara su presidenta Yellen, su modificación dependería del anuncio de la tasa de desempleo de febrero[2], que fue del 4,7%. Existe la posibilidad de que durante el 2017 suban la tasa, lejos del histórico 19% de 1981 que tuvo impacto en las economías de la periferia ¿Recientemente no desregulo la cuenta capital el Ministro de Hacienda Dujovne? ¿Habrá previsto el impacto que podría causar una suba de la tasa de FED, no en términos de financiamiento externo sino de aceleración de salida de capitales? ¿Si la salida de capitales se acelerar podría presionar al tipo de cambio sostenido por endeudamiento, en un momento que la inflación sigue por encima del 35%? ¿Devaluación e inflación, es una combinación no esperada en un año electoral?

Por Ernesto Mattos, economista (UBA), investigador FCE-UBA / CESO / C. C. de la Cooperación Floreal Gorini

[1] http://fceye.usal.edu.ar/archivos/fceye/docs/iem__feb_17.pdf

[2] https://data.bls.gov/pdq/SurveyOutputServlet