De la dotación de factores, pasando por las Buenas herencias… a la condena a ganar

Esta semana va a quedar marcada por la realización del primer Foro de Inversión y Negocios de Argentina, la cual comenzó con un evento en el Colón y luego contó con una agenda de debates que congregó en el CCK más de 50 paneles de empresarios o funcionarios públicos, que aportaron a la construcción de idea de país y modelo de desarrollo para el Gobierno actual.

Una primera insignia del Foro fue que el perfil del mundo de las inversiones y del desarrollo para el Gobierno de Cambiemos evidentemente es llevado adelante fuertemente por hombres, dado que en torno de los 200 oradores próximamente, cerca del 10% fueron mujeres. También contó con una No-noticia: la sobre-representación de empresarios norteamericanos y europeos.

Entrando en el contenido y los objetivos del mismo, se pueden subdividir en tres puntos: la visión del Presidente enfocada en las Buenas herencias destacando la excelente dotación de factores del país; los principales mensajes de los CEOs sobre “la condena a ganar” del país; y por último, las principales exigencias de los ya ganadores del Foro.

En la inauguración el Presidente realizó a lo largo de ´8 minutos una enumeración de afirmaciones sobre el momento del país. Previo a la descripción no puedo no mencionar mi preocupación acerca de que el Presidente en el discurso sincere que los argentinos “aprendimos y decidimos vivir en democracia” – ¿todos fuimos partícipes cuándo se interrumpía la democracia?-, de la misma manera que considera que el voto a él denota una “maduración de un país diverso y talentoso”, que ahora con reglas claras -sin recetas mágicas- ya empezamos a caminar en la dirección correcta.

La construcción del relato de MM fue que el país hace 9 meses estaba al borde de la crisis, pero pudo ser salvada gracias al cambio, que ya empezó a revertir la inflación y la recesión. Es raro que el Presidente afirme que estábamos en crisis cuando la economía argentina arrojó en 2015 un crecimiento del PBI del 2,1% reconocido por el propio INDEC de Todesca, mientras que actualmente todos los indicadores de actividad arrojan caídas del orden del 1,3% para el I-Semestre del 2016 (fuente: Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala). Por su parte, también es incoherente que considere que la inflación está en control, cuando en la dinámica de precios está 28 puntos por encima de 2015 (para el GCBA en agosto la inflación fue del 43,5% interanual, mientras que el 2015 finalizó con un alza del 26,9%).

Por el otro lado, se va desarticulando el relato,  reconociendo logros de los 12 años pasados. En la página principal del Foro (http://www.argentinaforum2016.com/es/node/9) se encuentran datos que exhibió el Gobierno, que muestran  exactamente lo contrario a una crisis, sino más bien denotan una Buena Herencia que abre camino a los potenciales de crecimiento.

Los puntos que se destacan son clarísimos, pero evidentemente lo que no le queda claro al Presidente es cómo se llegó a esos indicadores, dado que de cara al futuro planteó más de una vez que las ventajas del país son los recursos naturales y humanos, es decir las ventajas comparativas. Es más, en el mismo link se encuentra que:

“Este clima favorable para las inversiones, junto con las ventajas comparativas del país y las perspectivas de crecimiento, brindan oportunidades únicas de inversión. Asimismo, un sector privado con niveles bajos de deuda proporciona una plataforma sólida para que la inversión financiera y el consumo estimulen  un crecimiento sostenible  de la economía.”

Fuente: http://www.argentinaforum2016.com/es/node/9

Se puede deducir que el modelo que plantea el Gobierno es un programa que se basa en intensificar la especialización productiva del país, fomentando la inversión financiera, con menos reglas pero claras, basadas en la “verdad”. Los sectores que se destacaron fueron agroindustria, minería, energías y “diversos” sectores industriales; y la receta fue “invertir, generar empleo y crecer”. Estos aspectos son los cruciales para poder armar de una manera clara lo que se impulsará. Es notorio que descreen en un proyecto de país que cuide antes que todo los puestos de trabajo internos, a las PyMES y producciones que crecen a la par de un Estado presente –es decir, una protección sectorial-, sino que plantean una re-inserción mundial “a la vieja usanza” de recursos naturales con poco valor agregado (el esquema de Derechos de Exportación actual fomenta la exportación directa), pero en este caso incorporando actividades de especialización en capital humano (servicios, consultoría, investigación, etc.), que compitan por salarios bajos en relación a su productividad. Es propio de las visiones económicas que se sustentan en las ventajas comparativas en donde el país con menores costos relativos en la producción de un bien, obtendrá ventajas del comercio internacional por la especialización de ese bien. Es más que conocido en la literatura económica del siglo XIX y XX que este tipo de comercio libre no ha generado que ningún país se desarrolle sino más bien que exagera las brechas de desarrollo entre los países especializados en productos de mayor valor agregado que cuidan la producción local.

El segundo punto que dejó el FORO, la mirada de los CEOs, se puede tomar la carta fundacional del mismo, en la primera mesa de debate que tuvo como figura destacada al australiano Andrew N. Liveris  de Dow Chemical,  hombre que Obama honró con el cargo de co-presidente del Comité Asesor de la Alianza Manufacturera 2.0. El CEO es el encargado de reducir barreras aduaneras y controles en todos los países donde se radican empresas multinacionales, además de flexibilizar todas las exigencias para que se puedan comprar empresas subsidiarias de los países de origen con el fin de garantizar dominio del mercado y asegurarse la provisión exclusiva y barata de bienes intermedios, que en el caso de las industrias químicas son materias primas, minerales y energía. Cualquier coincidencia con los puntos que destacó el Presidente son asociaciones del lector.

Liveris desplegó toda una concepción de la inversión extranjera dividida en pasos,  en donde primero está el “ponerse en forma”. Esta puesta en forma, retomando las históricas analogías entre economía y medicina de funcionamiento “sano” –similar a la “grasa” para el Ministro de Hacienda-, apunta a que para atraer la inversión se necesita previsibilidad, estabilidad y consistencia en políticas de reforma en sectores como Educación, comercio exterior, energía e impuestos. Esta primera puesta en forma, para él es impopular, reforma de un Estado de Derechos, similar a lo que se viene llevando adelante en la actualidad nacional. Después de sufrir, vienen los resultados de reglas claras equitativas que por vía de sectores eficientes, y ahí comienza el éxito. Este empresario mundial considero que la Argentina está condenada a ganar, pero si nos ponemos a desarrollar recursos naturales y crear una red de pymes para abastecer a las grandes multinacionales que extraen recursos primarios.

Haciendo un paneo general del Foro que no dejó inversiones concretas, sino promesas del alcance de US$40 mil millones según el Ministro Cabrera, de los cuales U$S25 se calculan que ya son de proyectos viejos; sí dejó algunas pautas generales. Si traducimos reglas claras y estabilidad en palabras concretas, se podría considerar que los empresarios están exigiendo que no se generen modificaciones de políticas en relación con el mercado cambiario -la posibilidad de girar divisas al exterior o cambios bruscos en la cotización de las divisas-, y también varios hicieron aportes en lo denominado “conflictividad social”. En este último punto, sin considerar que “el patrón a los trabajadores les dice recursos humanos” (dixit Yasky), se puede encontrar como factor común la flexibilidad laboral, como lo exigió Dudley, CEO de British Pretolum, principal accionaria de Panamerica Energy que como segunda empresa del sector petrolero, sector que ya generó alrededor de 4.162 entre despidos y suspensiones durante este 2016 (Fuente: CEPA)-. Otro aporte en el mismo sentido se encontró en Salim Hameed de Pace International –Dubai-, que ya ratificó como positivo la flexibilidad, o Luis Analla de la compañía Kerui que criticó los altos salarios del país, o David Herranz de ADECCO que los sindicatos tiene mucho poder, o algo más directo como se encontró en el discurso de Francis Mauger –Carrefour- de que hay que disminuir las cargas sociales.

Estas empresas realizan una fusión entre inversiones financieras y directas –es decir, productivas-, en las cuales por un lado necesitan garantizarse una ganancia vía tasa de interés en el mercado local y la realización de esa rentabilidad en dólares vía el mercado de cambios, pero por otro lado ejecutan parte de un proceso productivo mundial radicado en el país en donde la competitividad, se justifican, se encuentra garantizada por bajas en los salarios y baja conflictividad por parte de los trabajadores.

La tercerización laboral se instauró en la sociedad Argentina desde la reforma de la Ley de Contrato de Trabajo efectuadas desde 1976, pero instaurada de lleno desde 1991 con pico en 1998 con la Ley 25.013 que terminó de habilitarla como norma de un mercado de trabajo orientado a los fines de determinados grupos económicos. La tercerización en la sociedad se puede sintetizar en romper los lazos de solidaridad básicos, y la eliminación de un Estado garante de Derechos. Ahora bien, desde el punto de vista de las empresas, les permite abaratar en gran parte los costos laborales, por medio de diversas obligaciones de aportes, seguridad social, seguridad en las condiciones de trabajo, etc.; pero además les garantiza la baja conflictividad sindical durante el proceso productivos. Es decir que también se puede atravesar un proceso de ajuste, sin conflicto.

Esta conducta fue llevada adelante por diversos sectores durante los últimos años, pero es impulsada en gran parte por las multinacionales. Acindar a modo de ejemplo, en marzo del 2015 había un total de 1.140 tercerizados y 1.214 trabajadores directos de planta, es decir 50% de tercerización (Strada, 2015). También es una estrategia que permite la subordinación de manera precaria de empresas/empresarios subcontratados por parte de una empresa grande (Siderar), que subordina laboral y productivamente a estas empresas PyMES e implican una peor condición de trabajo y de vida de los empleados.

Del Foro de Inversión se puede concluir que el modelo es la Inserción internacional vía ventajas comparativas en recursos naturales y garantizar el recurso humano tercerizado y barato. Se aprovecha las Buenas Herencias de 12 años de un Estado activo y presente, que fomentó la inclusión y mejora de las condiciones laborales, educativas, infraestructura y acceso a tecnología, entre otras. Es la analogía del péndulo aplicada a la economía, un Estado permite condiciones de desarrollo, con consenso, y luego las echamos por la borda.

Iñaki Alvarez