Crecimiento y desigualdad


Pagina 12 – 25 de Octubre de 2015

La economía argentina crecerá 3,1 por ciento en 2017 impulsada por un rebote del salario real, el empuje del gasto público y un contexto internacional menos adverso. El combustible para esa expansión será el endeudamiento externo. “Mientras que las inversiones privadas no pasan de anuncios grandilocuentes, el Gobierno deberá recurrir a emisiones masivas de deuda para evitar que la fractura social generada por sus propias políticas siga ampliándose y dinamite la supervivencia política del proyecto de Cambiemos”, indica el último informe del Instituto de Trabajo y Economía (ITE).

De acuerdo a los economistas de la Fundación Germán Abdala, de mantenerse el ritmo de crecimiento de los pasivos externos solo dos países de la región, Brasil y Uruguay, finalizarían 2017 con niveles de deuda pública bruta superiores a los de Argentina. “Si una lluvia de dólares en inversiones productivas era la apuesta del Gobierno, una avalancha de deuda pública y capitales especulativos es lo que consiguió”, indican los investigadores del ITE, que depende de ATE y UTE, al advertir sobre los riesgos en materia de sustentabilidad del sector externo asociados a ese tipo de estrategia. La estimación arroja que el equipo económico deberá captar alrededor de 38 mil millones de dólares adicionales en el mercado financiero internacional, un monto equivalente al 95 por ciento de las reservas internacionales.

Por eso, advierten que incluso cuando se observe un crecimiento del PIB “para los sectores populares y el conjunto de los trabajadores, un año de crecimiento como es esperable para 2017 no necesariamente redundará en más y mejor empleo”. La apertura comercial y la liberalización financiera, explican los autores del informe, “continuarán atentando contra el empleo de calidad expulsando más argentinos del tejido productivo y social”. De acuerdo a las previsiones de la Fundación Germán Abdala, el crecimiento previsto para 2017 no será suficiente para revertir la dinámica de destrucción de puestos de trabajo registrados en el sector privado de este año. Consideran que la reactivación podría traducirse en un incremento del empleo informal que actuaría como “refugio” para los asalariados desplazados.

“La tenue recomposición del salario real, aun en un contexto de mayor crecimiento, induciría un incremento hasta 10,9 por ciento en la tasa de desempleo para 2017”, sostiene el informe que será publicado esta semana. Como respuesta al ajuste, los investigadores del ITE esperan un aumento de la población activa por la mayor búsqueda de empleo para mitigar los menores ingresos laborales.

El documento del ITE advierte que el modelo actual pretende emular al resto de la región al sostener un entorno de crecimiento financiado por el ingreso de divisas por la cuenta capital y financiera: “Una estrategia de dudosas implicancias dinámicas que demanda que los ingresos sean generados por el sector privado para evitar, en principio, una trayectoria insostenible de las finanzas públicas”, sostiene. En la mayoría de los países latinoamericanos los flujos de capitales privados fueron centrales para sostener el ritmo de crecimiento tras la crisis de 2008. “En Argentina la lluvia de inversiones todavía está lejos de materializarse implicando que los dólares privados son insuficientes para sostener este tipo de cambio y la consistencia macroeconómica viene dada por la capacidad del sector público para generar financiamiento en el mercado internacional”, concluyen desde el instituto asociado a ATE y UTE.