Con caída de la industria, la construcción y el empleo, el Indec informó un crecimiento de 1,1% de la actividad en enero

El INDEC informó un crecimiento de la actividad en enero del 1,1%, medida según en Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE). Este nivel de actividad se encuentra, aún, 0,44% por debajo del nivel de enero de 2014. En la serie desestacionalizada, comparada contra el mes anterior (diciembre 2016), el estimador arrojó una caída de -0,5%. El análisis sectorial arroja datos menos alentadores que el índice general.

Otro sector, también primario, que explicó el crecimiento informado por el INDEC fue la pesca, con una expansión del 30,27%. En cambio, no le fue bien al sector de explotación de minas y canteras que cayó -4%.

En cambio, en la reconfiguración de la estructura económica que parece plantear la política oficial, los sectores de servicios son, junto a los primarios, los que estarían ganando posiciones en detrimento de los productivos. Así la intermediación financiera, por ejemplo, muestra una buena performance.

El sector electricidad, gas y agua -estimulado por la política oficial de tarifazos- creció 1,5%; transporte y comunicaciones, un 3,32%; actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler, un 1,93%; otras actividades de servicios, un 1,64%.

Otros sectores de servicios que lograron crecer en enero, siempre de acuerdo a la información publicada por el INDEC, fueron hoteles y restaurantes que se expandieron 1%; comercio mayorista, minorista y reparaciones, un 1,3%; enseñanza, un 1,58%; servicios de salud, un 2,54%; administración pública, defensa y planes de seguridad social, un 0,39%.

A pesar de que el EMAE muestra el primer dato positivo en nueve meses, el heterogéneo desenvolvimiento entre sectores y la mala performance de dos sectores tan sensibles como la Industria y la Construcción tienen un correlato negativo en la evolución del mercado de trabajo, que no logra despegar de su dinámica destructiva. Así lo evidencia la última información publicada por el Ministerio de Trabajo de la Nación para el mes de enero, en base a la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL).

En lo que atañe al nivel de actividad y empleo, resulta igualmente preocupante el análisis por tamaño de empresa.

Sólo en las grande empresas (más de 200 empleados) hay una evolución apenas positiva del empleo de 0,3% (y más pobre en el GBA donde sólo alcanza al 0,1%), pero que no alcanza a compensar el retroceso que experimentan las firmas de menor tamaño.

Habrá que ver, por supuesto, cómo evolucionan los números en los meses siguientes. Se sabe que un mes no dice nada de tendencias, frente a nueve meses consecutivos de caída. En ese sentido, será importante cómo se resuelva la negociación paritaria y si ello permitirá o no recomponer, al menos parcialmente, la capacidad adquisitiva de los salarios, cosa frente a la cual el gobierno se muestra fuertemente reticente. También tendrá impacto la política de tarifazos proyectada para los meses futuros.

No obstante, podemos observar de los datos analizados hasta aquí algunos rasgos no deseables, a criterio de esta economista, para la economía argentina. En primer lugar, algo que ya hemos señalado otras veces en esta columna, la re-primarización de la economía nacional, donde los sectores primarios ganan posiciones, junto a los de servicios -emulando lo que ocurrió durante la década del ’90-. En segundo lugar, la otra cara de la misma moneda: el retroceso de los sectores productivos, particularmente de la industria nacional. En tercer lugar, un proceso de concentración productiva, que se perfila por el desigual desempeño de las firmas según su tamaño, con las pequeñas y medianas empresas perdiendo frente a las grandes. En cuarto y último lugar, como corolario del punto anterior, un proceso de extranjerización, ya que las empresas de capital nacional predominan entre las PyMEs, en tanto la propiedad de las grandes firmas es eminentemente foránea.

Por Fernanda Vallejos