Cavallo-Macri y la burda mentira de la “confianza”, el “crédito” y el endeudamiento

¿Modelo de “país” el mitrismo en su fase buitrista? Nos gobiernan los mismos que entre 1976-2002, por supuesto, no desde la Casa Rosada, sino desde el extranjero. Vuelve el endeudamiento y el relato cultural que lo acompaña, que lo apuntala. De Domingo Cavallo a la vicepresidenta Gabriela Michetti. Que la zoncera de la “herencia K” es una burda mentira lo prueban estos audios, entre muchísimos otros que daremos a conocer. Toman exactamente las mismas medidas que tomaron antes, independientemente de la tan mentada “herencia” K. En efecto, las políticas ejecutadas por Alfonso Prat Gay son la perfecta continuidad de las tomadas por Martínez de Hoz, Cavallo, López Murphy y nuevamente Cavallo, en 2001. El kirchnerismo pudiera no haber existido que iban a hacer lo mismo que están haciendo. Es el proyecto político del neoliberalismo, el tradicional e histórico, el que se ha vuelto a poner en marcha. Escuchemos a Cavallo. Escuchemos a Michetti.

Domingo Cavallo sobre la “confianza”, la “inflación” y el “crédito”

Carlos Menem, con una Argentina en coma cuatro, pondría entonces en marcha el ultraconservador Plan Bunge y Born (Bonex). Plan Primavera repotenciado. Al frente del BCRA, Javier González Fraga. Devaluación del 116%, reducción del empleo y del gasto público, en un contexto de mayor endeudamiento y ajuste fiscal. Poco después, las leyes de Reforma del Estado y de Emergencia Económica. Si bien la inflación caería del 2.314% anual en 1990 a 171% en 1991, el ministro de Economía Erman González no lograría revertir la caída de la actividad. En febrero de 1991 asume Domingo Cavallo.

Domingo Cavallo: “inspiramos confianza, nos creyeron y nos dieron crédito”

Las “metas de inflación” del Plan Primavera se perfeccionaban con el Plan Otoño (más conocido como Plan de Convertibilidad). Cavallo, el funcionario del dictador y apropiador de bebes Reynaldo Bignone, anunciaba los objetivos de la política económica: equilibrio del presupuesto fiscal con ajuste del gasto, achicamiento del Estado, aceleración de las privatizaciones, etc. El 1 de abril de 1991 entraría a regir la ley de “convertibilidad del austral con el dólar de los Estados Unidos de América”. El objetivo supremo: el pago de deuda externa. La planificación de la estafa prosigue en 1993 con el Plan Brady, llevándose el BCRA al mínimo nivel de funcionamiento de su historia (esto es, asesor financiero del FMI). La inflación cayó del 24,9% en 1992 a 10,6% en 1993, 3,9% en 1994, 1,6% en 1995, 0,4% promedio entre 1996 y 2000. Nunca antes, en la historia de nuestro país, las “metas de inflación” sirvieron tanto y tan bien a una Argentina satélite, atrasada y empobrecida. El consumo aumentó los primeros años de los noventa estimulado por la estabilidad de precios, el ingreso masivo de capitales y el atraso cambiario. La sobria mentira culminaría, paradójicamente, con un baño de tequila (1995), seguido de un trago fuerte de sake (1997, Sudeste Asiático) y un coma alcohólico con caipirinha apenas después (1999, devaluación del real).

Domingo Cavallo: “Nuestra economía seguirá creciendo, los beneficiarios son los más pobres. La devaluación de la moneda empobrece”

Pero ni en 1995, ni en 1997 ni en 1999 el neoliberalismo estaría derrotado. Había que doblegar esfuerzos para que la Argentina siguiera inserta en la división internacional del trabajo como pretendían la banca occidental. Nacía así el “Plan Invierno” de Roque Fernández que, malogrado, debió ser reemplazado por los también malogrados “Plan Verano” de José Luis Machinea y sus correcciones con López Murphy y otra vez Cavallo.

No habiendo nada más para rematar y muy poco para ajustar, privatizar y despedir, quedaba por resolver el mayor préstamo de la historia solicitado al FMI (enero de 2000), la reforma previsional (noviembre de 2000) y el golpe de gracia al pueblo argentino con un nuevo y sanguinario ajuste (frustrado el 19 y 20 de diciembre de 2001). Con la sola excepción de los años 89/90, la deuda externa aumentó invariablemente entre Martínez de Hoz y Eduardo Duhalde. La deuda per cápita (siempre se calcula como porcentaje de PBI así que humanicemos), la deuda per cápita en 1983 era de 1.612 dólares por cabeza; en 1991 había aumentado a 1.769; en 2001 a 4.432 y en 2003 a 4.448. ¡Flor de gobernantes! Los intereses pagados en el lustro 1990/95 promediaron los 4.500 millones de dólares y 8.500 millones entre 1995 y 1999. Los capitales argentinos en el exterior saltaron de 60.416 millones de dólares a 106.966 entre 1990 y 1999. Asimismo y entre 1992 y 1999, las crecientes ganancias que las filiales argentinas de compañías multinacionales enviaban a sus casas matrices totalizaban unos 13.763 millones. Indirectamente, el endeudamiento externo representaba la forma de conseguir divisas para compensar el brutal drenaje de fondos. En su indispensable libro Historia económica, política y social de la Argentina 1880-2003, Mario Rapoport calcula que “en las postrimerías de la década [del noventa], la deuda externa pública había adquirido así, gracias al apoyo y consejos del Fondo, contornos explosivos. El pago de los intereses respectivos, entre 1993 y 2001, alcanzó a más de 53.000 millones”. Carlos Menem era la estrella invitada del acto inaugural de la Asamblea del FMI en 1998. Ese año y según cálculos del economista Mario Rapoport, se fugaban del país unos 100.000 millones de dólares.

¿Modelo de “país” el mitrismo en su fase menemista? ¿Modelo de “país” lo que nos propone el mitrismo del siglo XXI -transitando ya su fase buitrista- con sus Sturzenegger, Broda, Melconian, Kiguel, etc. a cuestas? La distribución del ingreso en 2002 marcó su peor nivel desde la primera medición del INDEC, a comienzos de los 70. De 12,2 veces la brecha entre ricos y pobres en 1974 a 46,6 veces. La pobreza, reducida entre 1991 y 1994 (a costa de la desindustrialización masiva, la venta del patrimonio público, el endeudamiento y la reducción de la inflación por retracción del crédito y el consumo) se dispararía descontroladamente hasta el retorno de la verdadera democracia, en mayo de 2003. La mayúscula depredación de recursos y riquezas, en un contexto de endeudamiento sideral, un mercado interno arrasado, millones de argentinos excluidos y provincias diezmadas fueron las consecuencias buscadas de una exitosa planificación neoliberal bajo los postulados del Consenso Thatcher-Reagan en su versión noventista y con sede en Washington.

Michetti: “Endeudarse es sano; cuando tenés tasas del 3% hay que aprovechar”

¿Modelo de “país” el mitrismo en su fase buitrista? Nos gobiernan los mismos que entre 1976-2002, por supuesto, no desde la Casa Rosada, sino desde el extranjero. Vuelve el endeudamiento y el relato cultural que lo acompaña, que lo apuntala. De Domingo Cavallo a la vicepresidenta Gabriela Michetti. Que la zoncera de la “herencia K” es una burda mentira lo prueban estos audios, entre muchísimos otros que daremos a conocer. Toman exactamente las mismas medidas que tomaron antes, independientemente de la tan mentada “herencia” K. En efecto, las políticas ejecutadas por Alfonso Prat Gay son la perfecta continuidad de las tomadas por Martínez de Hoz, Cavallo, López Murphy y nuevamente Cavallo, en 2001. El kirchnerismo pudiera no haber existido que iban a hacer lo mismo que están haciendo. Es el proyecto político del neoliberalismo, el tradicional e histórico, el que se ha vuelto a poner en marcha.