Argentina 2015-2019: ¿export-led o profit-led?

El objetivo de esta nota técnica es hacer una revisión bibliográfica de diversos papers acerca de los regímenes de profit-led, export-led y wage-led con el fin de reflexionar sobre cual modelo se proyecta para el país en los próximos cuatro años.

Desde la década del ochenta, se han producido cambios en la distribución del ingreso. Desafortunadamente, hubo una significativa disminución de la participación de los salarios de todo el mundo, tanto en economías desarrolladas como en vías de desarrollo. La disminución de la participación de los salarios en la distribución funcional del ingreso es un punto más de cambios más amplios en las economías de los países, que incluye también un aumento de la desigualdad de los ingresos personales. Asimismo, desde el comienzo de la crisis sub-prime en 2007 obligó a los políticos y a los economistas a repensar las teorías y las políticas económicas llevadas a cabo que eran aceptadas como mainstream en los últimos treinta años.

 

Existen varios puntos de vistas que tratan de buscar el porqué de esto. Sin embargo, se puede englobar en dos grupos para una mejor comprensión:

1) los ortodoxos o neoclásicos

2) los heterodoxos.

 

Por un lado, la teoría neoclásica suele resaltar los cambios tecnológicos como el principal determinante de la distribución del ingreso. La literatura reciente de dicha escuela no admite que la globalización generó efectos adversos en la participación de los salarios en las economías desarrolladas. Por otro lado, desde las escuelas heterodoxas tiende a considerar la distribución del ingreso como el resultado de la puja distributiva y ponemos a consideración temas como la reducción del Estado de Bienestar y la valorización financiera a la hora de discutir la baja de los salarios.

La defensa de una economía tirada por salarios viene de larga data. Históricamente, fue articulada en las visiones reformistas dentro del movimiento obrero y fue discutida en el marco del subconsumo en el siglo XIX por economistas como Malthus, Sismondi y Hobson. Las ideas subconsumistas recibieron un fuerte impulso en la década del ‘30 del siglo XX, cuando John Maynard Keynes propuso su teoría de la demanda efectiva, con el argumento de que una alta tasa de ahorro, en relación con una baja tasa de inversión fue uno de los desencadenantes de la depresión de muchas economías. Asimismo, en la década del ‘70 Kalecki retomó este tema

Stockhammer (2012) realizó un análisis de los determinantes de la participación de los salarios de 71 países entre 1970 y 2007, tomando en cuenta variables como los cambios en la tecnología, la globalización, la financiarización y la reducción del Estado de Bienestar. El autor encontró alguna evidencia de los efectos del cambio tecnológico, pero no es el principal motor a la hora de determinar la distribución del ingreso. Otro dato interesante es que la globalización ha tenido efectos negativos especialmente en los países en desarrollo. No obstante, el problema está dado en la apertura de las economías desarrolladas y en desarrollo; en este último caso contradiciendo al teorema de Stolper-Samuelson. Asimismo, la valorización financiera ha tenido un fuerte impacto negativo en la participación de los salarios de las economías desarrolladas y en las en vía de desarrollo. Finalmente, el autor señala a la reducción del Estado de Bienestar como una variable fundamental a la hora de hablar sobre la disminución del salario.

Este resultado pone de manifiesto que los cambios en la distribución del ingreso no son impulsados principalmente por los cambios tecnológicos, como señala la escuela neoclásica. De hecho, los gobiernos pueden influir en cómo se distribuye el producto pero existen diversas áreas políticas no aparecen directamente relacionadas con la política social. No obstante, la forma en cómo se gestionan estas áreas puede tener fuertes repercusiones en la distribución del ingreso. Por ejemplo, la regulación financiera y la gestión de los flujos internacionales de capital, o la política comercial son áreas fundamentales a la hora de determinar qué clase social será la más beneficiada. En tanto, con respecto a las políticas laborales y sociales, el fortalecimiento de la negociación colectiva y el derecho a formar sindicatos son fundamentales a la hora de mejorar la distribución del ingreso.

 

Ahora bien, ¿cuáles son los efectos de la demanda cuando cambia la participación del salario en la economía? Los neoclásicos sólo le conceden una función al salario: como un costo. De esta manera, se reconocen sólo como un efecto positivo ante una baja del salario -mejoras en la competitividad, con aumento en las exportaciones netas y en la rentabilidad-. Por otro lado, los heterodoxos (principalmente, los post-keynesianos y los kaleckianos) ven al salario de doble forma: si bien concuerdan con los postulados neoclásicos como un costo por los empresarios, también señalan como un componente de la demanda agregada o del mercado: una disminución de la participación de salarios en el ingreso nacional generará una caída en el consumo interno debido a que la propensión marginal a consumir de los trabajadores es mayor a la de los empresarios. Por lo tanto, con el fin de evaluar los efectos de una redistribución del ingreso es necesario hacer frente en el Consumo, la Inversión y el Sector Externo.

 

En los modelos heterodoxos el efecto total de disminución de la participación de los salarios en la demanda agregada depende del tamaño relativo de las reacciones de consumo, la inversión y las exportaciones netas a los cambios en la distribución del ingreso. Si el efecto total es negativo el modelo es tirado por los salarios (wage-led en inglés) donde se observa un efecto de caída del consumo en los salarios más bajos, de la otra manera es tirado por las ganancias (profit led) y se observa un efecto positivo en la inversión y en las exportaciones netas. Como conclusión podemos decir que el efecto total de una redistribución a favor del capital depende del tamaño relativo de la diferencia del consumo, la sensibilidad de la inversión a los beneficios y la sensibilidad de las exportaciones netas a los costos laborales.

 

En otras palabras, las teorías post-keynesianas sugieren que la naturaleza del régimen de demanda es una cuestión empírica si la economía se mueve por beneficios o por salarios. Diversos trabajos empíricos concluyen que la demanda interna es impulsada por los salarios , es decir, el efecto de una redistribución a favor del capital sobre la suma del consumo privado es negativo porque el consumo es mucho más sensible a un aumento en la participación de los beneficios. Por lo tanto la economía es de tipo profit-led sólo cuando el efecto de la distribución de las exportaciones netas es lo suficientemente alta como para compensar los efectos sobre la demanda interna, y esto es probable que sólo en pequeñas economías abiertas.

Otro modelo que se está volviendo a debatir luego de la victoria de Mauricio Macri es el modelo llamado de export-led. Para la ortodoxia, estos modelos suponen que el crecimiento viene tirado por las exportaciones, de modo que la capacidad de exportar bienes y servicios es la que empuja la inversión y la creación de empleo. Estos modelos se pusieron de moda en los años setenta en medio del renacimiento de la teoría neoclásica.

 

Desde un punto de vista teórico, un modelo export-led obliga a los distintos países a buscar sus mercados de especialización, es decir, se retoman ideas relacionadas con las ventajas comparativas. Por supuesto, las críticas a este modelo son innumerables. En primer lugar, las clásicas críticas sobre el irrealismo de los supuestos (competencia perfecta y movilidad perfecta del capital). En segundo lugar, la especialización en determinadas ramas puede llevar a algunos países a sufrir deterioro en los términos del intercambio ¿cómo se producirá esto? Los países especializados en bienes de primera necesidad (por ejemplo, alimentos) ven como el exceso de oferentes lleva a una caída en los precios mientras que los países especializados en producir bienes de alto valor agregado (tal como la industria tecnológica) mantienen precios altos. Esta relación va a empobrecer a los países periféricos. En tercer lugar, un modelo export-led conlleva una estrategia de empobrecimiento debido a que muchas veces los salarios se bajan con el argumento de “volver a la economía más competitiva”. Esta dinámica termina deteriorando la demanda mundial y produciendo crisis de demanda. En cuarto  y último lugar, existe lo que se conoce como “falacia de composición” que señala, a nivel mundial, que las exportaciones han de ser iguales a las importaciones y, en consecuencia, no todos los países pueden ser exportadores netos. En otras palabras, no todos los países pueden exportar más de lo que importan. Por lo tanto buscar estrategias para lograrlo es prácticamente un imposible económico.

 

Finalmente, es necesario señalar que los modelos debt-led (crecimiento impulsado por el endeudamiento) de los EE.UU. y de la periferia Europea son la contracara de los modelos export-led. Como los salarios no suben lo suficiente en las economías deficitarias, estas suelen pedir prestado a algunos países para poder mantener los niveles de vida ya alcanzados y compran productos a precios atractivos que ofrecen países como China. A su vez, los “dólares reciclados” de China vuelven a los EE.UU. y otras economías deudoras. Estos “dólares reciclados” habilitan a los estadounidenses a pedir prestado a tasas bajas. Algo similar ocurre en la eurozona ya que los euros suelen ir de Alemania hacia países periféricos de Europa que piden préstamos baratos.

 

A continuación, haremos una breve revisión de la última literatura sobre la temática: Lavioe y Stockhammer (2011), Onaran y Galanis (2012); y Heinz y Mundet (2012)

 

Lavoie y Stockhammer (2011) sostienen que la polarización en la distribución del ingreso y la disminución de la participación en los salarios en la economía juegan un papel muy importante en la generación de un crecimiento desigual. Asimismo, no creen que la determinación del salario real o la participación del salario es un fenómeno puramente endógeno: la distribución del ingreso puede ser modificada a través de políticas que actúan sobre la distribución primaria del ingreso mediante el poder de negociación de los sindicatos o con tasas de interés menores a las de mercado y  tambien en la distribución secundaria mediante reformas impositivas. También afirman que es el momento de reconsiderar las políticas a favor del capital y examinar distintos modelos basados en el salario como motor principal de la economía que ellos llaman wage-led growth strategy. Estos modelos serían realmente importantes de ser desarrollados ya que la crisis internacional desafortunadamente hundió a varios países en recesión, y los trabajadores se encontraron con poca capacidad de resistir una baja del salario, lo que también tuvo efectos negativos en la macroeconomía de los países.

 

Onaran y Galanis (2012) realizaron un estudio que estimó los efectos de los cambios simultáneos en la participación de los beneficios en varios países, y no solo un cambio aislado en un solo país. Con base en estimaciones de ecuaciones de comportamiento específicos del país para los componentes de la demanda agregada privada para 16 desarrollados y en desarrollo miembros del G20 , que simulan los efectos de una redistribución simultánea a favor de la capital de la renta, es decir un aumento del 1% en las ganancias de los empresarios. Una disminución simultánea en la participación de los salarios en estos 16 países lleva a una disminución en el crecimiento global. Por otra parte, Canadá, Argentina, México y la India que son países con economías profit-led en países con economías relativamente cerradas la participación del salario también se contrae cuando disminuye el salario de sus socios comerciales. Esto nos dice que es necesario tener en cuenta la disminución de precios de las importaciones sobre las exportaciones netas.

En un modelo de tipo wage-led, el aumento de la demanda agregada es posible porque la participación de los salarios se eleva de forma exógena. Si este es el caso, la relación entre la demanda agregada y el ingreso se incrementará. A mediano plazo, esto puede provocar aumentos en el ingreso. Esto puede ejemplificarse con la deuda de los hogares: el aumento de la deuda de los hogares puede aumentar los gastos de consumo. Sin embargo, una mayor proporción de deuda- ingreso es probable que tenga un efecto negativo sobre el consumo.

Dos de estos procesos han sido particularmente importantes en la práctica. En primer lugar, hay un grupo de países donde la deuda, y en particular de la deuda de los hogares, ha ido en aumento. Este proceso es inherentemente inestable. Si bien puede ser difícil determinar qué nivel de deuda es insostenible, los aumentos continuos en los ratios de deuda-ingreso son claramente menos. La relación real entre el ratio de deuda y la demanda agregada es compleja, ya que está mediada por el aumento de precios de los activos o de los precios de los inmuebles y por los mecanismos de creación de crédito. En muchos casos, la expansión del crédito fue financiado por entradas de capital. Una vez que la expansión del crédito se detiene, el modelo de crecimiento está en crisis. Como la expansión del crédito normalmente se basa en una cierta forma de una burbuja financiera, se esperaría que el vínculo entre el ratio de deuda y el gasto agregado, mediada por los precios de los activos y la creación de crédito.

En segundo lugar, debemos hablar de los excedentes de exportación. Un grupo de países se ha basado en el aumento de las exportaciones netas como un estímulo para el crecimiento económico. Mientras que un modelo de este tipo parece intuitivamente insostenible, ya que se basa en la cada vez mayor estimulación de la demanda externa, el mecanismo que genera la crisis es menos sencillo. Desde el país en que las exportaciones están acumulando activos en el extranjero, no es probable que sea la víctima de las crisis monetarias. Más bien, la inestabilidad es probable que ocurra en los países con déficit por cuenta corriente. En cierto sentido, el régimen liderado por las exportaciones externaliza la crisis. En particular, si el país por las exportaciones es impulsada por los salarios , como en el caso de Alemania , el crecimiento,  requiere cada vez más fuerte estímulo a la exportación basada en el aumento de los déficits y la fragilidad en los países que crecen en función del consumo de deuda llevado .

Heinz y Mundet (2012) realizaron un estudio empírico en el cual clasifican los regímenes de crecimiento. Sobre la base de una descomposición de las aportaciones de crecimiento de la demanda agregada para el período 2000-08 distinguieron entre boom de consumo de deuda (debt-led) y otro modelo fuertemente tirado por las exportaciones regímenes (export-led) como casos extremos y proponen una baja demanda interna y un débil exporta-led.  Los regímenes demanda interna se caracterizaron por las contribuciones negativas de crecimiento de las exportaciones netas, pero estos países no experimentaron una deuda por auge del consumo a pesar del aumento de los niveles de endeudamiento de los hogares. En cambio, los regímenes de export-led débiles, la mayoría de ellos exportadores de materias primas han tenido excedentes de exportación, pero la contribución del crecimiento de las exportaciones netas han sido negativas en el período correspondiente. En otras palabras, se trata de países con excedentes de exportación, que se han ido reduciendo.

Hasta ahora hemos hablado de la demanda. No obstante, debemos preguntarnos qué pasa desde el lado de la oferta. La pregunta que nos tenemos que hacer es ¿cómo el salario real afecta el crecimiento de la productividad? Los economistas neoclásicos normalmente argumentan que los mercados competitivos son más propicios para el crecimiento, razón por la cual abogan por desregular mercados, incluido el mercado laboral. En cambio, las corrientes heterodoxas destacan que las instituciones del mercado de trabajo no sólo pueden tener efectos sociales positivos para ayudar a superar las fallas del mercado sino que también pueden tener efectos positivos sobre el crecimiento económico, ya que las buenas relaciones laborales mejoran la propensión de los trabajadores a contribuir al proceso de producción.  En esta línea, un salario alto puede obligar a los empresarios a acelerar el progreso tecnológico. Por lo tanto los historiadores económicos han señalado los efectos positivos de los salarios en el proceso de industrialización.

Suponiendo que la demanda es liderada por los salarios ¿cómo se explica el desempeño del crecimiento real de las últimas décadas? Bajo el orden neoliberal se ha producido una masiva redistribución de la renta y, en particular en los países anglosajones, un período de crecimiento, seguido de una crisis financiera. Si las economías estaban tiradas por los salarios ¿cómo puede ser que esto haya sucedido? Básicamente porque el neoliberalismo propone un paquete de políticas que abarca un ataque a los sindicatos, a la desregulación del sector financiero y la privatización de los servicios públicos. Sin dudas, es la desregulación del sector financiero que ha generado ciclos de auge y caída en lugar de generar un patrón de crecimiento sostenible basado en el un círculo virtuoso con beneficios a la inversión de un modelo profit-led. En cambio, se generaron dos patrones de crecimiento insostenibles, uno basado en el crecimiento de la deuda y otro basado en los excedentes de exportación.

Para terminar, tenemos que preguntarnos ¿cuál es el objetivo de una estrategia wage-led? La respuesta es sencilla: establecer un modelo de crecimiento con pleno empleo en la que los salarios exijan el crecimiento a través del crecimiento del consumo y por medio de efectos de aceleración de crecimiento de la inversión , así como el crecimiento de la productividad a través de los cambios tecnológicos inducidos por el ahorro de mano de obra.

Sin dudas, una estrategia de crecimiento en los salarios se traducirá en acciones de salarios estables o en aumento. ¿Cómo se pueden lograr cambios en la distribución del ingreso? El punto de partida para políticas distributivas favor de los trabajadores son las políticas de salario mínimo en combinación con una legislación que fortalezca el estado de los sindicatos y las instituciones de negociación colectiva. Otro punto no menor es el fortalecimiento de los sindicatos y las políticas de salario mínimo como políticas macroeconómicas.

Breno Nunes Chas y Noelia Torres