Análisis de los costos salariales internacionales en la industria

Por Mariano Kestelboim

Introducción

La mejora de los términos de intercambio para los países de América del Sur, registrada esencialmente entre la segunda mitad de la década pasada y la primera de la actual, no sólo implicó que escalaran sus precios de exportación, sino también que los bienes industriales se abarataran. En ese escenario, la relocalización de industrias desde los países centrales hacia el continente asiático implicó una creciente competencia con industrias competitivamente mucho más agresivas que las de los países desarrollados de occidente. La consolidación fuertes estructuras industriales en China, India, Vietnam, Bangladesh, Camboya, entre otras, con elevadas escalas de producción, muy bajos costos de mano de obra y, en los casos más destacados, una potente asistencia estatal al desarrollo industrial dificultó el proceso de recuperación industrial de la Argentina. Así, nuestro país, a pesar de la recuperación de su entramado productivo, se mantuvo aun muy lejos de cerrar la brecha tecnológica con los países más industrializados.
Acortar esa distancia de productividad requiere del diseño e implementación de muchas más políticas de estímulo a la industria, sobre todo de aquellas más sofisticadas que demandan recursos económicos y conocer en detalle las características particulares de cada cadena de valor. Eso precisa generar una articulación mucho más dinámica entre el sector público y el privado. Ella debería permitir evaluar los niveles de competitividad de cada rubro específico de la producción, identificar sus principales atributos y cuellos de botella, conocer la trayectoria de las principales empresas de cada rama productiva para poder identificar dónde y cómo debe intervenir el Estado. Y, de esa forma, evitar que los grupos de poder más fuertes de cada mercado se enriquezcan sin invertir, captando rentas a costa de quienes tienen menos capacidad de negociación.
Dejar al mercado operar libremente erosionará aun más las posibilidades de desarrollo. Los recursos se destinarán mayormente a las áreas más competitivas en la actualidad (actividades primarias extractivas) y protegidas (básicamente servicios no transables) y, como veremos en este informe, la industria, con salarios, medidos en dólares, mucho más elevados que en los países asiáticos y que en nuestros socios regionales más industrializados, tendrá un panorama muy complejo para poder subsistir. Librado a la acción de las fuerzas del mercado, el salario será la principal variable de ajuste. Además, la pérdida de poder adquisitivo implicará, asimismo, una contracción del mercado interno, mayor destino de la producción de la industria nacional.
Nuevamente, el pensamiento neoclásico ortodoxo ha tomado el control de la economía nacional. Éste siempre apoyó los intereses de los grupos económicos más hostiles a una gestión equilibradora del Estado.
Estos sectores, como señala Ricardo Aronskind (2008), “rechazan la participación de los trabajadores en la configuración de la vida social y todo intento de modificar el lugar que ocupan los países periféricos en la división internacional del trabajo”.

Ver informe completo: Costos laborales industriales_Febrero 16