Salario en Argentina


El salto del dólar de la última semana suma tensión a la situación macroeconómica actual. La aparente estabilidad del tipo de cambio comenzó, como era de preverse, a desmoronarse a medida que se acercan los comicios y los inversores empiezan a temer una probable aceleración del dólar por lo que escapan del carry trade para asegurarse en la divisa norteamericana. Todavía la devaluación de 2018 no ha pasado completamente a precios y ya el dólar parece estar a punto de comenzar una nueva escalada. Con lo cual el BCRA detiene su política de hacer descender lentamente la elevadísima tasa de interés, heredada del segundo acuerdo con el FMI y del cambio en la política monetaria, en un intento de recomponer la capacidad de valorización del ahorro en moneda local. No obstante, como ya quedó demostrado en los episodios del año pasado, en determinado momento de volatilidad financiera y cambiaria, no hay tasa de interés que alcance para detener la salida de fondos en pesos hacia el dólar. En este sentido, ante ingresos de los hogares que van quedando sistemáticamente por debajo de la inflación y de la escalada del dólar, se profundiza la recesión por la caída de la demanda interna y de las ventas de las empresas en el mercado doméstico. Con lo cual el modelo económico y la volatilidad macroeconómica se convierten en el fundamento principal de la caída del salario.
Desde la retórica oficialista, se esgrimió que los salarios estaban demasiado altos en relación a la región, con lo cual esto trababa el proceso de crecimiento ya que infringía costos excesivos sobre la actividad económica; desconociendo que los salarios no son los únicos costos que deben enfrentar las empresas y que además por otro lado contribuyen a conformar la demanda interna, lo que implica mayor mercado y mayores ventas para esas mismas empresas, lo cual les permite prorratear los costos fijos sobre mayor cantidad de unidades vendidas, lo cual favorece el proceso de inversión. No obstante, como se verá a continuación, tomando el salario mínimo vital y móvil (SMVyM), los asalariados argentinos están teniendo una caída de su poder de compra inédita en los últimos años. En especial en la comparación con los países de la región. Es así que Argentina ha pasado de tener el SMVyM más alto de Sudamérica, medido en moneda estadounidense al tipo de cambio oficial, a caer varias posiciones en el ranking, especialmente en el último año. Sin embargo, ante tal caída, la tendencia macroeconómica actual no hace pensar que los asalariados tengan una recomposición en sus ingresos sustancial. Por el contrario, el panorama general es que dicha tendencia del último año continuará y hasta podría profundizarse en el caso de que pueda desbordarse la situación macro-financiera actual, lo cual no es poco probable, como ya lo aseguró el propio FMI. Esto haría que la Argentina continúe perdiendo posiciones en dicho ranking.1 2 4