¿En serio no importan la industria y la igualdad en la Argentina?


La obsesión que recorre las siguientes líneas es la de buscar clarificar la importancia de la industria en la igualdad de la población argentina, en el orden que quieras (confirmando correlaciones y revisando causalidades). Pero no sólo eso, además mostrar que el mayor crecimiento del PBI per cápita no acompaña la mayor participación del quintil más rico en el ingreso, por el contrario: la evolución de una menor participación de los más ricos en el ingreso se refleja en un mayor PBI per cápita. Esta evidencia dice mucho acerca del impacto de conjunto que podría tener una reforma laboral e impositiva que mejoren los ingresos de los más ricos. Y ayuda, por tanto a pensar el mercado y el desarrollo del país para consolidar un futuro mejor.

A continuación pongo en gráficos algunas variables. Lo que busco mostrar es la importancia de la industrialización y de la igualdad en la distribución del ingreso, para el crecimiento de nuestro país, dada su estructura productiva. Es decir, cuando mejora el valor agregado industrial, mejora la igualdad social de la Argentina, en un marco de mayor PBI per cápita.

Como se puede ver en el primer gráfico, una menor participación en el ingreso del quintil que más gana, la línea verde, (sin dejar de ser el quintil que más gana, por-su-pues-to) se correlaciona con un mayor PBI per cápita (barras azules). Sobre todo cabe mirar el período 2002 a 2014 donde las tendencias son bastante evidentes. ¿Una hipótesis? El país tiene mucha población con consumo por debajo del mínimo bienestar para no ser considerada pober, con necesidad de consumir más, por tanto cuando este sector avanza en su consumo (lo cual requiere un mayor ingreso absoluto real de este sector) hace girar la rueda de la economía fortaleciendo su expansión. En general para que esto ocurra –más consumo de los más pobres- en el caso argentino, se requiere una redistribución del ingreso con mayor equidad, que sólo está en condiciones de ejercer.

 

 

Gráfico 1: relación entre participación en el ingreso del quintil que más gana y el PBI per cápita.

 

 

A continuación, en el siguiente gráfico, lo que se observa es que un mejor gini (cuando baja la línea azul, lo que implica mayor igualdad en la distribución del ingreso) se correlaciona con un mayor valor agregado industrial (línea roja que sube). Desde 2002 se concreta un proceso de mejora en la igualdad hasta 2013 que acompaña el crecimiento en al valor agregado industrial. Son datos que deben tenerse en cuenta en sus trayectorias largas. En efecto, desde el punto más alto de desigualdad, acontecido en 2002, se reduce la desigualdad hasta valores similares a los de 1985, en 2015. En 2016 se verifica un leve aumento en la desigualdad, que, justamente, se refleja en un empeoramiento del valor agregado industrial.

 

Gráfico 2: gini y valor agregado industrial

 

 

 

Entonces, en un sólo gráfico (el gráfico 3) veamos la relación con tendencias similares que hay en las trayectorias del PBI per cápita y el valor agregado industrial. Como puede notarse de forma muy clara, es 2011 el año en que mejor PBI per cápita hay en la Argentina en términos constantes y al mismo tiempo muestra el pico de valor agregado industrial, ambos con precios constantes. Esto no quiere decir que la proporción de industria en el PBI haya subido (nuestro país sigue la tendencia mundial que muestra una baja proporcional de la industria en el total del PBI) pero sí que existe un crecimiento real de la misma. Por otra parte, después de 2011, se observa una escalera que baja, especialmente desde 2013, y con una profundización en 2016, que debería ser alerta para el gobierno a cargo de la política económica nacional.

 

Gráfico 3: PBI per cápita e industrialización

 

Con esta información a mano, suponer que vienen tiempos nuevos en los cuales conviene desindustrializar el país no es ignorancia, es posición política en contra de la evidencia, del bienestar social y productivo nacional.

 

Gráfico 4: recaudación impositiva, por distintos conceptos y en % del PBI.

El último gráfico lo vamos a usar para señalar que no se confirma la hipótesis de que el aumento de impuestos, tal como se ve en varios momentos de la historia argentina, sea un problema para el desarrollo productivo de la industria o para el aumento del PBI per cápita. Por el contrario, una reforma impositiva o laboral, que promete hacer más desigual a la sociedad, y mejorar las ganancias de los sectores que más tienen, parece ser un escenario propicio para un creciente deterioro productivo y social.

Las reformas en una sociedad compleja que está en constante cambio no son malas en sí mismas, pueden ayudar a una modernización real de sus relaciones sociales y productivas, pero debe tenerse en cuenta la historia para poder tomar las mejores decisiones de reforma. Mejorar el ingreso de los que más tienen, a través de bajarles los impuestos a las empresas, flexibilizando el sistema laboral y financiero, o reduciendo derechos de exportación a exportadores del campo, entre otros, no parece ser la vía del desarrollo que necesita la Argentina para mostrar avances y un mejor vivir de las generaciones futuras. Esto tampoco quiere decir que la solución sea subir las cargas sin ningún límite, sino que como en todo país que está en vías de desarrollo, la solución debe ser la mejor coordinación de intereses, y objetivos, con progresividad distributiva y acuerdos productivos.

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