Ejecución presupuestaria


El presupuesto es una herramienta relevante para la administración pública, ya que permite trazar un camino que guía el accionar de la política gubernamental, a partir de la asignación de prioridades en materia de gasto. En todas las jurisdicciones los presupuestos se discuten y aprueban en instancias colegiadas. No obstante, su efectiva ejecución recae en los poderes ejecutivos; unipersonales en nuestro sistema institucional. Esta característica, conlleva el riesgo latente de que se produzcan alteraciones en su ejecución real, a partir de la potestad de reasignar partidas –en el mejor de los casos o implementar técnicas de contabilidad creativa. En los últimos años, todos los gobiernos han mantenido cierto grado de desvío respecto a lo presupuestado. Esto se debió mayormente al entorno inflacionario general, que implica desalineamientos de precios relativos. No obstante, otros gobiernos deciden mantener un sesgo deliberado en sus decisiones de aplicación de recursos, con el propósito de alterar la asignación relativa de fondos, con un determinado sentido político. Por caso, las últimas tres administraciones de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, mantuvieron una subejecución sistemática de la inversión social destinado a rubros como salud, educación y vivienda, que en años como el 2014 llegó a promediar el 30% del total asignado.
Para poner en contexto, el presente material se examinan los números de ejecución de la órbita nacional, correspondientes a los primeros siete meses del 2017. a tales fines, nos basamos en la información publicada por el Ministerio de Hacienda. En particular, ponemos foco sobre la situación de algunas jurisdicciones sensibles en relación al gasto social y de infraestructura, como ser Educación, Salud, Desarrollo Social e Interior, Obras Públicas y Vivienda. Además, destacamos la proyección de pago de intereses de deuda, que se prevé supere largamente lo aprobado según Ley de Presupuesto 2017. En breves términos, los principales resultados cuantitativos se resumen a continuación:
· En el análisis agregado de los Ministerios más sensibles en materia de gasto social (Educación, Salud y Desarrollo Social) se espera un promedio de subejecución (proyectada a fin de año) cercano al 7%.

· Proyectando lo devengado hasta el mes de julio, la situación más acuciante era la del Ministerio de Salud, con un promedio esperado de subejecución en torno al 11,5%.

· En el detalle, la ejecución se espera debajo del promedio en programas sanitarios relevantes, como ser “Acciones de Nutrición” (53,6% proyectado), “Cobertura Universal de Salud – Medicamentos” (42,8% p.), “Funcionamiento del Hospital Garraham” (26,7%p.) y Salud Infantil (19,3%).

· Por el lado del Ministerio de Educación, se tiene un consolidado proyectado cercano al 5%. En su interior, se destaca el caso de la “Asistencia Financiera a Academias Nacionales”, que transcurridos siete meses de 2017 ejecutó sólo $165 millones de los $1.000 millones disponibles (28,3% proyectado a fin de año).

· No menos significativos son los casos de la construcción de jardines de infantes, uno de los emblemas de la actual gestión, con un proyectado menor al 29%. Asimismo, se destaca una subejecución sustantiva, del orden del 68% para el rubro de “Fortalecimiento del equipamiento Educativo”.

· Por el lado, de Desarrollo Social, se destaca la compleja perspectiva en el programa de Políticas Alimentarias, donde en un marco general de emergencia social, se proyecta una subejecución superior al 20%.

· En el detalle, al interior de este programa, la aplicación para la actividad de “Superación de la Pobreza Extrema”, presenta un proyectado de subejecución mayor, cercano al 80%.

· Pero no todo es subejecución. Por caso, producto del acelerado proceso de endeudamiento, se encuentra una sobreejecución proyectada del orden del 7,3% promedio en servicios de deuda.

· En el detalle, se destaca el pago de intereses y comisiones, con una sobreejecución proyectada para final de año en torno al 30%.

Infografía – Ejecución Presupuestaria