Presupuesto 2018


Como cada septiembre, el Poder Ejecutivo hizo entrega del Proyecto de Ley de Presupuesto para el año próximo. Tanto en el articulado, como en el mensaje y los anexos se confirma la orientación económica que la actual gestión viene manteniendo en los dos primeros años de mandato. La misma, se caracteriza por imprimir un fuerte énfasis a la inversión, para la cual se proyecta un crecimiento del 12%. Este año tiene la particularidad de que tal crecimiento se prevé alcanzarlo a partir de una participación más vigorosa de los contratos de asociación público-privados. Independientemente de lo ambiciosa de esta meta de mejora en la inversión real, más el pronóstico de crecimiento del PIB un 3,5%, el presupuesto expone los riesgos de un modelo con problemas de insustentabilidad.

Para poner en contexto, el presente material examina en detalle el Proyecto de Ley de Presupuesto 2018, en relación a las proyecciones macroeconómicas previstas, así como en la comparación con presupuestos anteriores. En particular, ponemos foco en la balanza comercial, el resultado fiscal y los rubros concernientes a la inversión social. Los principales resultados cuantitativos del análisis desarrollado, se resumen a continuación:

  • Para 2018 se espera que se mantengan los déficits gemelos (fiscal y cuenta corriente/comercial). En números, la adición entre ambos aún se posiciona 2,4 puntos porcentuales por encima de aquel del año 2015.
  • Esto ocurre en base a una tenue trayectoria declinante del déficit fiscal de a un punto del PIB por año, pero con un aumento sostenido del déficit comercial, el cual se pronostica en 2,3 puntos del PIB para el año venidero.
  • Por tanto, el endeudamiento es la principal variable de cierre del sistema. Según los números expuestos recientemente, el crecimiento neto de la deuda pública trepará a U$S100.000 millones, con el consolidado 2018. Esto también se trasluce en el pago de intereses, que aumentarán un 10,3% (netos de inflación) el año próximo.
  • Pero si la reducción prevista para el gasto público no proviene del pago de intereses, se debe a que el recorte se centrará en programas de inversión pública, así como se profundizará la quita de subsidios a los servicios públicos.
  • Así, los ministerios típicamente encargados de apuntalar la demanda agregada, muestran un deterioro en su pauta presupuestaria: Producción presenta una caída real del 18,75%, mientras que Transporte disminuye a un ritmo del 19% y Energía y Minería cae por sobre el 30% real.
  • Este último resultado se debe al principal factor de ajuste en el año venidero: otro paso hacia la liberalización del esquema tarifario, signado por una nueva quita de subsidios, transversal a todos los sectores económicos.
  • Pero los anunciados aumentos de servicios no son lo único que se va a reducir. Indagando en detalle en el presupuesto se encuentran otros vectores de ajuste.
  • Por ejemplo, de las metas de gestión en desarrollo social se desprende la eliminación de 60.000 pensiones por invalidez y 12.000 pensiones a madres de más de 7 hijos.
  • Asimismo, en la órbita del Ministerio de Salud, mientras en 2017 se esperaban reducir la asistencia nutricional a niños, por medio de leche fortificada, en un 27%, así como se espera reducir en casi 100.000 unidades la entrega de medicamentos a madres de niños para atención primaria.
  • Con todo, 2018 proyecta ser el año de menor gasto social (neto de jubilaciones y pensiones) en la última década

Infografía – Presupuesto 2018