PRESTAMOS AUH


Recientemente se conoció la decisión de implementar una línea de créditos al consumo para los beneficiarios de la asignación universal por hijo y demás programas no contributivos. La motivación del Gobierno no es otra que intentar reactivar el consumo de cara al año electoral, oficiando de impulso para los sectores de ingresos medios y bajos. No obstante, esta medida enmascara una serie de riesgos, dada la forma en la cual fue estructurada, y producto de la alta vulnerabilidad de los futuros tomadores del préstamo. Por un lado, resulta oneroso el costo financiero del préstamo, que tendrá un peso económico relevante para familias con escasa capacidad de ahorro. Por otro lado, se constituye como un paliativo que no soluciona el problema de fondo, relativo al deterioro del poder adquisitivo de la AUH desde fines de 2015, producto del incremento del precio de los alimentos y tarifas, por encima de las actualizaciones semestrales en la asignación.

En la presente infografía se ofrece un análisis empírico sobre el costo financiero de estas líneas de créditos al consumo, y se lo relaciona con el deterioro de ingresos acumulado por la AUH en el último año y medio. Con todo, los números que se desprenden del informe se sintetizan a continuación.

  • A partir de un cálculo financiero simple, se cae en cuenta que el esfuerzo de la devolución del préstamo equivaldrá al pago de 2,7 meses completos de la asignación por hijo, para la línea a un año, mientras que será de 3,2 meses para la línea a dos años de plazo.
  • Esto redunda en una importante tasa de interés real (descontada inflación), que será cobrada a los beneficiarios de AUH. La misma, trepa al 5,9% para la línea a un año y al 10% para la línea a dos años.
  • Por otro lado, se concluye que esta línea de créditos no resulta suficiente para hacer frente a la pérdida de poder adquisitivo del último año y medio. En la comparación entre la evolución nominal de la AUH desde diciembre de 2015 y la evolución del índice de precios, el deterioro real alcanza el 8,6%.
  • Esto contrasta con una mejora cerca al 18% desde 2009 hasta 2015.
  • Además, si se adiciona el dinero perdido por los beneficiarios de la AUH desde diciembre de 2015 hasta la actualidad, producto de la inflación creciente, se acumulan $2.422.
  • Este monto, implica el 80% del valor máximo de préstamo por hijo en la línea crediticia a un año. Por tanto, se decide prestar a las familias casi lo mismo que vieron deteriorado su poder adquisitivo.
  • Por este desacople entre la AUH y la inflación se registra, en tal período, un deterioro en la capacidad de compra de la canasta básica alimentaria del 4%. Este número trepa al 14,7% cuando se evalúa la canasta básica total.
  • En términos de productos de consumo masivo, la AUH se registra un deterioro del 42,6% en el poder de compra de leche, 40% de harina, 37,2% de huevos, 30,6% de fideos, entre otros.

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