Informe Económico Mensual Nº7 – Julio 2017


La política económica oficial busca generar un “veranito de San Juan” de cara a los comicios de octubre. El impulso a la obra pública motorizó el incremento de la actividad de la construcción por tercer mes seguido, generando 20.000 puestos de trabajo desde diciembre del año pasado y traccionando a las industrias proveedoras (minerales no metálicos, metales básicos). La partida de obras públicas posee la mayor ejecución presupuestaria y, junto a las transferencias corrientes a las provincias, se concentran en distritos oficialistas (Jujuy, +122%, Buenos Aires, +101%, CABA, 92%), donde el gobierno nacional busca afianzar su dominio político territorial.

La segunda pata del programa económico electoral estaba constituida por el descenso esperado de la inflación que, en el contexto de las subas salariales pactadas en paritarias, prometía recomponer el consumo interno. De esa manera, el oficialismo proyectaba compensar el impacto económico de las pérdidas de puestos de trabajo en los sectores industriales más golpeados por la apertura importadora y llegar a las elecciones con una economía en movimiento ascendente.

Sin embargo, la corrida sobre el dólar parece ensombrecer el clima económico. Su previsible impacto inflacionario potenciado por las subas en combustibles, promete llevarse puestos los aumentos salariales dejando en espera la reactivación del consumo. La suba de tasas del BCRA para contener la escalada del dólar, encarece el crédito al consumo contribuyendo también a su estancamiento. De esa manera, el
programa económico electoral queda rengo y descansa únicamente en el impulso de la actividad de la construcción por medio de la obra pública.

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