Informe Mensual De Coyuntura N°13 – Junio 2017


Luego de haber alcanzado un piso a mediados de 2016, la economía argentina no logra exhibir un crecimiento palpable, capaz de revertir el deterioro del mercado de trabajo. Con la campaña electoral como telón de fondo, la economía continúa creciendo a tasas significativamente inferiores a las observadas en 2015.

El comportamiento de la actividad sigue siendo dispar a nivel sectorial, con el agro y la construcción traccionados por factores transitorios (una buena cosecha y el gasto fiscal electoral), mientras que el componente del gasto más dinámico sigue siendo el importado.

La principal causa que genera la sensación de estancamiento económico es la debilidad que sigue mostrando el consumo. Aunque la inflación comenzó a ceder, la desaceleración en los precios sigue siendo insuficiente como para consolidar una recuperación del poder adquisitivo que estimule el gasto de los hogares.

Si bien el gasto de capital comenzó a comportarse en clave electoral, el gasto en obra pública continúa, en términos reales, por debajo de los niveles de 2015. Esto último, junto con el carácter transitorio de las partidas que ganaron participación en el gasto, hace que la probabilidad de un escenario de ajuste post electoral siga siendo muy elevada.

En tanto, el BCRA sigue mostrando reticencia a bajar las tasas de interés, en un contexto en el cual el cumplimiento de la meta de inflación es poco probable. El aumento de la volatilidad financiera que precede a los procesos electorales pondrá a prueba el flamante esquema de libre movilidad de capitales argentino.

Las perspectivas para la economía real son inciertas. Las dudas respecto del alcance de la recuperación del salario real y el empleo, junto con las perspectivas de un mayor ajuste fiscal en el mediano plazo, no hacen más que oscurecer aún más el panorama.

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