SALARIO MÍNIMO, VITAL Y MÓVIL


La fijación de un piso salarial acordado en una mesa conformada por los representantes de los trabajadores y el poder ejecutivo es una institución que en nuestro país ya supera los setenta años. En un país de extendida “cultura inflacionaria”, es el instrumento por excelencia para proteger los ingresos de los trabajadores. En especial, aquellos con menor poder de negociación y, por ende, salarios más bajos que el promedio. En el período posterior a la crisis de 2001, la negociación bipartita del salario mínimo contribuyó sistemáticamente a la mejora de las remuneraciones reales. Así, en siete de los doce años transcurridos entre 2003 y 2015, los porcentajes acordados superaron al nivel de la inflación del período. Sólo en cuatro períodos la inflación evolucionó a la par del aumento del salario mínimo, mientras en un solo año –2011- se posicionó por encima.

En la presente infografía, se analizan las perspectivas del salario mínimo, de cara a la nueva negociación que se viene desarrollando en nuestro país desde los últimos días. En primer lugar, se efectúa un breve repaso histórico sobre la evolución e importancia del salario mínimo como institución de resguardo de los trabajadores. En continuado, se expone una inspección económica sobre los resultados efectivos de la negociación colectiva desde la salida de la crisis de inicio de siglo. Más adelante, examinamos la coyuntura del salario mínimo, a partir de los porcentajes de recomposición alcanzados en las últimas negociaciones. Por último, se ofrece un análisis comparativo respecto al desempeño del salario mínimo en otras economías latinoamericanas, para el último año y medio. Con todo, los principales números empírico se resumen a continuación.

  • En una comparativa entre seis economías latinoamericanas, nuestro país es el que más deterioro de poder adquisitivo del salario mínimo registra. Medido en relación a la cantidad de productos que se pueden adquirir, se encuentra una merma cercana al 27% en el último año y medio.
  • A su vez, en el último año y medio, el salario mínimo acumuló un deterioro de ocho puntos porcentuales, producto de la aceleración de la inflación, que superó ampliamente al reajuste pactado en 2016.
  • En contraste, los demás países de la región muestran avances en su salario mínimo real. Bolivia, por caso, registra un incremento superior al 16% en igual período.
  • Con todo, la cobertura de productos de la canasta básica total con el salario mínimo, vital y móvil disminuyó un 28% entre diciembre de 2015 y junio del corriente año.

Infografía UNDAV – Salario Mínimo, Vital y Móvil