La grieta: ricos más ricos, pobres más pobres.


Desde que Mauricio Macri asumió la Argentina es un país más desigual. La tendencia a la mejora distributiva que se había consolidado entre 2003 y 2015 se revirtió en 2016. La asunción de Cambiemos efectivamente produjo un cambio, pero no fue para cerrar la famosa “grieta”, sino que vino a profundizarla.

pobreza
Los más pobres, que habían mejorado su posición, participando de una mayor porción del ingreso nacional, entre 2003 y 2015, volvieron a perder en 2016. Es un retroceso que restaura el signo regresivo en la distribución del ingreso que había imperado en el país desde la irrupción de la última dictadura cívico-militar. Lo mismo sucedió con la clase media (baja, media o alta), que corrió la misma suerte que los más pobres, ganando participación entre 2003 y 2015, para perder posiciones en 2016. Los más ricos, en cambio, son los ganadores del cambio de tendencia. Si entre 2003 y 2015 habían tenido que ceder parte de sus privilegios distributivos, en 2016 volvieron a ser los beneficiarios de una mayor concentración.

Entre 2003 y 2014, el 10% más pobre pasó de participar del 0,8% del ingreso nacional al 1,7%. El 20% que le sigue, pasó del 5,2% al 7,7%, en el mismo período. El 30% siguiente, de ingresos medios, creció, entre 2003 y 2014, del 16,7% al 20,6%. Por su parte, el 20% de ingresos medio-altos, mejoró desde el 21% al 22,8%. El 10% considerado de altos ingresos se mantuvo sin alteraciones, durante ese periodo, en tanto el 10% más rico cedió casi 10 puntos de su participación en el ingreso nacional, desde el 39,2% hasta el 30,4%.

Si bien la nueva gestión de gobierno, apenas asumió, interrumpió la serie estadística, los datos disponibles, permiten corroborar que en 2015 la tendencia a la mejora distributiva continuó. En el segundo trimestre de ese año (último dato publicado por el gobierno de Cristina Kirchner), tanto los más pobres como el conjunto de la clase media continuaban mejorando su participación, en tanto los más ricos contribuían a una mayor igualdad, concentrando una menor porción del ingreso.

En el primer año de gestión de Mauricio Macri, la escalada inflacionaria, producto de las políticas oficiales, acentuada en los rubros más sensibles, como alimentos y bebidas, y en los servicios básicos, como el transporte, la electricidad, la luz y el agua, fruto de los tarifazos, empobreció a los sectores populares y medios de la población nacional. La inflación, que prácticamente duplicó en 2016 (41%) a la registrada en el año anterior, se combinó explosivamente con la política oficial de cepo salarial (las paritarias cerraron, en promedio, 10 puntos por abajo de la inflación) y el avance de la desocupación.

Como contracara, durante 2016, el 10% más rico acaparó para sí lo que perdió el 80% de la población pobre y de clase media. Este sector, privilegiado por las políticas regresivas de Cambiemos (devaluación, eliminación de retenciones y otros impuestos sobre los patrimonios y bienes suntuarios, etc), pasó de concentrar 29,7% en el segundo trimestre de 2015 (último dato publicado en 2015) a quedarse con el 31,5% en el cuarto trimestre de 2016, 1,1 punto porcentual por encima del valor registrado en el mismo trimestre de 2014.

Sintéticamente, al observar los niveles de participación de los más pobres y los más ricos, podemos sostener que, en un año de gobierno neoliberal, la Argentina retrocedió 5 años en materia distributiva, al ubicarse en los niveles del año 2011. O, dicho de otro modo, en un año de gobierno de Mauricio Macri, el país perdió todo lo ganado en igualdad durante el segundo mandato de Cristina Kirchner.

Cambiemos ejerce, con coherencia y eficiencia, la representación de los intereses de clase a los que se debe. Como consecuencia, los ricos son más ricos y el 80% de los argentinos, más pobres.